Cargando... espere un momento por favor...
Miguel de la Madrid Hurtado
Cambio de rumbo
.:: Miguel de la Madrid Hurtado:Las razones y las obras ::.

Crónica del sexenio 1982 - 1988

Primer año de gobierno

Introducción

Escribir una crónica sobre hechos recientes es difícil, pues quienes los hemos vivido nos encontramos todavía inmersos en la duda, la complacencia o el disgusto ante lo ocurrido. Frecuentemente, además, nos cuesta trabajo aceptar que lo que hasta hace muy poco era una opción abierta, ya se haya convertido en un hecho del pasado, que es, por tanto, objeto de la historia.

La incertidumbre ante el presente se agrava cuando sentimos no entender cabalmente lo que ocurre. La multiplicidad de los hechos y el ritmo de su transcurrir abruman a quien no puede encontrar el tiempo para reflexionar sobre ellos o considera que el universo informativo es tan complejo que sólo es inteligible para los especialistas. Por ello resulta pertinente, aunque difícil y arriesgado, escribir un relato que intente dar una visión de conjunto del pasado reciente.

Esta obra contiene la crónica del gobierno de Miguel de la Madrid. Su propósito es narrar lo ocurrido en este período, para así facilitar la comprensión de las circunstancias que nos rodean, al sistematizar información dispersa. Surge promovida por la Presidencia de la República, como una opción más entre los esfuerzos explicativos que el Gobierno de México realiza, y de los que dejamos constancia en una guía documental al final de este libro. El trabajo se elabora por un grupo de historiadores profesionales, con base tanto en información hemerográfica, como en la producida por diversos órganos de la administración pública.

La decisión de hacer una crónica de los acontecimientos recientes planteó de inmediato la necesidad de optar por un criterio selectivo, lo cual constituye el problema central de cualquier trabajo histórico: ¿qué fue importante?; ¿qué tan importante?; ¿qué significa que algo haya sido importante?

Asignar peso histórico a un hecho, sin contar con la perspectiva que el tiempo da al historiador, obliga a definir con la mayor claridad el universo de acontecimientos que son objeto de análisis. Nos propusimos observar y describir el acontecer gubernamental y sus efectos en la vida social, lo que nos permitió darle un sentido a la información pública y oficial que utilizamos. Sin embargo, ello no resolvió plenamente nuestro problema de selección de sucesos por narrar, pues el propósito de que esta obra mantuviera una dimensión accesible nos obligó a dejar mucho afuera. Esto es, bajo cualquier criterio, inevitable: no es posible hacer un recuento exhaustivo de lo ocurrido; sólo podemos aspirar a crear un sentido del pasado. Para lograrlo, decidimos guiarnos, esencialmente, por aquellos acontecimientos que, habiendo tenido repercusión en la opinión pública, dan testimonio de la acción del gobierno y, por tanto, del proceso mismo de gobernar. Cabe, pues, aclarar que esta crónica no representa la visión oficial sistemática de todo lo que ha ocurrido; sólo representa, como ya se ha dicho, una forma nueva que el gobierno añade a sus múltiples esfuerzos por describir sus acciones y explicar los hechos.

Teniendo ya una selección de los acontecimientos, decidimos tratarlos, hasta donde fuera posible, de manera cronológica y narrativa. En ocasiones, sin embargo, intercalamos exposiciones explicativas para complementar la narración, con el objeto de contribuir a una mejor comprensión de los hechos o de las situaciones complejas.

La información se organizó en pequeñas unidades temáticas que se ubican dentro de la crónica en función de alguna fecha significativa. Los capítulos de cada tomo corresponden a los meses del año e incluyen aquellos temas que destacaron en ese lapso. Con ello se busca mantener un enfoque cronológico que dé cuenta de la simultaneidad y, por tanto, de la complejidad y dificultad de ciertos momentos. Al mismo tiempo, la estructura de la crónica ofrece la opción, al lector que lo desee, de concentrar su atención en los temas que le interesan.

La crónica es un género histórico que se ocupa del presente, pero como éste no es, por así decirlo, más que una línea imaginaria entre el pasado y el futuro, el cronista busca explicarlo con apoyo en su conocimiento de los hechos del pasado y su percepción de las expectativas de la sociedad que analiza. La crónica comparte con la historia una metodología, lo que necesariamente la obliga a seleccionar y a organizar su información con rigor. Se asemeja al periodismo por la vitalidad y el sentido de simultaneidad. Así, al convivir con los protagonistas y con las fuerzas sociales de su tiempo, el cronista no puede escapar de una identificación o de un rechazo mayores de lo que normalmente se da entre el historiador y su objeto de estudio.

Finalmente, hay que reconocer que los protagonistas de la historia también están sometidos a ella, y que todos tenemos que encararla para conocer nuestras opciones y nuestros límites. Sabemos que, en pleno siglo XX, la posibilidad de los hombres de mejorar su realidad social, económica y política, se apoya en la razón. Sin embargo, aceptamos que esa razón debe considerar no sólo aquello que es teóricamente deseable, sino también las fuerzas existentes y la posibilidad de dirigirlas a probables realizaciones parciales de las metas deseadas. Por ello, quien busca entender no puede adoptar fórmulas abstractas de lo deseable y condenar el pasado a la luz de ellas. Sin desechar nuestros valores o metas, aceptemos que hay una acción inevitable entre ellos y la realidad, y que el peso de esta última no disminuye por elevados que sean nuestros ideales. Sea como fuere, los procesos racionales, como instrumentos para transformar la realidad, se manifiestan a través de medidas y acciones concretas; esto es, las razones se afirman a través de las obras.

México, D.F., mayo de 1985

Alejandra Lajous