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Miguel de la Madrid Hurtado
Cambio de rumbo
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Elecciones de 1988

Año 1986

Las elecciones de 1988

Las elecciones de 1988 establecieron una nueva correlación de fuerzas entre los distintos partidos políticos. El Revolucionario Institucional se conservó como mayoritario, pero ya no como predominantemente hegemónico, Acción Nacional perdió su lugar como segunda fuerza electoral, pero aumentó sus posiciones en la Cámara de Diputados, y el Frente Democrático Nacional, integrado por una coalición reciente de partidos políticos, captó numerosos votos de protesta en contra del régimen, así como de hartazgo ante los efectos de una prolongada crisis económica. El hecho es que las elecciones de 1988 impusieron al sistema político mexicano pesos y contrapesos distintos a los que tradicionalmente lo han caracterizado.

El resultado inmediato más significativo fue una nueva composición de la Cámara de Diputados que, proporcional al resultado de las elecciones, fue de 260 representantes populares del PRI y 240 de las oposiciones. Ello limita la fuerza del partido mayoritario, al coartar su capacidad legislativa. Por primera vez en su historia, el PRI no tiene el número suficiente de diputados, dos terceras partes del total, para aprobar reformas constitucionales.

Estos cambios no sólo fueron trascendentes, sino también sorpresivos. No fue sino hasta los meses previos a la elección cuando se consideró que el PAN, y particularmente el FDN, representaban alternativas reales. El crecimiento de la votación panista era esperada desde 1983, cuando dicho partido ganó las elecciones en cinco capitales estatales. Sin embargo, muy pocos creían que pudiese llegar a superar la votación priísta. El FDN, que se formó a partir de un desgajamiento del PRI, cobró fuerza sólo unos meses antes de las elecciones. Así, el deseo de cambio promovido por la evolución de la sociedad y, sobre todo, por el malestar que generó la crisis al cancelar el incremento del bienestar, cristalizó en una protesta masiva a través del voto, el cual dejó de ser un mero trámite y fue utilizado como forma de expresión ciudadana.

México vive en un período de transición democrática que abre grandes interrogantes y amplias posibilidades. La evolución y consolidación de las profundas transformaciones en nuestra cultura política dependerá, en mucho, de que los diversos partidos logren definir nuevos esquemas de organización interna y formas efectivas de comunicación y convivencia entre ellos que satisfagan las expectativas sociales. En un sentido más amplio, dependerá de manera fundamental de que todos los mexicanos aprecien el cabal significado del cambio y actúen a la altura de los grandes retos que el momento plantea.

Esta oportunidad excepcional en la historia de la nación ha suscitado un intenso debate entre los más connotados representantes de diversas tendencias ideológicas que, interesados en el porvenir del país, intentan dilucidar las causas que motivaron el desenlace del 6 de julio y las perspectivas futuras de estas transformaciones.

Tenemos la convicción de que este análisis no puede ni debe agotarse en los meses cercanos a la elección. La compleja y heterogénea sociedad mexicana irá enriqueciéndolo con los nuevos elementos de juicio que le brinde el tiempo y la acción de los participantes. Sin embargo, y con el ánimo de contribuir a estas reflexiones, presentamos la edición de este volumen especial de la serie Las razones y las obras. Crónica del sexenio 1982-1988, que reúne los capítulos que narran el acontecer político de 1988, así como otros apartados publicados en volúmenes anteriores de esta serie, pero directamente relacionados con el tema. Al documentar los hechos, con toda su carga emotiva, surge la imagen de una relación más plural y democrática entre el Estado y la sociedad; una realidad impensable hace sólo unos años. Atestiguar el cambio ha sido un privilegio.

México, D.F., octubre de 1988

Alejandra Lajous