Reflejos y contextos


Como el acontecimiento político nacional más importante del momento, la campaña y los pronunciamientos del candidato del PRI a la Presidencia de la República ocuparon un lugar importante en la información cotidiana de diarios, revistas y medios electrónicos de comunicación, y en la opinión de los comentaristas de los mismos, en particular de los especializados en política. Al iniciarse las giras estatales de Miguel de la Madrid, la atención de los periodistas se encontraba también muy enfocada a los preparativos de la Reunión Norte-Sur y a la reunión misma, celebrada el 22 y 23 de octubre.

La campaña en la opinión de la prensa y entrevistas con Miguel de la Madrid

Sobre los pronunciamientos de De la Madrid en los primeros estados recorridos en la campaña, la prensa destacó su carácter preponderantemente ideológico. Se comentó que esto obedecía al propósito de dejar para más adelante los asuntos más específicos, así como a la resuelta intención de mostrar una concepción política del país. Con discursos que iban tomando aliento, señaló un periodista en los primeros días de noviembre, "entre la selva de palabras y porras van abriéndose paso los rasgos del candidato". A mediados del mismo mes, se hizo en un diario nacional la observación de que el candidato había optado por improvisar la gran mayoría de sus alocuciones, pues " cuando improvisa 'calienta' a la gente y dice cosas más interesantes".

Destacadamente, desde el inicio de la campaña se habló de que la idea de renovación moral expresada por el candidato, reflejaba una sana voluntad de autocrítica y un ánimo resuelto a reconocer los problemas, pues para nadie era un secreto que la corrupción y el abuso de poder corroían tanto a la sociedad como a las instituciones. El llamado a revitalizar la moral cívica y gubernamental fue calificado como una propuesta que daba aire fresco a la campaña. Hubo también quien vio en ella una señal para que la gente se expresara abiertamente en la consulta popular. El nuevo postulado cobró fuerza ante la opinión pública cuando en la gira por Nuevo León el candidato asumió el compromiso de reforzar el orden jurídico para prevenir la corrupción. El último día de la gira por el estado de Nuevo León, 8 de noviembre, se observó en una columna política de un diario nacional que el candidato se beneficiaba, en su imagen ante el público, de los éxitos alcanzados por el gobierno en turno y los anteriores, pero también debía sobrellevar las fallas del régimen y hacer un recuento de las carencias y los rezagos. Por eso, la campaña tenía un doble carácter, de permanencia y de cambio. Por un lado, postulaba la continuidad y, por el otro, subrayaba la necesidad de una renovación, lo que implicaba, de acuerdo con el periodista, un delicado equilibrio en la relación entre la campaña electoral y el gobierno presente.

Si bien un sector de la opinión pública no dejó nunca de calificar al candidato de tecnócrata, y aun otros siguieron considerándolo como conservador, varios enunciados suyos fueron creando entre otros comentaristas una imagen contraria o, cuando menos, de habilidad para mantener consensos y acercarse a los temas que más inquietaban a la gente común. Así, por ejemplo, se destacó el discurso del candidato en el mitin de apoyo al presidente López Portillo previo a la Reunión Norte-Sur, en el que se comprometió a mantener el apoyo de México a las revoluciones cubana y nicaragüense y al pueblo salvadoreño. En el mismo sentido, se comentaron sus palabras en un acto con el movimiento obrero de Aguascalientes, al que asistieron líderes nacionales, el más importante de ellos Fidel Velázquez. De sus palabras a los obreros, se resaltó que De la Madrid había refrendado categóricamente la alianza entre la clase obrera y el Estado revolucionario, al afirmar que había ya un compromiso ineludible, a prueba de intrigas, entre el candidato del PRI y la clase obrera, cuyas demandas seguirían siendo consideradas, hasta la formación del programa de gobierno.

Las visitas que hizo el candidato a algunas universidades estatales, en donde se reunió con grupos de estudiantes y maestros, fueron criticadas por algunos periodistas, quienes pensaban que las instituciones de educación superior no debían utilizarse como foros electorales. Por otro lado, una de las declaraciones del candidato ante universitarios que más resaltó la prensa fue la que hizo en la Universidad Autónoma de Baja California, en el sentido de que "la universidad debe conservar siempre el derecho de criticar y enjuiciar la autoridad pública en cuanto pueda salirse de los cauces de nuestra doctrina constitucional y revolucionaria. Pido, como elemento de higiene política en nuestra patria, la crítica de las universidades a los funcionarios y a las autoridades". Previamente había expuesto que la relación entre esas casas de estudio y el Estado debía ser de respeto, de éste por la autonomía universitaria y de aquéllas por las instituciones.


Otros pronunciamientos muy comentados fueron los expresados por De la Madrid al cerrar la reunión del IEPES sobre cultura nacional en Tijuana, Baja California. Al hablar sobre la importancia de la libertad para el florecimiento de la cultura -tanto la creada por el genio individual como la de las comunidades-, el candidato había especificado: "Cuando hablamos de defender la libertad, no nos referimos a la de los menos a costa de los más, sino a la de las grandes mayorías de nuestro país". Se destacó el énfasis del candidato en que no era "posible ni deseable el dirigismo cultural por el Estado, pero tampoco aceptaremos que con el pretexto de la libertad vivamos un dirigismo cultural de otro cuño: el que atenta contra los valores de la nación influido por grupos privilegiados o por pautas del extranjero". La época presente, había dicho antes, se caracterizaba por una tendencia a la estandarización del hombre. Los medios masivos de comunicación "deben servir no para propiciar la masificación, sino para contrarrestarla; para estimular la creatividad y no el consumo; para hacer crecer las individualidades de los grupos, de las regiones y de los individuos". Por ello, "la fuerza de nuestra unidad debe seguir siendo la riqueza de nuestra diversidad".

Los medios de información nacionales destacaron también la subordinación del crecimiento económico a los propósitos del desarrollo social, postulada decididamente por De la Madrid en Nuevo León y Sonora, donde también se había referido a la angustia por la carestía de la vida que había percibido entre las amas de casa de todas las entidades federativas que había visitado. También en Sonora, en la reunión nacional de consulta sobre alimentación popular, se resaltó en la prensa, De la Madrid había establecido una clara prioridad en materia de política alimentaria. En este punto, varios comentaristas señalaron que conforme avanzaba la campaña, y a pesar de que el candidato había evitado totalmente el discurso populista, hablaba con más frecuencia y precisión de los asuntos que más importaban al pueblo. En este sentido, se reconocía generalmente el mérito del candidato al no hacer promesas fáciles para ganarse el voto. Por ejemplo, se comentó que al tratar el problema de la inflación y la carestía De la Madrid solía explicar que se trataba de un fenómeno de gran complejidad, que requería una revisión a fondo, y a lo que se comprometía era a buscar soluciones, mirando siempre el interés de las mayorías.

Una definición sobre política de precios que el candidato hizo en Chihuahua el 30 de noviembre, durante la reunión nacional sobre ganadería, fue objeto de comentarios encontrados, aunque los observadores coincidieron en el valor y la franqueza con la que había sido planteada. El control de precios, había manifestado el candidato, era un expediente fácil de usar y difícil de aplicar, que debía utilizarse únicamente "para limitar los abusos. Los controles de precios, llevados a sus extremos, son la mejor forma de desalentar la producción, de castigar al consumo y de 'amamantar' la corrupción. Un diálogo franco, abierto, entre productores, consumidores, intermediarios profesionales (comerciantes) y gobierno, es la única solución". Al sustentar esta posición había afirmado que "una política de precios equivocada es la peor injusticia social que existe".


En Tehuacán, Puebla, plaza fuerte en el estado del partido de oposición más importante, el Partido Acción Nacional, ante aproximadamente 10 000 priístas reunidos en la plaza principal, De la Madrid expuso las razones ideológicas, políticas y prácticas por las que el PRI se mantenía en el poder a nivel nacional. Después de sostener que el partido no le tenía miedo a la oposición y que ésta era respetable, señaló que la oposición a veces hacía ver a los priístas sus errores. Reconoció que los priístas los habían cometido, "y cuando cometemos errores los pagamos. Si escogemos malos candidatos en los municipios, en las diputaciones o en las senadurías, merecemos perder". Añadió que ser miembro del PRI era una gran responsabilidad y llamó a los militantes que aspiraran a puestos de elección a afianzar su militancia, "que no crean que el arribismo es el camino y que sepan que deben tener una hoja limpia de servicios en su vida pública y en su vida privada". Esta condena del arribismo político confirmó la voluntad autocrítica de Miguel de la Madrid y precisó, en opinión de algunos observadores, el contenido de una exhortación repetida del candidato para la renovación de su partido.

De gran interés para todos los medios de comunicación fue lo dicho por De la Madrid en un homenaje a Francisco Zarco el 2 de diciembre en la ciudad de Durango. En su discurso, el candidato manifestó categóricamente su "más profunda devoción a la libertad de prensa" y su compromiso a defenderla como práctica de gobierno. De Zarco, indicó, había aprendido "una clave para el mejor cumplimiento de la responsabilidad de quien aspira al más alto honor y compromiso de nuestra nación: que contra los males que pueden existir en un sistema republicano, el remedio no está en la supresión, sino en la práctica de la libertad". Por otro lado, dijo también, la comunidad demandaba crecientemente una información más completa y responsable. Entre quienes comentaron estas definiciones hubo unanimidad por lo acertado y plausible de las mismas.


Respecto a la mecánica de la campaña, en la prensa se externaron diversas críticas. Por un lado, se dijo que los discursos del candidato eran demasiados, lo que, según algunos periodistas, impedía la distinción entre cantidad y calidad. Se habló de que había una "indigestión informativa" por exceso de palabras en la campaña. Por ejemplo, se dijo que en el transcurso de poco más de un mes, hasta el 1 de noviembre, el candidato había pronunciado 162 discursos, un promedio de cuatro diarios, lo que hacía inevitable una repetición reiterativa de conceptos y frases hechas. En relación con esto, hubo quien observó que si bien al principio se habían designado algunos oradores para hablar en nombre del candidato, éste se había dado cuenta de que la gente quería oírlo a él directamente, sin intermediarios, y había aceptado el reto de esta comunicación directa.

Otro señalamiento crítico fue en torno al aparato de seguridad del candidato que, en opinión de algunos comentaristas, había puesto un cerco de hierro a su alrededor. A esto se agregó la idea de que el equipo que rodeaba a De la Madrid impedía en ocasiones la manifestación libre de reclamos y demandas ante el candidato, lo que privaba a la campaña de su sentido profundo. Hubo también juicios acerca de que en algunos estados donde el CEPES no estaba bien organizado, el IEPES elaboraba ponencias que después simplemente se daban a leer a personas del estado como si fueran suyas. Contrariamente a algunas de estas ideas, también en la prensa se observó que el apretado itinerario del candidato obligaba a no dedicar, a cada lugar, más tiempo que el programado, lo cual en ocasiones impedía la manifestación de personas que querían hablar más directamente al candidato fuera de programa, y obligaba a su equipo y al aparato de seguridad a no dejar que las reuniones se prolongaran más de lo acordado. A cambio, se dijo, el candidato visitaba más lugares y entraba en contacto con más grupos; además, había canales abiertos para hacer llegar al equipo de campaña cualquier mensaje o demanda al candidato. Asimismo, hubo periodistas que en lugar de rigideces percibían que la consulta popular agilizaba y animaba los actos de la campaña, pues los oradores se referían más a los problemas concretos y eran menos aduladores.


Otra opinión frecuente, que se repetía como crítica en casi todas las campañas electorales del PRI, era que las formas no habían cambiado. Se reprobaba el "acarreo" masivo de priístas, que era visto por los oposicionistas como una movilización forzada, por lo que se censuraba la realización de actos masivos, como las grandes manifestaciones con que se recibió al candidato en las ciudades de Monterrey y Puebla. En este contexto se alabó unánimemente la decisión, en el diseño de la campaña, de no realizar concentraciones masivas en los actos hechos en el Distrito Federal, para no entorpecer la vida urbana de la capital, y se mencionó que era más fácil establecer un diálogo con grupos pequeños que con grandes multitudes. También hubo quienes condenaron las manifestaciones festivas y bullangueras en los mítines priístas. Estas razones llevaron a algunos articulistas a señalar que la similitud de las formas priístas con campañas anteriores desmentía los propósitos de renovación expresados por el candidato; se llegó a hablar de que se realizaba una campaña vieja con un rostro nuevo, el del candidato.

Entre quienes defendían la campaña se comentó que el "acarreo" no era tal, sino movilización de bases que acudían a los actos porque estaban identificados con el PRI y habían sido beneficiados por las políticas gubernamentales. Se dijo también que las formas de la campaña obedecían a hábitos que no se podían cambiar de un día para otro, e incluso hubo quien sostuvo que no era conveniente esa transformación y lo que se debía atender era a la calidad del contenido de los pronunciamientos de todos los oradores. En diversas oportunidades el candidato mismo defendió la alegría con la que se manifestaban sus partidarios. Calificó de amargados y catastrofistas a quienes criticaban ese aspecto de la campaña y dijo que los revolucionarios se expresaban de ese modo porque, a pesar de dificultades y fallas que se enfrentaban, los miembros del PRI tenían motivos para enorgullecerse y sabían que el futuro estaba abierto para continuar la transformación del país emprendida por la Revolución. El pueblo mexicano, aseveró varias veces, era vital, alegre y optimista.


La multiplicidad de actos de la campaña, el que a veces no se cumplieran puntualmente los horarios del itinerario programado, algunas dificultades en el hospedaje de periodistas o invitados en algunas poblaciones, la rapidez misma de la campaña y la ausencia de un conjunto de proposiciones políticas que el candidato expusiera de inmediato, dieron a varios observadores la impresión de que había un alto nivel de desorganización, improvisación y precipitación en la campaña. Efectivamente, el candidato y su equipo no tuvieron mucho tiempo para el diseño y preparación de la campaña, por lo que durante las primeras etapas varias cosas se fueron ajustando sobre la marcha y otras, como las reuniones de fortalecimiento municipal, los foros campesinos y las giras de prioridades nacionales, fueron novedades creadas también sobre el camino. Además, los cambios en la cúpula del PRI justo cuando se iniciaban las giras estatales indicaban que había problemas de organización. Sin embargo, sobre la base de los hábitos políticos del partido en el poder y sus amplias bases sociales, el arranque de la campaña fue una etapa de formación, en la que la expresión del candidato no reflejaba una articulación general definitiva, precisamente porque se trataba de un proceso en el que se esperaba la manifestación de temas, posturas y demandas diversas de la población, sin encerrarlas de antemano en esquemas fijos. Por lo que hace a las dificultades iniciales en el PRI, la negociación previa a la gira en cada estado permitió ordenar el apoyo partidista. Otros tropiezos menores eran inevitables por la dimensión y variedad de la campaña, pero casi todos se fueron resolviendo conforme se localizaban las fallas y se ganaba experiencia.

La campaña, observó un periodista a fines de noviembre, lejos de ser una mera formalidad, era el medio para tomar el pulso al país y para renovar las alianzas que constituían el origen y la razón de ser del partido mayoritario. "La campaña -agregó- va modelando la personalidad del futuro presidente y va forjando las líneas de su política, como resultante de los pesos y contrapesos entre las múltiples fuerzas sociales que convergen en la campaña."

En los primeros días de diciembre otro comentarista describió así el arranque de la campaña: "son los gentíos esperanzados, los mítines desbordantes de delirios. Son los discursos encendidos y también los vacíos. Son los saludos interminables, multiplicados, apretados, untuosos, infinitamente codiciados. Las comidas de barbacoa y chicharrón con las muchedumbres populares y las cenas en privado con los grupos de empresarios o de políticos locales. Es el desfile circense de políticos honestos y de vividores de la política. Es, sobre todo, el rosario de peticiones, de clamores, de solicitudes, a veces estrujantes, patéticas. Miguel de la Madrid comenzó a vivir la metamorfosis de la gira electoral."

La relación más directa entre Miguel de la Madrid y la prensa se dio a través de entrevistas que el candidato concedió, tanto a los medios impresos como a los electrónicos, a veces de alcance nacional y a veces sólo para medios locales. También fue entrevistado, en dos ocasiones, por periodistas extranjeros. En casi todas las entrevistas con medios nacionales, De la Madrid expuso puntos de vista sobre cuestiones diversas que ya hemos sintetizado en estas páginas. En sus comunicaciones a los medios estatales abordó diversas cuestiones de interés local y envió mensajes particulares a la población de los estados. En todas las entrevistas concedidas reiteró que buscaba convencer al pueblo de que el PRI era todavía la mejor opción política para conducir a la nación. El 7 de noviembre, en una entrevista para la radio y televisión de Nuevo León, expresó que el enorme poder de movilización de su partido era su apoyo fundamental. El 28 de noviembre, en una entrevista similar en Chihuahua, precisó que en los actos con el PRI los líderes planteaban problemas de su estado o localidad. Con frecuencia, invitó a la ciudadanía a expresarse libremente en la consulta popular.


Sobre los propios medios de comunicación, De la Madrid expuso en su primera conferencia de prensa como candidato con representantes de los medios nacionales, el 12 de octubre, que motivar la participación electoral del pueblo era una responsabilidad de los medios tanto como de los partidos políticos. Poco después, el 15 del mismo mes, al hablar con periodistas de Colima sobre la importancia de la comunicación social, se comprometió a buscar esquemas mediante los cuales el gobierno elevara la calidad de los servicios de información gubernamentales, pues al derecho de los mexicanos a la información correspondía el deber del gobierno de informar. En esa misma reunión De la Madrid mencionó que algunos análisis estimaban que 80% de la población de todo el país hacía uso de medios de comunicación locales y propuso establecer una relación cordial y de respeto entre los mismos y el gobierno.

Acerca de la campaña, ante los periodistas colimenses dijo que la actitud fundamental era "de escuchar, de aprender y de ver cuáles son los problemas principales de la población", a lo que agregó el 18 de noviembre en la ciudad de México, en entrevista con representantes de los medios nacionales, que las giras eran un proceso indispensable, durante el cual se escuchaba la exposición de problemas por los líderes naturales de cada estado, así como posibles soluciones que proponían. En una conferencia con periodistas de Durango, el 5 de diciembre, aseguró que el examen de los problemas de cada entidad federativa no se limitaba a la estancia del candidato en ellas, sino que el PRI tenía mecanismos para que fuera una tarea permanente. En dos entrevistas para la televisión nacional, privada y pública, concedidas en los últimos días de diciembre, De la Madrid expresó que las demandas que con más frecuencia se habían expresado en los primeros meses de la campaña se referían al empleo, a la carestía de la vida, el agua, a la educación media y superior, a la impartición de justicia, a la vivienda y a la salubridad.

En relación con la oposición, en el primer encuentro con la prensa nacional, el candidato del PRI ofreció respeto personal a los candidatos de los demás partidos, con el fin de elevar la calidad del debate y evitar bajezas en sus mutuas referencias. En la misma oportunidad, ante la pregunta de si podía ser calificado de tecnócrata, De la Madrid ubicó el origen del apelativo en una táctica electoral de la oposición y afirmó que se trataba de una discusión ociosa e intrascendente. Entrevistado por un reportero de la televisión sonorense el 17 de noviembre, el candidato del PRI dijo que había preferido en su campaña "presentar lo positivo y no hacer la campaña de la oposición, que son los que tratan de hallar moscas en la sopa. Así no se hace política. Hay que presentarle al pueblo análisis de problemas y sus soluciones". Tanto en su primera conferencia de prensa como en una de las entrevistas para la televisión hechas a finales de diciembre, De la Madrid aclaró por qué no accedía a lo que sus rivales de la oposición demandaban, en el sentido de que aceptara un debate público directo con ellos. Primero, se mostró escéptico ante lo que llamó técnicas publicitarias de tipo mercadotécnico y mercantil, y dijo que cada candidato debía exponer al pueblo su plataforma electoral y el pueblo sería quien finalmente juzgaría en las urnas cuál era el mejor. Después añadió que esas confrontaciones serían una imitación extralógica de otros países en los que el bipartidismo las exigía, y explicó que en el sistema mexicano, en el que había un partido mayoritario y varios minoritarios, éstos buscaban de ese modo una plataforma publicitaria que no era realmente necesaria, ya que en la práctica el diálogo se estaba dando, pues "yo me preocupo mucho por lo que dicen mis contendientes".

En sus entrevistas con la prensa, tanto escrita como electrónica, el candidato afirmó varias veces estar muy satisfecho con la amplia participación popular en su campaña. El pueblo, dijo a la televisión guerrerense en Acapulco, el 15 de diciembre, participaba con alegría y generosidad al entregar su confianza al candidato. Al finalizar diciembre, en su entrevista para la televisión pública de cobertura nacional, De la Madrid discrepó de un juicio del entrevistador, generalizado entre ciertos sectores de la población, en el sentido de que no había confianza popular en el gobierno. El candidato sostuvo que la movilización popular masiva, así como de variados segmentos de la población, que participaban en la campaña, demostraba que la gente creía en su sistema político, por lo que consideraba útil participar. Reconoció que efectivamente había elementos perjudiciales a la confianza, pero éstos se daban en todos los países del mundo.

En respuesta a otra crítica, dirigida a la participación de funcionarios gubernamentales en la campaña, sobre el supuesto de que descuidaban sus funciones, De la Madrid señaló al reportero que estaba haciendo uso de argumentos de partidos de oposición. Siendo el PRI el partido en el poder, tanto a nivel nacional como local, no era de extrañar que los funcionarios pertenecieran a él y era precisamente en su calidad de priístas que participaban en la campaña.

En la entrevista concedida el 26 de diciembre a la televisión privada de alcance nacional, De la Madrid dijo que, como era tradicional entre las familias mexicanas, celebraría con la suya las fiestas navideñas, haciendo una pausa en su campaña, "pero estos días los estoy aprovechando para trabajar con mi equipo más cercano. He tenido reuniones con Pedro Ojeda Paullada, Manuel Bartlett, Adolfo Lugo, Carlos Salinas, Miguel González Avelar, Juan Maldonado, haciendo todos una recapitulación de cómo vamos y planeando las etapas posteriores de la campaña... Estamos haciendo pausa, pero trabajamos también haciendo adobes".

El candidato sostuvo dos encuentros con periodistas extranjeros. El primero fue con reporteros de Estados Unidos, el 13 de noviembre, en la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California, y el segundo en la ciudad de México, con la Asociación de Corresponsales Extranjeros en México. En las respuestas de De la Madrid a los reporteros, hizo pronunciamientos sobre la relación de México con Estados Unidos y América Latina, y otros sobre México, su campaña y el PRI.

Por sus características, explicó a los corresponsales, México se hallaba sin duda más cerca de América Latina que de Estados Unidos, lo que no implicaba hostilidad alguna. Aclaró que aun cuando el grado de desarrollo de México y su vecino del norte era muy diferente, habían sabido mantener una relación fructífera de amistad, en la que había acuerdos, y "como amigos maduros, estamos de acuerdo, a veces, inclusive en estar en desacuerdo". En la conferencia de Tijuana el candidato expuso que México era un país con una economía aumentada en los últimos años y posibilidades crecientes de intercambio comercial con Estados Unidos. A su vez, los mexicanos deseábamos "un vecino próspero y sin problemas, porque también los problemas de ustedes nos aquejan". Agregó que esperaba una actitud recíproca de cooperación en general y, sobre todo una actitud comercial más abierta a los productos mexicanos.

A una pregunta acerca de si habría lazos más fuertes entre la iniciativa privada y su gobierno que los observables en ese momento, el aspirante del PRI a la Presidencia de la República adelantó que fortalecería los principios básicos de la economía mixta, sistema que permitía el equilibrio entre los intereses de las clases populares y los intereses de los empresarios. Aquí cabe mencionar otra definición económica del candidato, hecha en su entrevista de diciembre con la televisión pública nacional. Interrogado sobre si debían mantenerse los subsidios en la economía y mantener empresas públicas deficitarias, respondió con firmeza que los subsidios eran un instrumento legítimo para contribuir a una distribución más justa de la riqueza y explicó que el problema era de grado. Así, se manifestó a favor de los subsidios en tanto cumplieran una función útil, pero "estoy en contra del abuso que provocan subsidios que no logran sus propósitos".


En sus conferencias con la prensa extranjera el candidato describió su campaña. Mencionó que en la mecánica de la consulta popular se recibían miles de cartas en cada estado. Ejemplificó con Zacatecas, donde tan sólo en cuatro días se habían recogido 77 000 cartas de ciudadanos. Estos mensajes o demandas, informó De la Madrid, se sometían a un proceso de cómputo electrónico, clasificándose por municipios y por tipos de demandas.

A una pregunta de un reportero brasileño sobre qué participación popular se daba en las elecciones, calificadas por el candidato como libres y demócratas, De la Madrid recordó que desde 1929 el pueblo había dado su adhesión constante a los candidatos del PRI a puestos de elección popular y que la decisión de su partido al seleccionar a sus candidatos no era caprichosa. "El partido sostiene una investigación permanente de los problemas nacionales y de los hombres que pueden manejar esos problemas de acuerdo con la ideología de la Revolución. Si el partido se equivoca, pierde las elecciones. Las hemos perdido, sobre todo a nivel municipal, porque, efectivamente, a veces los candidatos que hemos propuesto no han sido los mejores."


En respuesta a una pregunta sobre los gastos de campaña, el candidato explicó que el PRI agrupaba a las principales organizaciones campesinas, obreras y del sector popular, y el partido se financiaba con las aportaciones de las mismas y las de los afiliados individuales, que eran extraordinarias en tiempo de campañas políticas, cualquiera que fuera el puesto de elección popular. Indicó que no había en ese momento un presupuesto de la campaña, por lo que ésta se limitaba a las aportaciones mencionadas. Agregó que si la campaña del PRI era la que tenía mayor cobertura de todos los medios de comunicación, ello se debía a la mayor actividad del partido, que era el que hacía la campaña más enérgica. "En otras palabras, somos los que producimos más noticias porque actuamos más."

Acerca de su partido, Miguel de la Madrid expuso que estaba planteando en la campaña su modernización, para convertirlo en un partido ideológicamente activo, que articulara programas a partir de las demandas populares y en su oportunidad apoyara al gobierno electo por el pueblo.

Candidatos y campañas de los partidos de oposición

Al mismo tiempo que se inició el proceso de selección de candidato y el arranque de campaña del PRI por la Presidencia de la República, los partidos de oposición comenzaron a desarrollar actividades similares, lo que dibujó el ambiente político que privaría en el primer semestre de 1982.

El primer partido minoritario que postuló un candidato a la Presidencia de la República fue el Partido Demócrata Mexicano (PDM), con registro legal desde 1978, formado principalmente por una fracción de la Unión Nacional Sinarquista favorable a la participación electoral, y con influencia sobre todo en el Bajío. El 6 de septiembre de 1981 el PDM postuló como su candidato a la Presidencia de la República a Ignacio González Gollaz, originario de la ciudad de Guanajuato. González Gollaz había competido en el proceso con Gumersindo Magaña Negrete y Juan Aguilera Azpeitia, el primero líder máximo del partido. En la pugna por la candidatura Aguilera Azpeitia fue expulsado de la organización bajo el cargo de intento de desestabilización del PDM.


Ignacio González Gollaz, candidato a la Presidencia por el Partido Demócrata Mexicano

La plataforma electoral del PDM postulaba la liquidación del centralismo y de los cacicazgos la autonomía plena de los Poderes de la Unión y la lucha contra la corrupción. Proponía fomentar un régimen en el que los obreros recibieran, de modo individual, una parte de su salario en participaciones de las empresas en que trabajaban, para democratizar la propiedad privada. Proclamaba también las ventajas de la pequeña propiedad agraria y señalaba la necesidad de crear empleos en el campo para evitar la emigración de la fuerza de trabajo y el bracerismo. El gasto público debía orientarse prioritariamente a la educación. Asimismo el ideario propuesto a la ciudadanía por el PDM se proponía extremar el nacionalismo en contra de influencias negativas del exterior.

En diciembre, el candidato del PDM inició sus giras electorales, yendo principalmente a municipios en los que existían inconformidades con el PRI. En este primer momento visitó poblaciones de Guerrero, Morelos y Querétaro y efectuó algunos actos públicos en el Distrito Federal. En los discursos que pronunciaba, la parte principal eran críticas al PRI, tanto por cuestiones administrativas como por cuestiones de política interna del partido mayoritario, por ejemplo, las diferencias que por esos días se dieron en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión entre la mayoría priísta y los representantes del movimiento obrero, a propósito de las iniciativas de ley presentadas por éstos. Uno de los planteamientos de González Gollaz a los que más atención dio la prensa en la segunda quincena del mismo mes fue la proposición de restablecer la pena de muerte, para aplicarla a los funcionarios corruptos y a los guerrilleros, "que no tardarán en aparecer debido al aumento creciente de los precios".

El 27 de septiembre los dirigentes del Partido Acción Nacional (PAN), el partido opositor más importante, activo desde 1939 y con participación electoral desde 1945, postularon a Pablo Emilio Madero Belden como su candidato a la Presidencia de la República. Los principios básicos del PAN son la primacía del individuo frente al Estado, el bien común como finalidad última de éste, el libre juego de las fuerzas del mercado en la economía, la libertad de enseñanza y de creencias, y el derecho inalienable de los individuos a la propiedad privada. En su plataforma, aprobada el 26 de septiembre en su Convención Nacional, el PAN sostenía que debía profundizarse la reforma política como vía para la democratización; la redistribución del ingreso mediante la democracia política y económica; la limitación del gasto público, para poner fin a la intervención del Estado en la economía; la lucha contra la corrupción en el gobierno; la libertad de enseñanza religiosa; igualdad de derechos políticos para los clérigos, y entrega de las parcelas ejidales a los campesinos en propiedad privada. El documento proponía también que la explotación del petróleo, principal riqueza de exportación nacional, se incrementara sólo cuando se tuvieran probadas el doble de reservas de hidrocarburos que se tenían hasta entonces. En sus primeras declaraciones a la prensa, así como en intervenciones posteriores, el candidato del PAN a la Presidencia de la República dijo que buscaría un debate directo con el candidato del PRI, en el terreno que fuera.

Pablo Emilio Madero era originario de San Pedro de las Colonias, Coahuila, donde había nacido el 3 de agosto de 1921. En el PAN era representante de una corriente que disputaba la preeminencia al grupo más tradicional del partido, que deseaba mantenerlo como una agrupación básicamente doctrinal, sin compromisos específicos con ninguna clase o grupo social. El grupo de Madero, en el que militaban José Angel Conchello y Bernardo Bátiz, entre otros, impulsaba una línea más pragmática, que asumiera un papel activo como gestor de los intereses de las clases medias urbanas y aglutinara el apoyo de los sectores empresariales, con el fin de ganar contiendas electorales. En esta tarea, el grupo pugnaba por una línea más agresiva en la oposición al gobierno. En la convención que lo postuló como candidato, Madero Belden se impuso a dos rivales, Héctor Terán y Luis Castañeda.

Aunque el 23 de noviembre el Comité Ejecutivo Nacional del PAN anunció que los recorridos de campaña de su candidato se iniciarían el 2 de enero, Madero Belden hizo en los últimos días de noviembre y en diciembre unas giras informales, sobre todo en estados del norte. La prensa destacó que la audiencia común del candidato del PAN la formaban principalmente personas de estratos sociales medios y altos de las ciudades, y que era en los estados norteños donde ese partido contaba con mayores simpatías. La mayor parte de los discursos pronunciados entonces la dedicaba el candidato a criticar al gobierno, denunciando que no existía una separación real entre el Estado, el gobierno y el PRI, y que era este maridaje el que sostenía a ese partido en el poder. Afirmaba que la corrupción era la tónica predominante en el gobierno, tanto entre la burocracia como entre quienes tenían cargos de representación popular, desde agentes y regidores municipales hasta el Presidente de la República, acusaba de ella al PRI y sostenía que el PAN era la única alternativa viable al partido dominante. Con frecuencia señalaba que el gobierno violaba constantemente la Constitución. El 1 de diciembre dijo en Coahuila que las posturas oficiales mexicanas en materia de política exterior eran más de pose que de sustancia y acusó al Secretario de Relaciones Exteriores de haberse excedido en posiciones críticas de la política de Estados Unidos.

El 9 de diciembre, durante un desayuno con miembros de la Unión de Periodistas Democráticos, el candidato del PAN se pronunció porque se destinara 15% de los recursos totales del país a promover la producción mediante créditos con intereses bajos para las empresas, a regularizar la tenencia de la tierra, sobre todo de pequeños propietarios, y a dar estímulos para impedir que el campo siguiera subsidiando el crecimiento de las ciudades. Interrogado acerca de la postura panista respecto al salario y al control de precios, el candidato expuso que el objetivo inmediato del gobierno debía ser el control de la inflación y no el alza de los salarios, que calificó de demagógica. Reiteró que su partido lucharía por la derogación de los artículos tercero y 130 constitucionales, a los que se refirió como legislación persecutoria en materia religiosa.


Pablo Emilio Madero, candidato a la Primera Magistratura por el Partido Acción Nacional.


En la segunda quincena de noviembre se celebraron elecciones locales en los estados de Yucatán y México y el 1 de diciembre en Coahuila e Hidalgo. El 17 de diciembre los Pablo Emilio Madero, candidato a la Primera Magistratura por el Partido Acción Nacional diputados del PAN ante el Congreso de la Unión realizaron un "plantón" de doce horas frente al Palacio Nacional, en protesta por supuestos fraudes que el PRI había cometido, principalmente en el Estado de México y en Yucatán, lo que dio una nueva bandera de crítica del candidato del PAN al gobierno, pues sostuvo que los fraudes eran una demostración de que el PRI se sostenía en el gobierno por la fuerza, y anunció que los priístas tenían contados sus días en el poder. En la segunda mitad de diciembre Madero Belden se retiró a Monterrey a arreglar asuntos personales y anunció que reanudaría sus actividades hasta enero.

El siguiente partido que nominó candidato a la Presidencia de la República fue el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). El 4 de octubre la dirigencia del PST decidió por unanimidad postular a Cándido Díaz Cerecedo, quien protestó como candidato el 22 de noviembre. De 54 años, Díaz Cerecedo era de origen náhuatl, nacido en el estado de Veracruz; era profesor normalista con estudios en derecho. Antes de ingresar al PST militó 25 años en el PRI, de donde salió, según declaraciones propias, porque ese partido ya no defendía a los campesinos y trabajadores, sino que era un elemento más de su explotación. Díaz Cerecedo, con arraigo entre comunidades indígenas del norte de Veracruz, había sido seleccionado por el PST siguiendo la táctica de acercarse a líderes locales descontentos con el PRI.

El PST, constituido en 1975 y con registro legal desde 1978, postulaba la instauración del socialismo en México sobre la base de la Constitución de 1917. Definía su ideología como nacional revolucionaria. Afirmaba que el principal enemigo de los trabajadores era el imperialismo y en segundo lugar la gran burguesía nacional. Sostenía la posibilidad de establecer alianzas con la fracción nacional revolucionaria del PRI y del gobierno. La plataforma política lanzada para las elecciones de 1982 proponía impulsar la efectividad del voto, realizar una consulta popular para que el pueblo tomara las decisiones importantes en materia de gobierno, abatir el abstencionismo, reforzar la participación del Estado en la economía y promover el cooperativismo y la autogestión, tanto en la ciudad como en el campo.

El 29 de noviembre Díaz Cerecedo inició su campaña en busca del voto en San Pablo Guelatao, Oaxaca. Visitó otras localidades de ese estado y de Puebla, Veracruz, Morelos y el Distrito Federal. Dio prioridad en sus recorridos a comunidades indígenas. Cuando éstas eran nahuas, el candidato les hablaba en su idioma. En Puebla, el 8 de diciembre, hizo ante los periodistas un resumen de sus principales propuestas: combatir el caciquismo reinante en algunas regiones, sobre todo en las más atrasadas desde el punto de vista social; reducir el déficit de viviendas en las ciudades; nacionalizar la banca privada, la industria farmacéutica y la de alimentos, pues combatir el hambre era la primera prioridad en el país; respaldar con más recursos al sistema educativo; para financiar a las universidades propuso la creación por el gobierno de una inmobiliaria cuyas utilidades complementarían el subsidio a la educación superior. En el Distrito Federal el candidato del PST demandó la promulgación de una ley de reforma urbana y la creación de una secretaría de la vivienda. Asimismo, expresó que el principal problema de México era la falta de democracia. Los asistentes a los mítines electorales del candidato eran en su mayoría campesinos indígenas y colonos pobres de las ciudades.

El 7 de noviembre el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) eligió a Arnoldo Martínez Verdugo como su candidato a la Presidencia de la República. En la votación superó a su contrincante, Alejandro Gazcón Mercado. Un día antes había culminado un proceso de fusión de organizaciones políticas de izquierda iniciado a mediados de los años setenta, inicialmente se unificaron el Partido Comunista Mexicano (PCM), el Partido Socialista Revolucionario, el Partido del Pueblo Mexicano y el Movimiento de Acción y Unidad Socialista. Más adelante se adhirieron también al PSUM otras dos organizaciones, la Unidad de Izquierda Comunista y la Corriente Socialista. Se trataba de organismos de orientación marxista que habían adoptado la lucha por la democracia como la vía al socialismo. En marzo, por ejemplo, el PCM cambió el principio de instauración de una dictadura del proletariado por el de instauración de un poder obrero democrático. La base social más importante del PSUM se encontraba entre sectores progresistas de la clase media, destacadamente entre personas con educación universitaria.

Sinaloense de 56 años de edad, Arnoldo Martínez Verdugo era de origen humilde. En su tierra natal había cursado únicamente la primaria y de joven había sido obrero agrícola en una planta empacadora de alimentos. Autodidacto, era autor de varios libros y había colaborado en diversas revistas de izquierda. En 1981 llevaba 19 años como secretario general del PCM y era uno de los artífices de la fusión de izquierda. En su primera conferencia de prensa, el 11 de noviembre, el candidato del PSUM aclaró que pondría el énfasis de su campaña en dos aspectos: la democratización efectiva del país y la adopción de un rumbo económico distinto del seguido por el gobierno, que había provocado, dijo, formas capitalistas brutales. El 2 de diciembre los dirigentes del PSUM presentaron su plataforma para la campaña con el título "la campaña electoral del pueblo". En ella se proponía limitar las facultades del Presidente de la República y ampliar las del Congreso de la Unión; elaborar una nueva ley electoral; fortalecer el municipio; crear una guardia nacional democrática; reestructurar democráticamente el movimiento obrero; democracia y libertad para los campesinos y trabajadores agrícolas y sindicalización de éstos; reorientación del gasto público; redefinición del plan de producción de energéticos, y una política internacional independiente y solidaria con todos los pueblos.


Arnoldo Martínez Verdugo, candidato del Partido Socialista Unificado de México.

Dos días después se iniciaron los actos de la campaña electoral de Martínez Verdugo, con una manifestación y un mitin en el centro de la ciudad de México, al que asistieron alrededor de 8 000 personas. En su discurso, el candidato del PSUM se refirió al del PRI, Miguel de la Madrid, calificándolo como "el tecnócrata por el que nadie votó nunca en ninguna parte". En ocasiones anteriores se había referido a él en términos despectivos, descalificando la legitimidad de la candidatura del PRI. Sobre este partido dijo que era un "aparato de falsificación, engaño y demagogia, que dispone del erario público y tiene a su servicio a la estructura del gobierno". Al día siguiente, 5 de diciembre, De la Madrid aludió a estas declaraciones, sin mencionarlas, en un discurso pronunciado en Guadalupe Victoria, Durango. El candidato del PRI pidió elevar el nivel de la contienda política que se había iniciado con vistas a 1982 y llamó a no hacer campañas de odios y amarguras. Rechazó que su partido se sintiera una minoría privilegiada y condenó que se llamara "acarreados" a los priístas que se movilizaban en su campaña, diciendo que se trataba de un "insulto indignante para rebajar una campaña política a niveles que denigran a quienes pronuncian estas palabras". De la Madrid añadió que su partido no usaba escudos extranjeros ni cantaba himnos internacionales, ni cambiaba de nombre para engañar al pueblo. El día 7 Martínez Verdugo comentó que en las críticas del candidato del PRI había "un tufo anticomunista intimidatorio que parece anunciar acciones de represalia".

En el mitin inicial de su campaña, Martínez Verdugo expuso la necesidad de luchar por quitarle al gobierno el control de todo el proceso electoral, para que fueran los partidos políticos los que directamente prepararan, realizaran y calificaran las elecciones. Asimismo, se pronunció por el establecimiento de una escala móvil de salarios, por una enérgica política de control de precios, por la derogación de la Ley de Fomento Agropecuario, por combatir la corrupción, por la nacionalización de la banca, de todos los sistemas de riego agrícola y de las industrias alimentaria y químico-farmacéutica.

Ese mismo día partió en un autobús especial al estado de Guerrero, donde inició una gira. En las localidades que visitó expresaba constantemente críticas al gobierno y al PRI y buscaba enterarse de los problemas sociales de cada lugar. En sus discursos abordó problemas relativos al municipio libre, la política indigenista, la democratización del ejército, la autonomía universitaria y el derecho de los partidos políticos a actuar en las universidades, los presos políticos y la represión, y la necesidad de unión entre católicos y marxistas. Terminada esta gira, el 15 de diciembre el candidato suspendió sus actividades hasta enero. El 17 de ese mes la Comisión Federal Electoral aprobó el cambio de registro del PCM por el del PSUM.

El PRT, de orientación trotskista dentro de la izquierda mexicana, era producto de la unión de diversos grupos marxistas radicales en 1976 y 1977. En 1978 obtuvo registro legal como asociación política. Entre sus partidarios y simpatizantes figuraban principalmente personas de la clase media ilustrada y algunos grupos radicales de obreros. En junio de 1981 el PRT obtuvo su registro como partido político, condicionado a los resultados de las elecciones de 1982. El 15 de noviembre culminó un proceso de fusión entre el PRT, el Movimiento Revolucionario del Pueblo y la Unión de Lucha Revolucionaria, que contenderían en las elecciones bajo las siglas del primero. Ese día se aprobaron los documentos básicos de la nueva agrupación, declaración de principios, programa de acción y estatutos, que por ley debían tener los partidos, y expresaron que el PSUM representaba la unificación de sólo un sector de la izquierda. Asimismo, Rosario Ibarra de Piedra fue postulada como candidata a la Presidencia de la República, conforme a lo que el PRT había propuesto desde marzo.


Losano Ibarra de Piedra, candidata del Partido revolucionario de los Trabajadores

La candidata del PRT era originaria de Saltillo, Coahuila, donde nació el 24 de febrero de 1927. Estudió hasta el bachillerato en Monterrey, Nuevo León, donde se casó y estableció con su marido. En 1975, sin embargo, un hijo suyo, Jesús Piedra Ibarra, presunto miembro del grupo guerrillero Liga Comunista 23 de Septiembre, desapareció aparentemente secuestrado por algún organismo policiaco. La señora Ibarra de Piedra comenzó entonces una intensa búsqueda de su hijo y demandó su presentación ante las más diversas autoridades, incluidos los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo. En unión de madres y parientes de otros desaparecidos y presos, fundó el Comité Nacional Pro Defensa de Presos, Perseguidos y Exiliados Políticos, que más tarde, en contacto con organizaciones de izquierda opositoras al gobierno, se convirtió en el Frente Nacional contra la Represión, del que era su máxima dirigente.

El día que protestó como candidata, Ibarra de Piedra afirmó que era "necesario destruir este gobierno de empresarios, banqueros, terratenientes y explotadores, y construir, sobre sus cenizas, la nueva sociedad de los obreros, los campesinos y la gente pobre de la ciudad". El programa que el PRT propuso al electorado pugnaba por el avance de la lucha de masas, organizada independientemente del gobierno y de la burguesía, por la planificación global de la economía y por la socialización de los medios de producción. Llamaba a los trabajadores a defender el derecho de huelga con la huelga misma. Demandaba la implantación de una escala móvil de salarios y de un seguro contra el desempleo. Proponía un rechazo total a las políticas de austeridad presupuestal, que veía como impuestas por el Fondo Monetario Internacional. En materia agraria, el PRT se manifestaba en favor de movilizaciones campesinas para exigir la expropiación y reparto de tierras. En educación proponía la participación de estudiantes, maestros y trabajadores en la elección de las autoridades educativas. En el plano internacional negaba la independencia del Estado mexicano frente a Estados Unidos y postulaba una solidaridad activa con los pueblos oprimidos, en particular, en ese momento, con los de Centroamérica. El PRT apoyaba las demandas de grupos reprimidos por la moral imperante, como las mujeres y los homosexuales.

El 5 de diciembre la primera mujer nominada por un partido mexicano como candidata a la Presidencia de la República inició sus giras de campaña, también en el estado de Guerrero, en Atoyac de Alvarez, "por ser una región de las más golpeadas por la represión del gobierno contra el movimiento guerrillero de aquel estado, y con motivo de que la mayoría de los desaparecidos políticos guerrerenses eran originarios de esa zona". Como lo haría en ocasiones posteriores, Ibarra de Piedra visitó la cárcel municipal, donde comió con presos acusados de secuestro y homicidio, para quienes demandó al gobernador la aplicación de una ley de amnistía recientemente expedida. También se reunió con frecuencia con grupos estudiantiles. En Guerrero afirmó que las universidades particulares debían desaparecer, pues sus planes de estudio respondían únicamente a los intereses de la iniciativa privada. El 16 de diciembre indicó que su campaña electoral tendría como demandas constantes al gobierno la nacionalización de las industrias estratégicas en manos privadas, el establecimiento de salarios más justos y la derogación de la Ley de Fomento Agropecuario.

El 13 de diciembre el candidato del PRI, Miguel de la Madrid, aceptó ante la VII Asamblea Nacional del Partido Popular Socialista (PPS) la adhesión del mismo a su candidatura, votada por la asamblea dos días antes. De la Madrid señaló que aceptaba el apoyo del PPS por ser una organización progresista que se nutría de los principios de la Revolución Mexicana, ideología cuyos principios constituían la base de su propia plataforma electoral.

El PPS había sido fundado en 1948 por Vicente Lombardo Toledano, fundador también de la CTM en 1935. Proclamaba ser un partido de la clase obrera inspirado en la filosofía marxista. Sostenía que la Revolución Mexicana debía evolucionar hacia el socialismo mediante una alianza de la fracción nacionalista y revolucionaria dirigente del Estado con la clase obrera, la pequeña burguesía y los campesinos, en contra del imperialismo y la gran burguesía nacional y sus aliados de la reacción. El PPS era la organización política más representativa de la izquierda socialista que apoyaba al Estado y sus gobiernos. Tradicionalmente, había respaldado en las elecciones generales al candidato del PRI a la Presidencia de la República.

El Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), fundado en 1954 por un grupo de militares afines a la ideología del PRI que habían participado en la Revolución, y con registro legal desde 1957, decidió en diciembre de 1981 apoyar la candidatura de Miguel de la Madrid a la Presidencia de la República. Antes de llegar a esta decisión el partido sufrió graves divisiones internas, pues su presidente en el Distrito Federal, Mario Guerra Leal, se oponía a dar el apoyo a De la Madrid. El PARM, había dicho el 28 de septiembre, "es todo menos un partido, aunque sirve como aval moral para algunos actos de gobierno". Adherirse nuevamente a la candidatura, afirmó, significaría condenar a muerte al partido. Sin embargo, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PARM, Jesús Guzmán Rubio, dio decididamente su apoyo a De la Madrid lo cual fue ratificado por la Convención Nacional del PARM el 12 de enero de 1982.

Finalmente, el Partido Social Demócrata (PSD) no postuló candidato sino hasta el 28 de febrero de 1982. Este partido había sido fundado en 1967 por Luis y Ernesto Sánchez Aguilar. En junio de 1981 obtuvo su registro legal, condicionado al resultado de las elecciones generales del año siguiente. El PSD se definía como una agrupación nacionalista, plurisectorial e interdisciplinaria.


Manuel Moreno Sánchez, candidato por el Partido Social Demócrata

Proponía como meta instaurar el socialismo en México. Criticaba al sistema de economía mixta por haber permitido la subsistencia de esquemas monopólicos en la economía. Proponía la nacionalización de la banca, los medios masivos de comunicación, las industrias básicas y el transporte público. El candidato a la Presidencia de la República por el PSD fue Manuel Moreno Sánchez, viejo político disidente del PRI, quien había sido líder del Senado de la República durante el sexenio del presidente Adolfo López Mateos.

Las elecciones de 1982 tuvieron, así, siete candidatos a la titularidad del Poder Ejecutivo Federal. El candidato del partido mayoritario enfrentó a dos candidatos de derecha y a cuatro de izquierda. De los nueve partidos contendientes, sólo dos, el PRT y el PSD, no habían competido antes electoralmente. Los demás ya lo habían hecho, cuando menos desde los comicios para diputados federales de 1979, si bien el grupo fuerte de la izquierda llevaba entonces las siglas del PCM. En esas elecciones los seis partidos minoritarios obtuvieron en conjunto 25.85% de la votación total, calculada en poco menos de 13 millones de votos, mientras que el PRI había obtenido 74.07%. El mayor de los partidos de minoría, el PAN, había recibido 11.46% del sufragio. Le siguió el PCM o Coalición de Izquierda con 5.27%. La proporción de la votación en favor de las demás agrupaciones fue la siguiente: PPS, 2.74%; PST, 2.25%; PDM, 2.20%, y PARM, 1.93 por ciento.

Tabasco 16 de febrero de 1982 Pasos difíciles

Miguel de la Madrid salió bien, hoy, de algunos de los pasos más difíciles intentados en su campaña.

Y cuanto antes, cuanto más pronto mejor, paso a explicar lo de los pasos difíciles intentados por el candidato del PRI a la Presidencia de la República, porque frase tan crítica pudiera dar pábulo a profundas reflexiones, consideraciones, críticas, sesudos análisis de algún arrojado politólogo (los hay, los hay...), y el lector abrumado quedaría después de las opiniones más oscuras que antes de procurar digerirlas. No, si alguien intenta analizar esto lo mejor sería nuestro Alberto Dallal, que es crítico de danza. Y punto.

Porque los pasos difíciles intentados por Miguel de la Madrid fueron los del "zapateado tabasqueño". Los del popular baile local, pues.

Primera vez -me informan- que el aspirante presidencial baila públicamente desde que inició su campaña. Fue en la panga "Castor" -castores son animales que trabajan en el agua- o sea que viene bautizado el transbordador que llega a Frontera después de atravesar tres ríos unidos en uno: el Usumacinta, el Chilapa y el Grijalva. En la común desembocadura de los ríos y durante una recepción popular de lanchas de todos tamaños, piraguas, barcazas, en la plataforma del "Castor" y al son de la marimba, Miguel de la Madrid bailó "El Tigre". Lo bailó con Sofía Alvarez, veinteañera morena de Villahermosa, quien con rubor, sonriente, expresó después del zapateado sus sentimientos: "¡ay! emoción ...gusto".

Más tranquila que Sofía, su amiga Lucía Palacios, bellamente ataviada como todas con traje regional, dio su opinión: "... para el que no es de Tabasco, los pasos los hizo bien ... porque son pasos difíciles" (conste que lo de pasos difíciles es opinión de Lucía).

Al llegar al desembarcadero en Frontera, donde barcos pesqueros de mediano calado lo recibieron con sirenas a todo volumen, se despidió Miguel de la Madrid de ambas muchachas. Voy a tomar clasecitas ... dijo sonriente a su compañera del zapateado. Y "francamente contento" quizás recordando bailes de épocas muy jóvenes -que ha declarado le gustaban- aún indagó con buen humor: ¿no bailan danzón?

Pero añadamos que la tumultuosa recepción, jubilosa bienvenida a Miguel de la Madrid, primer candidato presidencial que usa este transbordador inaugurado en 1981, fue bella: alrededor de la embarcación, cuando aún surcaba las aguas, decenas y decenas, centenares de lanchas en singular regata la rodearon. Embarcaciones grandes y pequeñas adornadas con banderas, mantas y escudos priístas. Algunas hasta con plataforma desde la cual músicos diversos lanzaban sus sones al límpido aire. Recepción original y alegre como pocas, en soleado azul día. Tan alegre y bella que bien podría haberse cantado aquello de "en el mar todo es felicidad. .. "

Enrique Loubet Jr. Excélsior

Tabasco 23 de febrero de 1982 Solemnidad

Con la chamarra azul-gris de la Universidad Autónoma de Coahuila puesta, el candidato presidencial del PRI se encamina al centro del auditorio, entre dos ordenadas hileras de guapas universitarias con uniforme militarizado.

Los aislados silbidos se diluyen y, ya frente a todos los asistentes a la junta universitaria el aspirante a la Presidencia de la República saluda. Ahora los aplausos se intensifican. De la Madrid sonríe, pero en el rostro se impone la seriedad. La mirada del candidato recorre el recinto y vuelve al rector y a otros funcionarios de la UAC. El rector, Oscar Vigueras Rico, también está serio, solemnidad que crece cuando inicia el que el conductor en el micrófono llama enfáticamente "acto universitario". Dice Vigueras Rico a Miguel de la Madrid:

"Si está usted en el paraninfo de una institución en la que abrevaron hambres tan distinguidos como Carlos Pérez, como Vito Alessio Robles, como Artemio de Valle Arizpe. Está usted en la casa donde abrevó sus conocimientos ese gran hombre de la historia de México que fue Venustiano Carranza."

El rector -a quien, cuando se le citó como componente del presidium, fue aplaudido por sus universitarios puestos de pie-, después de hacer evocaciones históricas sobre la UAC, va al terreno político.

"En lo alto del paraninfo, el escudo universitario también pregona: 'en el bien fincamos el saber"'.

Ahora, la interlocución entre universitarios y el candidato.

A la tribuna va el candidato a contestar, y a cada respuesta es aplaudido. Reitera. Precisa. Define.

Cuando a las 15:25 De la Madrid sale del antiguo Ateneo Fuente, los aplausos se multiplican.

El candidato presidencial complacido, antes de despedirse, se acomoda la chamarra universitaria...

Salvador Rico El Día

Chihuahua 27 de febrero de 1982 Ajuste de tiempo

Es el de la chamarra azul marino. Hazte pa'alla, muchacho, deja ver bien.

-¿Pos a qué hora llegó, tú? Ni siquiera anunciaron que vendría, ni arreglaron, ni nada.

Ninguna modificación. Ninguna manta de bienvenida. La terminal de autobuses de Chihuahua está como todos los días con sus largas colas de campesinos en las ventanillas, con sus niños vendedores de chicles y chocolates, con sus frecuentes avisos de que ya llegó el autobús tal y que está por salir este otro.

Allí, en el restaurante, como un cliente más, está Miguel de la Madrid. Bebe café. Fuma. Se abriga en la chamarra azul de lana. Cruza los pies envueltos en zapatos tipo minero.

Son las diez y media de la mañana, más o menos. La imprevista presencia aquí del candidato presidencial del PRI es parte del ajuste de tiempo. Ajuste obligado por la cancelación de los viajes al cerro Rumurachi, Sisoguichic y San Juanito. Otra vez la espesa niebla altera el programa. El aeropuerto "General Roberto Fierro" de esta ciudad, apenas había aterrizado el boeing "Presidente Cárdenas", determinó la suspensión -o prórroga, según se den las condiciones meteorológicas- del recorrido complementario de la junta de "prioridades nacionales sobre bosques y selvas en el desarrollo nacional".

Miguel de la Madrid -con él comparten la mesa Juan Manuel Terrazas, Rodolfo Casillas, César Piñón, Antonio Casillas- se ve de buen humor. De cuando en cuando hace comentarios con sus interlocutores, políticos chihuahuenses, y no contiene la carcajada. Le acercan los diarios locales El Heraldo y Novedades.

Un leve repaso a las partes superiores de las primeras planas, y la charla continúa.

Pasa el tiempo y más personas se acercan a ver al candidato.

Salvador Rico El Día

Chiapas 2 de marzo de 1982 La selva

No estaba previsto que visitara como lo hizo las impresionantes ruinas de Palenque.

No estaba programado tampoco que comiera en plena selva lacandona, en el hotel Chan-Ka, un lugar rodeado de árboles hasta de 30 metros de altura: cedro blanco, roble, bambú, cuásimo y maca.

Y como no estaba programado que comiera allí, Casimira Hernández no pudo servirle los alimentos típicos "que aquí acostumbramos a darles a nuestros visitantes distinguidos". No hubo, pues, platillos a base de tortuga, armadillo y tepezcuintle. El menú fue a base de carne a la tampiqueña en este apartado lugar del sudeste.

En la exuberante selva se le expuso al candidato cómo los lugareños chiapanecos indígenas, tzotziles, tojolabales y choles, parecen estar en la frontera de la supervivencia y cómo la selva que junto con el bosque es ahora para De la Madrid una "prioridad nacional", en alguna forma representa al hombre mismo arrinconado por sus propias fallas.

Más tarde, ya en Villahermosa, el candidato recordaría con claridad lo que en Palenque le dijo un conocedor de las ruinas y que es sin duda una ominosa advertencia para todos los mexicanos:

"Si los mayas destruyeron en 800 años su riqueza forestal todo indica que nosotros, en los próximos 20 años, arrasaremos con nuestras selvas y bosques."

Por eso, esta majestuosa selva, la lacandona, está en peligro de extinguirse. Sus enormes cortinas de gruesos "bari", que los indígenas utilizaban para hacer canoas, presentan inmensos "claros" en la selva. Sus troncos son cada vez menos abundantes y sus espejos de agua en ríos o lagunas interiores poco a poco se acaban. Como se van acabando los animales que les daban de comer. Las denuncias formuladas durante las varias reuniones que hubo en el pequeño hotel palenquense se repitieron con machacona insistencia: que si faltan créditos oficiales, que si Pemex daña superficies boscosas con sus trabajos petroquímicos, que si no hay asistencia técnica para cuidar bien los bosques, que si se ha reducido la superficie forestal en Chiapas, que si...

Carlos Cantón Z. Excélsior

Distrito Federal 6 de marzo de 1982 A la mitad del Distrito Federal

En pleno corazón de la colonia Anáhuac, en un recorrido que incluyó toda la calle de Casa Amarilla, desde Lago Gran Oso hasta Lago Trasimeno, el licenciado Miguel de la Madrid, candidato del PRI a la Presidencia de la República, escuchó hoy el sentir de los colonos del antiguo pueblo de Tacuba y se solidarizó con ellos.

Tras una multitudinaria recepción, el candidato recorrió una larga valla humana que le aclamaba y llegó hasta el número 31 de la calle Casa Amarilla, domicilio del señor Vicente Pérez López y ahí presidió una reunión de consulta popular, en donde diversos representantes del XXXII distrito expusieron sus planteamientos.

Doña Chencha habló claro:

"Señor licenciado, el problema de la basura ya no lo soportamos. Se amontona por todas partes y los camiones recolectores ya tienen casi veinte años, licenciado. Necesitamos que se nos resuelva ese problema."

La señora Cholita habló con no menos tapujos. Dijo:

"Vivimos virtualmente en toque de queda nosotras las mujeres. Nadie se aventura a entrar ni a salir de noche a estas colonias del XXXII distrito. Los pandilleros son dueños del territorio e imponen su ley. Quien viola esta ley, a su vez es violada y el número de víctimas es cada día más alarmante. Necesitamos mayor vigilancia policiaca."

A su turno, el licenciado Vicente Pérez López hizo un somero repaso de los problemas del distrito y a nombre de todos los priístas de la circunscripción comprometió el voto a favor del candidato del PRI para el próximo 4 de julio.

A pie y seguido por una multitud de millares de ciudadanos de esas populosas colonias, el licenciado Miguel de la Madrid y su esposa Paloma caminaron luego por el callejón Del Penal, para la Rinconada de Casa Amarilla y pasando por la privada de Lago Wetter enfilaron luego por la calle de Lago Trasimeno hasta llegar hasta el Teatro Allende, donde se desarrolló un acto de militancia partidista en que se reconoció públicamente el mérito de miembros del partido con más de treinta años de antigüedad.

Dijo ahí el candidato del PRI que este partido es un partido insatisfecho, inconforme, y que está decidido a seguir transformando la sociedad mexicana en beneficio de la igualdad y de la justicia; pero también en una sociedad de hombres libres, que rescate la dignidad de la persona, la dignidad de la familia, porque así lo exige la idiosincrasia mexicana, porque así es nuestro estilo particular de ver a la sociedad y de ver al gobierno.

La Prensa

Yucatán 7 de marzo de 1982 Banquete

Dicen que la buena mesa no se da sino en pueblos de gran cultura, aquí. Así es. La comida yucateca es de fama mundial. Y la servida hoy por Rubén González de "Ciudad Maya" hacía honor a la fama: sopa de lima, pavo en es cabeche, lechón al horno, chicharrón en salpicón, papadzules, kibis, queso relleno, dulces. Y la espléndida cochinita pibil, infaltable. Aunque en esto, vaya mi homenaje a la distinguida amiga, doña Paulina D. de Guerra, que no debe tener rival en tal arte. A dona Paulina, cuya hija Rosario invitada aquí parece empero más afecta a lo político que a lo gastronómico y empieza ahora su carrera en el IEPES. Banquete, el de hoy, previsto para tres mil comensales, pero al que aparentemente concurrían menos de los esperados, en mesas bien dispuestas entre los árboles ramón, robles, zapotes y cedros, que embellecen el parque. Banquete amenizado por la típica Yucalpetén, que conduce Pedro Hoil.

Banquete en el que cantan Nacho Torres, Tony Espinosa, el trío Los Condes. Banquete que, entre otros, sirve Pablo Reyes, "chino nacido en Madrid". Banquete que se inicia con porra grande: Ya llegó, ya está aquí ¡ya llegó De la Madrid! ya está aquí, es del PRI...

Enrique Loubet Jr. Excélsior

 
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