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Miguel de la Madrid Hurtado
Cambio de rumbo
ADOLFO LUGO VERDUZCO.
Marzo de 2009.
Grande Normal Chico

Me vincula con el licenciado Miguel de la Madrid Hurtado una estrecha relación de amistad y compañerismo, que se inicia desde los años en que cursamos el bachillerato. Miguel fue siempre un estudiante distinguido; promotor de diversas iniciativas, como la edición de un periódico y la integración de un círculo literario, en la preparatoria. Poseedor desde entonces de una facilidad natural para la oratoria y una evidente inclinación hacia la política, que se hizo presente desde su inicio como estudiante universitario. Más tarde dejaría constancia de que su formación profesional y cultural se la debe a la Universidad Nacional Autónoma de México y a la Facultad de Derecho.

Siendo aún estudiante universitario Miguel de la Madrid inició su participación en el sector público, al incorporarse al Banco Nacional de Comercio Exterior. Poco tiempo después colaboró en el Banco de México.

En 1964 ingresó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, como Subdirector de Crédito. Más tarde, sería Subdirector de PEMEX. En 1972, se reincorporó a la Secretaría de Hacienda como Director General de Crédito y posteriormente fue nombrado Subsecretario de misma dependencia. En 1979 fue designado Secretario de Programación y Presupuesto.

Aunado a sus responsabilidades en el servicio público, el licenciado de la Madrid permaneció vinculado a las actividades académicas y políticas. Durante 10 años dictó cátedra en Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UNAM. En 1963 ingresó al Partido Revolucionario Institucional y participó activamente en tareas del I.E.P.E.S.

Por mi parte, una vez concluidos mis estudios universitarios me incorporé al servicio público en la Secretaría de Hacienda y después en el Instituto Mexicano del Seguro Social. En 1970 fui designado Subdirector en C.O.N.A.S.U.P.O., más tarde, fui Director en D.I.C.O.N.S.A. y después en el Instituto Nacional del Consumidor.

Mucho me honra haber iniciado mi participación en la actividad política al lado de un gran mexicano: el licenciado Javier Rojo Gómez, entonces dirigente de la Confederación Nacional Campesina; y haber sido designado subdirector del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales del P.R.I. por el licenciado Jorge de la Vega Domínguez.

Mi relación con el licenciado de la Madrid en el servicio público se inicia a partir de su designación como Secretario de Programación y Presupuesto, cuando fui nombrado Oficial Mayor de esa dependencia del Poder Ejecutivo Federal. En el desempeño de ese cargo deseo distinguir su capacidad para delegar funciones, su respeto a la autonomía sindical y su honestidad en la adjudicación de contratos y en el ejercicio de los recursos de la Secretaria.

Al ser postulado el licenciado De la Madrid candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la Republica, fui designado Oficial Mayor del Comité Ejecutivo Nacional del Partido, función que desempeñé durante la campaña electoral que lo condujo a la primera magistratura del País. Poco tiempo después fui postulado candidato a Senador, por el Estado de Hidalgo; circunstancia que me permitió apoyar sus iniciativas presentadas ante el Senado de la República.

Durante su campaña, además de las funciones propias de la Oficialía Mayor y por indicación expresa del candidato, me ocupé de la evaluación de los comités directivos estatales, municipales y seccionales, dada la importancia de la estructura territorial del Partido. Acerca de este tema y en relación con su tesis sobre la "Democratización Integral", me limitaré a señalar, debido a la brevedad que demanda esta nota, algunas reflexiones expresadas durante su campaña electoral.

Miguel de la Madrid sostuvo que: "Las bases del Partido, organizadas en comités seccionales y municipales, deben ser instancias permanentes donde se vigile el cumplimiento de los programas del Partido y del Gobierno; asimismo, deben ser ámbitos de promoción y gestoría de los intereses de las comunidades. La actividad partidista ha de incluir la consulta popular permanente de las mayorías. De esa consulta han de surgir los contenidos que otorguen consistencia a su capacidad de intermediación".

"El Partido debe ser un articulador de la demanda ante las autoridades constituidas. Su permanencia en el poder sólo se justifica en la medida en que sigamos sirviendo a los intereses de las mayorías nacionales. En la medida en que logremos más igualdad y más justicia en nuestra sociedad".

"La estabilidad política y la paz social, se explican en México por la reiterada capacidad de nuestro Partido para conducir el cambio social revolucionario a través de las instituciones".

"Contamos con una Declaración de Principios que es, en síntesis, compromiso profundo con la democracia. Sólo pueden construir la democracia los partidos capaces de afirmarse y crecer en estructuras democráticas internas".

"Fortalecer nuestra organización de base es indispensable, para que la selección de candidatos a cargos de elección popular forme parte de un ejercicio cotidiano; con la participación de la base militante, habremos de utilizar el sistema de consulta directa por el cual elegirán, mediante voto secreto, a sus candidatos a la dirección de comités seccionales y municipales, y a cargos de elección popular de los ayuntamientos. De esta manera estaremos contribuyendo a afianzar la democracia en México".

"El PRI está cierto que el Municipio es el ámbito donde se desarrolla cotidianamente la relación más directa y estrecha entre gobernantes y gobernados; por ello, en ese nivel de gobierno, debemos intensificar nuestro esfuerzo para democratizar más y más al Partido".

Sin duda, uno de los acuerdos más importantes de la XII Asamblea Nacional del Partido, fue revalorar el sentido original de la participación auténtica del militante e identificar la consulta a la base como procedimiento para la elección de dirigentes y de candidatos a los ayuntamientos.

En reunión de Consejo Nacional Extraordinario, celebrada el 2 de diciembre de 1982, rendí protesta como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, el más señalado privilegio y la más alta responsabilidad partidista, a que puede aspirar un militante de nuestra organización política. En ese evento expresé que llegaba a la presidencia del C.E.N. del P.R.I. libre de cualquier compromiso o interés personal o de grupo.

El Presidente de La Madrid se mantuvo siempre atento y respetuoso a las actividades del Partido. Siempre me brindó su orientación y apoyo.

Frente a la severa crisis económica que hubo de enfrentar su gobierno: déficit público, crisis bursátil, desplome en el precio del petróleo, destrucción ocasionada por el sismo en 1985, el P.R.I., en su Reunión Extraordinaria del Consejo Nacional, celebrada el 23 de mayo de 1986, denominada En Defensa De La Nación, sostuvo que "pretender ajustar la economía nacional, sobre la base de mayor austeridad y el sacrificio en el nivel de vida del pueblo mexicano, además de injusto, nos impediría salir adelante. Para ello requerimos recuperar la capacidad de crecimiento económico y revertir las tendencias concentradoras del ingreso".

En septiembre de 1986 fui postulado candidato del P.R.I. al Gobierno del Estado de Hidalgo, mi tierra natal. Al resultar electo, asumí la gubernatura del Estado el primero de abril de 1987. Desde esa responsabilidad pude confirmar la preocupación del Presidente de la Madrid por que prosperaran los programas de las Entidades Federativas con apoyo de recursos federales; así como su determinación de ayudar al fortalecimiento del Municipio, en cumplimiento al espíritu del artículo 115 constitucional. Desde esa responsabilidad tuve el honor de acompañar al licenciado Miguel de la Madrid Hurtado, hasta el término de su mandato en la Presidencia de la Republica.