/** cambiar tamaņo de fuente **/

 
 
 
 
Cargando... espere un momento por favor...
Miguel de la Madrid
Cambio de rumbo
Síntesis del sexenio de Miguel de la Madrid H.
 
Grande Normal Chico

Un año antes de que iniciara el gobierno de Miguel de la Madrid, IBM había lanzado al mercado la primera computadora personal. La red electrónica antecedente de Internet, Arpanet, estaba en desarrollo en pocos cientos de computadoras; sólo en 1983 se diseñaría el primer teléfono celular, con un kilo de peso y un costo de 4 mil dólares.

El 30 de noviembre de 1982, un día antes de que Miguel de la Madrid asumiera la Presidencia de la República, Michael Jackson lanzó su acetato Thriller (historia de suspenso), título sugerente también para una década de sobresaltos y reacomodos. El disco logró récord de ventas.

En los años ochenta se vivió el punto culminante de la "guerra fría" entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. La amenaza de una guerra nuclear era latente. En América Latina, el peso de la deuda externa y la presión de los bancos y los organismos financieros internacionales obligaban a los gobiernos a sacrificar el bienestar de la población para tratar de cumplir sus obligaciones con el exterior. En Centroamérica, Estados Unidos hostigaba militarmente a Nicaragua bajo el pretexto de la lucha contra el comunismo, en una guerra que amenazaba con extenderse a otras naciones de la región, México entre ellas.

En 1982 Gran Bretaña invadió las Islas Malvinas, en un enfrentamiento breve y doloroso contra Argentina. Tropas israelíes entraban a Líbano; la Unión Soviética mantenía su intervención militar en Afganistán, y en España los socialistas de Felipe González ganaban la Presidencia, en una de las más exitosas transiciones a la democracia en el mundo.

Al iniciar el gobierno de Miguel de la Madrid, México sufría la crisis más severa que se recuerde, reflejo de la crisis mundial agravada por viejos desequilibrios en la planta productiva, el comercio y las finanzas públicas. El peso se había devaluado más de 100% en menos de un año, y se había establecido un tipo de cambio dual, controlado y libre; en el mercado libre el dólar llegó a 150 pesos; la inflación se acercaba a los tres dígitos; el producto interno bruto cayó 0.5% en 1982; el desempleo subió a 10%. Los vencimientos a corto plazo de la deuda externa y la fuga de capitales comprometían las divisas, cada vez más escasas. Se temía un cierre masivo de empresas. La confianza de la sociedad se había destrozado. El país también estaba a punto de quebrarse.

¿Cómo empezó el desastre?

A partir de los años cuarenta, con la Segunda Guerra Mundial, México empezó a apoyar el desarrollo de su industria, protegiéndola de la competencia extranjera mediante una política de sustitución de importaciones. Durante la época del "desarrollo estabilizador", entre los años cincuenta y setenta, se consiguió ampliar la planta industrial y la economía pudo crecer a tasas superiores a 6% anual en promedio. El producto per cápita y los salarios reales pudieron crecer de manera sostenida. El también llamado "milagro mexicano" se dio en un clima de estabilidad económica, baja inflación y bienestar social creciente. El gobierno no gastaba más de lo que tenía, y esto era suficiente para responder al acelerado crecimiento demográfico.

Sin embargo, con el tiempo el proteccionismo atrofió las capacidades del aparato productivo, pues le restó competitividad frente al exterior. La producción estaba enfocada al mercado interno, con productos malos y caros. Las exportaciones resultaban insuficientes para atraer las divisas que México necesitaba: hubo que pedir prestados cada vez más dólares. Al iniciar los años setenta la economía comenzó a resentirse. El desarrollo estabilizador se estaba agotando.

En lugar de abrir la economía al exterior, el Presidente Luis Echeverría se propuso hacer del Estado el motor del crecimiento, con grandes inversiones en obra pública y subsidios al consumo. Para financiar esta estrategia expansionista se tomaron medidas inflacionarias, como imprimir dinero y obtener financiamientos del exterior. Entre 1970 y 1976 la deuda externa se cuadruplicó, llegando a alrededor de 20 mil millones de dólares para finales del sexenio. Aquello terminó en una devaluación del peso, la primera en 22 años de tipo de cambio fijo. La última había ocurrido en 1954, durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines.

En 1978, durante la Presidencia de José López Portillo, subieron los precios internacionales del petróleo. Durante los dos años siguientes la economía nacional alcanzó el mayor crecimiento de su historia, más de 8% anual, pero se apoyaba en pies de barro, o mejor dicho, de crudo. La venta de petróleo al exterior se había convertido en la principal fuente de ingresos del gobierno y en aval del crédito externo. Se descubrieron nuevos yacimientos petroleros y parecía que esta buena racha duraría todo el siglo. Incluso, el Presidente advirtió que México debía prepararse para "administrar la abundancia". Pero en 1981 los precios internacionales del petróleo se desplomaron, y el optimismo se desvaneció drásticamente.

Las tasas de interés internacionales se elevaron. La inflación se disparó. Entre mayo de 1981 y febrero de 1982 salieron del país 20 mil millones de dólares. Hubo nuevas devaluaciones. La deuda externa alcanzó más de 87 mil millones de dólares de entonces, equivalentes a casi 90% del Producto Interno Bruto (PIB), y a cerca de 1,400% de las reservas del Banco de México. Una parte de esa altísima deuda se destinó a fortalecer a PEMEX, pero una parte todavía mayor fue para gasto corriente, y la corrupción fue notable. El servicio de la deuda representó casi 55% de las exportaciones petroleras y 23% de los ingresos del país. La crisis internacional afectó de manera seria y prolongada a la economía nacional porque, a diferencia de ahora, no se contaba con finanzas sanas que permitieran enfrentar en mejores condiciones los desequilibrios externos.

Con la economía desquiciada, se declaró moratoria de pagos de la deuda externa. Aumentó la desconfianza hacia México. El crédito exterior se restringió. Se dio un apretón al gasto público. Se trató de calmar a los trabajadores con aumentos de sueldos que provocaron más alzas de precios. Se entró a un proceso de "estanflación", estancamiento con inflación.

En una medida desesperada y emotiva, el Presidente López Portillo expropió la banca a la iniciativa privada, y la estatizó, aunque el gobierno y la prensa prefirieron hablar de nacionalización. Miguel de la Madrid, Presidente electo, estuvo en contra de esa medida porque sabía que en nada iba a ayudar a la recuperación, provocaría resentimiento en el sector privado y afectaría a su gobierno. El Presidente López Portillo le hizo saber su decisión la noche anterior al anuncio oficial, comunicándole que lo hacía para entregarle una Presidencia fortalecida. De la Madrid estaba convencido de que lo que iba a entregar era "una mariposa atravesada por un alfiler. Un país lleno de odios y sin poder de negociación con el exterior", como ocurrió.

El cambio de rumbo

Miguel de la Madrid recibió un sistema político desmembrado y un sector productivo desfigurado. Era urgente componer la economía, reducir aún más el gasto público, sanear las finanzas públicas y, muy a su pesar, por la injusticia social que esta medida antiinflacionaria implicaba, restringir el aumento de los salarios. Además, debía poner orden en el gobierno, apaciguar la división entre la sociedad, evitar que la protesta social estallara, renegociar la deuda externa sin declarar insolvencia, resistir las presiones de Estados Unidos y conservar el orden constitucional. Las alternativas posibles habrían conducido a un gobierno autoritario, como había ocurrido en otros países de América Latina.

Su estrategia tuvo dos grandes pilares: iniciar acciones inmediatas para la recuperación económica e introducir poco a poco modificaciones de fondo en el sistema político, el modelo económico y la organización del gobierno, a las que llamó cambios estructurales, los que no hicieron los gobiernos anteriores amparados en el endeudamiento y el petróleo; los mismos que hacían falta para que el país pudiera estabilizarse y crecer más adelante.

En el primer día de su mandato anunció el Programa Inmediato para la Recuperación Económica (PIRE) para bajar la inflación, disminuir el gasto público y corregir el déficit fiscal. Se ajustaron al alza los precios y tarifas del sector público para comenzar a sanear sus finanzas, y se inició un programa de defensa de la planta productiva, el empleo y el abasto popular.

Fue un plan severo que, sin embargo, por la dispersión de la información, el alza prolongada de las tasas de interés internacionales, la recurrente caída en los precios del petróleo, la lentitud de los organismos financieros del exterior para apoyar a México con recursos oportunos, la escasa colaboración de algunos grupos de empresarios e incluso errores de instrumentación por parte del gobierno, llegó a tener desviaciones que posteriormente se fueron corrigiendo con nuevos ajustes, entre ellos la contención en los salarios de los mandos del gobierno federal. El gobierno estaba en sus inicios, y el control del aparato del Estado y sus actores tuvo que ser, necesariamente, paulatino.

Desde el comienzo de su administración, De la Madrid pidió a los funcionarios públicos predicar con el mismo ejemplo de austeridad, responsabilidad y comportamiento ético que él mantenía. Fue dentro del gobierno donde comenzó a poner en práctica la renovación moral de la sociedad mediante el combate a la corrupción y al derroche, una de las siete tesis de campaña que orientaron su mandato. Las otras seis fueron: nacionalismo revolucionario; democratización integral; sociedad igualitaria; descentralización de la vida nacional; desarrollo, empleo y combate a la inflación; planeación democrática. Estas tesis fueron su guía, no solamente para las acciones de coyuntura, sino también para los cambios estructurales. A lo largo del sexenio fue promoviendo diversas reformas a la Constitución y las leyes para materializar las siete tesis. También fueron incorporadas a los estatutos de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI).

Consideró políticamente inviable pedir al mismo Congreso de la Unión que había aprobado la nacionalización de la banca, que la revocara; esta decisión no fue bien comprendida por muchos. A cambio, y para recuperar la confianza de los sectores productivos, ratificó en la Constitución la naturaleza del sistema económico mexicano: economía mixta con rectoría del Estado y participación corresponsable de los sectores privado y social en el desarrollo nacional.

Acontecimientos relevantes del sexenio

Diciembre de 1982

Reformas a los apartados económicos de la Constitución. Además de reafirmar la economía mixta, se estableció el Sistema Nacional de Planeación Democrática, con el que se obligó al gobierno federal a elaborar un Plan Nacional de Desarrollo sexenal y planes por sectores, y a ceñirse a su cumplimiento. Cada entidad federativa presentaría un plan de desarrollo local, en condiciones consistentes con las del programa federal. En cada caso, para elaborar los planes se consultaría a la población y a grupos interesados. Esta disposición sigue vigente hasta nuestros días por su importancia para ordenar, coordinar, democratizar y transparentar las tareas del gobierno, y para hacer más eficiente el gasto. Adicionalmente, se prohibieron las prácticas monopólicas, exceptuando la acción del Estado en ramos estratégicos, como el petróleo y derivados, entre otros, y se estableció la obligación del sector público de propiciar el desarrollo rural integral. En el mismo paquete de iniciativas se incluyó un incremento al Impuesto al Valor Agregado del 10 al 15% y una sobretasa del 10% al impuesto sobre la renta para quienes tuvieran ingresos excedentes a cinco salarios mínimos.

Reforma del artículo 115 constitucional. Con el fin de fortalecer a la célula política del país, que es el municipio, se reformó el artículo correspondiente, para darle mayores facultades económicas y administrativas. Se definieron con claridad las fuentes mínimas de ingresos municipales: el impuesto predial, las participaciones federales y los ingresos por la prestación de los servicios a cargo del ayuntamiento. Se establecieron también cuáles serían éstos: agua potable y alcantarillado, alumbrado público, limpia, mercados, panteones, rastros, calles, parques y jardines, y la seguridad pública. Se obligó a los congresos estatales a legislar para garantizar los derechos de los trabajadores de los gobiernos estatales y municipales. En lo político el cambio más importante fue universalizar la representación proporcional en los ayuntamientos, independientemente del tamaño del municipio y su población. Los regidores serían designados a partir de entonces conforme a la votación obtenida por cada partido, lo que llevó la reforma política a todo el país.

1983

Inicio de la recuperación. Con el PIRE se logró reducir el déficit fiscal (1) a 8.6%, la mitad del tamaño que tuvo en 1982; se revirtió el desequilibrio externo en la cuenta corriente (2), con un superávit de 5,860 millones de dólares, equivalente al déficit del año anterior y a 3.9% del PIB. Aunque la inflación alcanzó tres dígitos (102%), el PIRE ayudó a convenir con el Fondo Monetario Internacional (FMI) nuevos apoyos financieros.

Formación del Grupo Contadora. En la isla panameña del mismo nombre, Colombia, Panamá, Venezuela y México acordaron unirse para intermediar en el conflicto entre Nicaragua y Estados Unidos, evitar el agravamiento de las tensiones y frenar el riesgo de una guerra generalizada en la región. Al Grupo Contadora se unió después el Grupo de Apoyo, integrado por Argentina, Brasil, Perú y Uruguay. La suma de ambos grupos dio lugar al Grupo de los Ocho, que se planteaba servir como mecanismo de diálogo y concertación entre los países de América Latina y el Caribe, y entre éstos y el resto del mundo. El Grupo de los Ocho evolucionó para transformarse en el Grupo de Río, el cual se reunió por primera vez en Acapulco, en 1987. Este grupo se mantiene vigente, con 32 países miembros en 2010. En la cumbre de 2010, en Cancún, el Presidente Felipe Calderón valoró al Grupo de Río "como el mejor foro para construir consensos dentro de la región".

Los esfuerzos de Contadora no arrojaron los frutos esperados en el corto plazo por la insistencia norteamericana de ver una conspiración soviética en el conflicto, pero facilitaron arreglos posteriores. Sobre todo, se evitó el riesgo de una guerra generalizada. El trabajo de Contadora sirvió de base al Plan Arias, con el que el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, consiguió la firma del Acuerdo de Paz de Esquipulas en 1987, por los presidentes de Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Este acuerdo le valió a Arias recibir el Premio Nobel de la Paz ese mismo año.

Renovación moral. Tres funcionarios de la Comisión Nacional Azucarera, fueron acusados de peculado ante la Procuraduría General de la República (PGR). El senador Jorge Díaz Serrano, ex director de PEMEX, fue desaforado para que respondiera por una acusación de fraude por 5 mil millones de pesos a la paraestatal. Desapareció la Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia del Departamento del Distrito Federal, y miles de agentes de la Policía Judicial Federal, la Dirección Federal de Seguridad, la Policía Judicial y la Preventiva del DF, fueron encarcelados, sancionados o separados de sus cargos. Tres años después, Arturo Durazo Moreno, ex director de la policía capitalina, fue extraditado a México desde Estados Unidos. Fueron intentos serios por advertir a los servidores públicos que "el que la hace la paga" y depurar las fuerzas de seguridad; sin embargo, no se pudo hacer justicia en todos los casos.

1984

Crisis de la deuda externa. Cuatro alzas de las tasas de interés estadunidenses, entre marzo y junio, significaron medio punto cada una, es decir, una carga adicional de 350 millones de dólares anuales en la deuda mexicana en cada caso, y mayor desaliento. En mayo, Miguel de la Madrid dijo ante el Congreso de los Estados Unidos: "¿Cómo explicarnos que a los países en desarrollo se nos exija reducir el gasto público, cuando otros hacen de un déficit creciente la palanca esencial de la recuperación? ¿Cómo se justifica que, en la interdependencia, unos cuantos disfruten de la prosperidad mientras otros, la mayoría, padecen limitaciones y sacrificios?"

En junio se integró el Grupo de Cartagena, formado por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, para buscar apoyos mutuos en la negociación de la deuda externa. México se mantuvo reacio a la moratoria y a la formación de un club de deudores, para evitar represalias que, en condiciones de crisis, hubieran sido devastadoras. La posición de México era convencer a los acreedores de que "no hay pagadores muertos ni clientes quebrados". Para pagar, México necesitaba crecer. Con los años, esta posición se impuso. En 1986, cuando la presión era insoportable y México estuvo a punto de declarar la suspensión de pagos, se logró una reestructuración de plazos y costos de la deuda, y un paquete adicional de financiamiento por 6 mil millones de dólares. Hoy, el Grupo de los 20, donde se toman las grandes decisiones globales, reconoce que para pagar la deuda es indispensable estimular el crecimiento de los países.

Bombas molotov en Palacio Nacional. El 1° de mayo, activistas de la Preparatoria Popular Tacuba arrojaron dos bombas molotov y una de humo al balcón presidencial, durante el desfile del Día del Trabajo. Si bien no alcanzaron su blanco, sí afectaron a personas en otros balcones. El director del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Alejandro Carrillo Castro, sufrió quemaduras. Fueron aprehendidos los responsables y ese mismo mes la UNAM cerró definitivamente el plantel Tacuba de la Preparatoria Popular, que desde años atrás era fuente de conflictos y agresiones. Grupos de obreros de sindicatos independientes se manifestaron mediante ofensas al presidente. Las negociaciones salariales, en cambio, fueron más tersas que en 1983. En general, durante el sexenio el movimiento obrero organizado, mayoritario, aceptó sacrificar el valor real del salario a cambio de preservar la planta productiva y el empleo.

Estallido en San Juan Ixhuatepec. El 19 de noviembre hubo un inmenso estallido en instalaciones de PEMEX en ese municipio del Estado de México que provocó otros más en gaseras privadas, aunque el de la paraestatal fue el peor: 452 muertos; 4,284 heridos; 1,600 familias desalojadas y 31 mil personas desplazadas. La lección fue que los tres órdenes de gobierno debían evitar que se instalaran asentamientos humanos irregulares en zonas peligrosas.

1985

Adelgazamiento del Estado. Los precios internacionales del petróleo siguieron bajando. En febrero se acordó reducir el gasto público aún más, e iniciar la liquidación, transferencia o venta de empresas públicas no estratégicas o prioritarias. Se cancelarían 80 mil empleos en el gobierno. De las 1,155 entidades paraestatales que existían, para 1988 quedaron 444. Las que retuvo el sector público fueron objeto de un programa de modernización y fortalecimiento. Las transferencias del gobierno federal al sector paraestatal se redujeron del 8 al 5% del PIB. De esta manera el Estado pudo enfocar mejor sus escasos recursos a donde más se necesitaban. Se trató de una de las políticas más importantes de cambio estructural, pues se limitaba notablemente la intervención del Estado en la economía, parte esencial del modelo, pero que había crecido desmesuradamente durante los dos sexenios anteriores.

Operación Intercepción. El 16 de febrero, Estados Unidos inició unilateralmente la "Operación Intercepción", un bloqueo virtual de la frontera norte con el pretexto de buscar drogas, cuando en realidad se trataba de presionar a México para acelerar la búsqueda de Enrique Camarena Salazar, agente de la DEA, la agencia antidrogas estadunidense, que había sido secuestrado una semana antes. Luego se supo que fue asesinado por narcotraficantes en represalia por una reciente destrucción de plantíos de marihuana en Chihuahua. Estados Unidos se resistió a combatir la demanda de drogas en su país. Su embajador en México, John Gavin, mantuvo una posición insolente, de intrigas y recriminaciones, hasta su renuncia en 1986.

Respecto de las relaciones con el vecino del norte, Miguel de la Madrid escribió en sus memorias: "[…] nuestras relaciones no van a cambiar demasiado. Sin embargo, y aceptando esa realidad, debemos conservar la serenidad y sostener el esfuerzo por mejorar [las] relaciones, pero sin perder nuestra dignidad". Los lazos con el vecino del norte se mantuvieron tensos durante el resto del sexenio, pues Estados Unidos se arrogó la facultad de juzgar y sancionar a los países que a su juicio no hacían lo suficiente para combatir la producción y el comercio de la droga que llegaba a su país, cuya demanda parecía insaciable.

Sismos. El 19 de septiembre, un terremoto de 7.8 grados Richter, y otro más al día siguiente, de 6.5 grados, provocaron una de las peores catástrofes naturales en la historia de México. Aunque afectaron a nueve entidades, la peor parte la llevó la ciudad de México. Se estimaron más de 5 mil fallecimientos. Aunque en un primer momento parecía que los sismos rebasarían la capacidad institucional para hacerles frente, el Presidente De la Madrid decidió mantener la emergencia bajo control civil, con el apoyo del ejército, pero sin declarar estado de emergencia. Entonces no existía un programa global de participación civil en un desastre de aquel tamaño. En la catástrofe surgieron líderes naturales que se comportaron institucionalmente, acudiendo a la organización social, privada o pública más afín para organizarse. Se formaron comisiones especiales para atender la emergencia, con participación de la sociedad civil y el gobierno.

Medio millón de personas perdieron sus viviendas. Tuvimos el mayor desastre en la historia de la telefonía mundial. Se afectó la mitad de los planteles de educación básica y un tercio de la infraestructura hospitalaria. La ciudad dejó de recibir la quinta parte de su caudal de agua; restituirlo equivalió a construir el acueducto subterráneo más largo del continente americano. Reponer las viviendas y los servicios fue posible porque la sociedad y el gobierno supieron coordinarse. El problema principal fue la falta de dinero. La lucha antiinflacionaria pasó a segundo término; se imprimió moneda y se solicitó a los organismos financieros internacionales, exitosamente, recursos frescos y reasignaciones para la emergencia. La movilización social, que tuvo expresiones radicales y conflictivas, se orientó constructivamente al cambiar a las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, con lo que se generó un ambiente de esperanza en cambios profundos en la conducción de la ciudad de México que derivó, más adelante, en la democratización de su gobierno.

Recuperación económica. A pesar de los dos grandes boquetes que significaron la caída en los precios del petróleo y los sismos, en 1985 se logró reducir la inflación a 57.7%, se consiguió el equilibrio en las cuentas con el exterior y el déficit financiero fiscal fue de 9.6%, con un superávit primario positivo, es decir, sin tomar en cuenta el servicio de la deuda externa (3).

1986

Programa de Aliento y Crecimiento (PAC). Se elaboró para expresar el rechazo del gobierno al estancamiento económico y la necesidad de una mayor cooperación de los acreedores para cubrir el servicio de la deuda una vez que se asegurara un crecimiento moderado de la economía. Estábamos al borde de la insolvencia financiera; el precio del petróleo había caído a menos de nueve dólares por barril (en 1985 había bajado de 27 a 23 dólares). La nueva caída representó para México una pérdida de 6% del PIB. En este contexto, México logró el primer acuerdo con el FMI que no suponía la aceptación de una política económica completamente restrictiva. El PAC fue útil también para lograr el ambiente psicológico interno adecuado para la sucesión presidencial. En noviembre se presentó a la Cámara de Diputados una reforma fiscal para mejorar la recaudación del gobierno sin desalentar la productividad.

Apertura económica. Se obtuvo la membresía en el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, por su nombre en inglés, antecedente de la actual Organización Mundial de Comercio), luego de haber reiniciado en 1985 las negociaciones que se interrumpieron en 1980 debido al optimismo por el auge petrolero. México recibió más de 20 mil concesiones arancelarias de los países miembros, que se tradujeron en 2 mil millones de dólares más en exportaciones no petroleras en el año y medio siguiente a nuestro ingreso. Esta membresía fue el detonador de la apertura comercial. Desde entonces México ha venido suscribiendo numerosos acuerdos comerciales con distintos países y regiones, entre los que sobresale el de Libre Comercio entre los países de América del Norte (TLCAN), de 1992. Estos acuerdos han permitido elevar el acceso de los productos mexicanos en los mercados internacionales, la entrada de productos más baratos y de buena calidad del exterior, y reducir nuestra dependencia de las ventas de petróleo. Han significado la plena incorporación de México a la economía global.

Sucesión presidencial. En abril se abrió el tema en los medios de comunicación con el ingreso de Alfredo del Mazo -hasta entonces gobernador del Estado de México- al gabinete presidencial como titular de la Secretaría de Energía, en sustitución de Francisco Labastida Ochoa, quien fue candidato a la gubernatura de Sinaloa.

Corriente democratizadora en el PRI. En agosto se da a conocer la formación de una corriente prodemocrática en el partido oficial, encabezada por Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas. El objetivo del grupo era abrir el proceso de selección del candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia, para postular a Cárdenas. Las banderas eran frenar las reformas al modelo económico y democratizar al partido. Esto los llevó a abandonar el PRI, y con el registro del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, y en alianza con el Partido Popular Socialista, el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (antes Partido Socialista de los Trabajadores) y, al final, también con el Partido Socialista Unificado de México, formaron el Frente Democrático Nacional, el cual postuló al ingeniero Cárdenas Solórzano a la Presidencia.

Ley Simpson-Rodino. En plena efervescencia electoral en Estados Unidos, en noviembre se aprobó esta ley que atentaba contra los trabajadores indocumentados, con una intención similar a las restricciones que se adoptaron en Arizona en 2010. Al igual que en este caso, en 1986 hubo numerosas manifestaciones de descontento en México y en Estados Unidos. Al respecto, De la Madrid reflexionó en sus memorias: "La realidad manda (…) mientras la economía norteamericana requiera trabajadores mexicanos, la ley no será aplicada".

1987

Reforma electoral. Entre 1986 y 1987 se propusieron reformas para crear una Asamblea de Representantes en el DF, ampliar la representación pluripartidista en el Senado y en la Cámara de Diputados, mejorar las leyes electorales para dar certidumbre a los comicios con más presencia ciudadana y partidista, así como para ampliar el acceso de los partidos a los medios electrónicos. Sin esta reforma no se explicaría el perfeccionamiento de la democracia que ha hecho posible que el PAN haya ganado la Presidencia de la República en dos elecciones consecutivas, que este partido gobierne varios estados y numerosos municipios, y el predominio del PRD en la capital de la República así como en otras localidades. Otras reformas, a lo largo del sexenio, fortalecieron a los municipios y al Poder Judicial.

Candidatura del PRI a la Presidencia. El 4 de octubre se anunció la postulación de Carlos Salinas de Gortari como precandidato único del partido oficial a la Presidencia de la República. Previamente, entre el 17 y el 28 de agosto se habían organizado presentaciones televisadas de cada uno de los seis aspirantes principales. Fue un mecanismo novedoso que ayudó a ventilar el proceso y a que los seis "distinguidos priistas" no salieran lastimados entre sí. Del proceso, sin embargo, quedaron excluidos los miembros de la corriente democratizadora, pues no aceptaron moderar su demanda de que el candidato fuera elegido en un proceso abierto por la militancia partidista y no por la decisión del Presidente en acuerdo con los sectores del partido.

Desplome de la Bolsa de Valores El 19 de octubre se ordenó el cierre de la Bolsa de Valores por unas horas, debido a un comportamiento descontrolado. En la tercera semana de octubre, al mismo tiempo que ocurría un crack severo en Wall Street, la bolsa mexicana se desplomó. Todo mundo quería vender ante el temor de un contagio por la difícil situación de la economía norteamericana. En noviembre se volvió a devaluar el peso. Las bases de la economía se descompusieron y se ahogaron las perspectivas de crecimiento económico. Decenas de miles de ahorradores perdieron su patrimonio.

Pacto de Solidaridad Económica. El panorama económico y político complicaba el ambiente económico y político, las elecciones de 1988 y el final del gobierno. El 4 de diciembre, De la Madrid convocó a las fuerzas productivas a proponer soluciones. El Pacto de Solidaridad Económica fue un acuerdo entre el gobierno y las organizaciones empresariales, obreras y campesinas, para estabilizar y reducir la inflación, y crear nuevas bases para el crecimiento a partir de compromisos concretos de cada sector.

1988.

Reducción de la inflación. En buena medida gracias a que el Pacto de Solidaridad Económica se renovó en cinco ocasiones durante el año, la inflación se redujo a 51.7%, casi una tercera parte del nivel que alcanzó en 1987.

Elecciones presidenciales. En la tarde del día de las elecciones, antes del cierre de casillas, los candidatos Manuel Clouthier (PAN), Cuauhtémoc Cárdenas (FDN) y Rosario Ibarra (PRT) estaban dispuestos a declarar un fraude generalizado en las elecciones. La Secretaría de Gobernación había anunciado que esa misma noche ofrecería información preliminar sobre resultados, pero la información nacional tardaba en llegar; la primera que se obtuvo, la del Valle de México, favorecía a Cuauhtémoc Cárdenas. Un funcionario comentó que "se había caído el sistema", lo cual aumentó la suspicacia. De la Madrid consideró que si los candidatos de oposición se iban a declarar ganadores aun antes de tener los resultados, el del PRI debería hacer lo mismo. Salinas de Gortari se oponía a declararse ganador sin cifras oficiales. En una medida audaz, el PRI declaró ganador a su candidato esa misma noche. Con el paso de los días quedó claro que el PRI había perdido en el DF, Morelos y Michoacán. El resultado final para la Presidencia, el 13 de julio, fue de 50.36% para Carlos Salinas; 31.2% para Cuauhtémoc Cárdenas, y 17.07% para Manuel Clouthier. PDM y PRT perdieron su registro como partidos políticos al obtener 1.03 y 0.42% de la votación, respectivamente. Salinas de Gortari fue reconocido ganador en una muy agitada sesión del Colegio Electoral. El PRI obtuvo una mayoría precaria en el Congreso de la Unión. En las dos anteriores elecciones presidenciales, José López Portillo había ganado con 90% de los votos, y Miguel de la Madrid, con 72%. El cambio de rumbo se reflejó también en la política.

No fue nada sencillo enderezar el barco. Sin embargo, lo realizado dio pie a que en gobiernos posteriores la economía se estabilizara y la democracia se sostuviera y perfeccionara. El México de hoy se asienta, sólidamente, en el desempeño sereno y firme de Miguel de la Madrid, un Presidente que fue capaz de mantener una visión de Estado en una de las épocas más difíciles de nuestra historia.

  1. El déficit fiscal o presupuestario ocurre cuando los gastos del Estado son mayores que sus ingresos (N. del E.).
  2. La cuenta corriente registra el comercio de bienes y servicios de un país con el exterior. Existe un superávit en la cuenta corriente cuando lo que vende un país es más que lo que compra, y un déficit cuando ocurre lo contrario (N. del E.).
  3. El déficit financiero es la diferencia entre los ingresos totales y los gastos totales, incluyendo la amortización de la deuda. El superávit o el déficit primario se obtienen al deducir los pagos a la deuda (N. del E.).