El proceso electoral


A raíz de la reforma política emprendida por el presidente José López Portillo, que amplió los márgenes de participación de los partidos políticos, la campaña para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo de la Unión en 1982 fue la más plural en la historia política de México. Para el partido mayoritario, el PRI, esta situación representó un reto y tuvo ciertamente un costo en la proporción de votos obtenidos, si se comparan los resultados electorales de 1976 y 1982. Para el sistema, sin embargo, y por tanto también para el partido en el poder, la institucionalización del conflicto social, que abrió el espacio legal necesario para la organización y participación de corrientes políticas presentes en la sociedad, significó un reforzamiento de la capacidad para mantener el consenso social. En 1982, la ampliación efectiva de los márgenes de la democracia en México fue sin duda un elemento de gran importancia por el que se mantuvo la paz y se logró una amplia participación electoral de los ciudadanos, en una situación crítica para la economía nacional y de un fuerte desgaste del liderazgo presidencial. De este modo, el proceso electoral transcurrió sin tropiezos hasta su culminación, en lo que debe reconocerse, también, la correcta organización de las autoridades electorales y la adecuada participación de todos los partidos contendientes. Fue, sin embargo, una elección en la que la campaña del candidato presidencial absorbió la atención de la opinión pública, dejando al margen las campañas de los diputados y senadores.

Preparación

Entre octubre y diciembre de 1981 se puso en marcha la maquinaria electoral para llevar a buen fin, conforme a las disposiciones de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), la preparación, la realización y la calificación de las elecciones de Presidente de la República, senadores y diputados federales. En los primeros días de octubre se reunió la Comisión Federal Electoral, que siguió sesionando, el resto del año, dos veces al mes. La CFE era la máxima autoridad electoral. Por ley, la presidía el secretario de Gobernación, en ese momento Enrique Olivares Santana, y la integraban dos comisionados del Congreso de la Unión, uno por cada cámara, un representante de cada partido político con registro legal y un notario como secretario; cada uno tenía un suplente. Los asuntos que conforme a la LOPPE debía resolver la CFE en el transcurso del proceso electoral eran votados por los representantes de los partidos; el presidente de la CFE tenía voto de calidad en caso de empate. Durante todo el proceso se discutieron en la CFE todos los asuntos concernientes a tiempos, registros de candidatos y representantes, padrón electoral, fórmula de elección plurinominal, propaganda, medios a disposición de los partidos y otras cuestiones electorales.

En la primera semana de noviembre se celebraron en las capitales de todas las entidades federativas sesiones de instalación de las comisiones locales electorales, organismos equivalentes a la CFE en los estados. A partir de entonces, estas comisiones se reunieron cuando menos una vez al mes. También en noviembre, el Registro Nacional de Electores (RNE) determinó la demarcación de 300 distritos electorales uninominales, que cubrían todo el país, conforme a las estipulaciones del artículo 53 constitucional. De este modo, al comenzar diciembre se instalaron, en las cabeceras de sus respectivas jurisdicciones, 300 comités distritales electorales, que a partir de ese momento sesionaron un mínimo de dos veces al mes. En cada caso, se registraron debidamente representantes de los partidos participantes y sus suplentes.

En reuniones efectuadas en el mes de enero la CFE resolvió el número y límites geográficos de las circunscripciones plurinominales. Con base en estudios del RNE, se determinaron cuatro circunscripciones, en cada una de las cuales se competiría por 25 diputaciones de representación proporcional, como puede verse en el cuadro 8. En cada una habitaba cerca de una cuarta parte de la población total del país. Las 100 diputaciones se repartirían entre los partidos minoritarios, de acuerdo con la proporción de votos que obtuviera cada uno en las elecciones.

El padrón electoral es el instrumento fundamental de las elecciones. Para poder ejercer el derecho de voto, los ciudadanos deben estar previamente incluidos en esta lista, es decir, deben estar empadronados. El RNE es el organismo que se encarga, permanentemente, de integrar y depurar el padrón electoral, para entregar las listas de posibles votantes a las autoridades electorales. El padrón es el medio por el que en los países en los que el voto es secreto se puede llevar un control del número de electores, requisito para organizar la infraestructura electoral. Es también uno de los principales recursos con que cuentan los partidos políticos para vigilar la limpieza de las elecciones, pues en las listas de electores se detallan los nombres de quienes pueden votar en cada casilla electoral.

Entre 1981 y 1982 el RNE llevó a cabo una intensa campaña de empadronamiento, denominada "La gran acción ciudadana". A través de los medios masivos de comunicación se invitó permanentemente a la ciudadanía a inscribirse en el padrón electoral, para lo cual se instalaron casillas de empadronamiento en lugares públicos de todo el país. Se llevó a cabo, también, un intenso programa de visitas domiciliarias para empadronar a las personas mayores de 18 años en sus mismas casas. En esta tarea recibió un importante apoyo del PRI, como vimos anteriormente. El plazo para que los ciudadanos se inscribieran en el padrón electoral vencía originalmente el 30 de abril, pero por acuerdo de la CFE se prorrogó hasta el 31 de mayo. Al cerrarse este plazo, el RNE informó que el Padrón Electoral 1982 había alcanzado una cifra de 31 516 370 ciudadanos. Previamente, todos los partidos políticos habían tenido acceso a listas preliminares para revisar su corrección y hacer las objeciones y aclaraciones que fueran necesarias. Una vez terminado el padrón, se dio a los partidos la versión definitiva, antes de hacer llegar las listas respectivas a cada casilla. Asimismo, antes del 31 de enero, y por un plazo de 90 días, se exhibieron en todas las cabeceras municipales las listas básicas de electores de cada municipio, para que la población verificase por sí misma su adscripción al padrón electoral. Los partidos políticos participaron en el levantamiento y depuración del padrón a través de sus representantes en el Comité Técnico y de Vigilancia del RNE, a nivel federal, y en las 32 Comisiones de Vigilancia de las Delegaciones del RNE, a nivel de entidad federativa.



Circunscripciones plurinominales para la elección de diputados federales de representación proporcional, 4 de julio de 1982

Otro trabajo fue la selección y designación de las mesas directivas de las casillas, que serían las autoridades electorales que tendrían a su cargo la recepción, el escrutinio y el registro de los votos y de los incidentes de la jornada electoral, el 4 de julio. El 30 de abril los Comités Distritales Electorales publicaron, numeradas progresivamente por municipio o delegación política, el número y la ubicación de las casillas electorales de todo el país, así como los nombres de los integrantes de las respectivas mesas directivas. En un lapso de dos semanas, los partidos presentaron objeciones y observaciones para reubicar casillas electorales o cambiar mesas directivas. La lista definitiva de las casillas y sus mesas directivas fue publicada el 6 de junio. En total, serían 50 626 casillas, en 39 381 secciones electorales en las que estaban divididos los 300 distritos uninominales. La diferencia entre el número de casillas y secciones electora les fueron 11 245 casillas auxiliares. Esto implicó la designación de 202 504 funcionarios de casilla y de otros tantos suplentes.

Además de representantes ante los organismos electorales, los partidos registraron, ante los mismos y ante las casillas, representantes de partido y comunes de candidatos cada uno con un suplente. El único partido que en 1982 tuvo la fuerza para cubrir con representantes prácticamente todas las casillas del país fue el PRI.

Estructura y autoridades electorales para las elecciones generales del 4 de julio de 1982

División electoral
300 Distritos electorales
4 Circunscripciones plurinominales
39 381 Secciones electorales
50 626 Casillas electorales
Autoridades electorales
 Comisión Federal Electoral
32 Comisiones locales electorales
300 Comités distritales electorales Comité Técnico y de Vigilancia del RNE
32 Comisiones de vigilancia de las delegaciones del RNE
50 626 Mesas directivas de casilla

Quince días antes de la elección, los Comités Distritales Electorales tenían las boletas en las que los ciudadanos expresarían sus preferencias políticas el 4 de julio, en número igual al de las listas nominales de electores, más un 10%, según lo estipulado por la ley.


Votación y resultados preliminares

En punto de las ocho de la mañana del 4 de julio la CFE dio comienzo a una sesión permanente extraordinaria, en el Salón Juárez de la Secretaría de Gobernación, con el fin de seguir los acontecimientos de la jornada electoral con la que culminaban las campañas políticas de los nueve partidos contendientes. A la misma hora, en todo el país, se instalaban las casillas, con el levantamiento de las primeras actas, las de apertura, que firmaban los integrantes de las mesas directivas, así como los representantes de partido y de candidatos presentes.

La jornada electoral transcurrió pacíficamente desde las ocho de la mañana hasta que se cerraron las últimas casillas, en las primeras horas del 5 de julio. Se registraron únicamente algunos incidentes aislados de irregularidades. La votación fue la más abundante registrada en la historia nacional. Se depositaron en las urnas más de 23.5 millones de votos, de los cuales poco más de un millón fueron anulados. En todos los estados pudieron verse ese día colas de ciudadanos esperando turno para emitir el sufragio. Después de presentar su credencial de elector y de ser confrontada con la lista nominal de casilla, con las excepciones que señala la ley, cada elector marcaba el emblema del partido de su preferencia en una boleta para Presidente de la República, en otra para senadores, en una más para diputados de mayoría relativa y en una última para diputados de representación proporcional.

Todo el proceso fue vigilado de cerca, no sólo por los organismos electorales y los representantes de los partidos y los candidatos en las casillas, sino también por prácticamente todos los medios de difusión del país interesados en los acontecimientos políticos.

Entrevistado inmediatamente después de depositar su voto, Miguel de la Madrid expresó a los periodistas que con esa jornada cívica México demostraría al mundo que éramos "un pueblo cada vez más maduro; que sólo a los mexicanos nos corresponde conducir nuestro propio destino conforme a nuestra voluntad y nuestras acciones". La prensa cubrió también el voto de los otros seis candidatos a la Presidencia de la República, así como el del presidente José López Portillo, quien se mostró optimista en cuanto a las posibilidades de disminuir considerablemente el abstencionismo.

Al terminar el día los partidos de oposición denunciaron diversas irregularidades en algunas casillas, como robo de urnas, intimidación a sus representantes, votación múltiple de policías, votación de personas sin documentos y no registrados en el padrón electoral. En algunas casillas se levantaron actas para hacer constar falta o pérdida de documentación electoral.


En la madrugada del 5 de julio el Presidente de la CFE informó, tras recibir los últimos informes de las 32 Comisiones Locales Electorales, que los comicios habían transcurrido pacíficamente, con una elevada participación ciudadana, y que Miguel de la Madrid aventajaba por un amplio margen a sus oponentes por la Presidencia de la República. En su mensaje, Olivares Santana sostuvo que con esa jornada electoral la reforma política y los esfuerzos del gobierno a la organización de las elecciones habían quedado acreditados ante la ciudadanía.

El representante del PRI ante la CFE, Luis Dávila Narro, aseguró el triunfo de su partido por una proporción de tres a uno sobre su más cercano contendiente, el PAN, que se mantendría, según el mismo representante, como segunda fuerza electoral, mientras que el PSUM sería la tercera. También aseguró que el PRI había ganado las 40 diputaciones uninominales por el Distrito Federal. Dávila Narro tenía información preliminar de todo el país, gracias a un sistema computarizado, de Comunicación y Seguimiento, instalado en un local adjunto al edificio central del PRI en el Distrito Federal.

Ese mismo día, la CFE dio a conocer cifras preliminares de la votación, que comprendían los resultados de 73.17% de todas las casillas electorales. De acuerdo con esas estimaciones, en la votación para Presidente de la República el PRI había obtenido 13.1 millones de votos, 71.43% del total; los demás partidos habían recibido las siguientes cantidades y proporciones respecto del total de votos: PAN, 2.7 millones, 14.08%; PSUM, 1.1 millones, 5.81%; PPS 431 000, 2.25%; PRT, 338 000, 2.03%; PDM, 321 000, 1.67%; PST, 304 000, 1.59%; PARM, 145 000, 0.76%; PSD, 59 000, 0.31%. Por diferentes razones, se explicó, se habían anulado de la muestra 781 000 votos, lo que representaba 3.92% del total, y que se habían emitido 14 000 votos en favor de candidatos no registrados, que equivalían a 0.07% de los votos considerados. Presidente de la CFE informó que según esta muestra el abstencionismo respecto del padrón electoral había disminuido a 23.18 por ciento.

Los días 6 y 7 de julio los partidos PAN, PSUM, PRT, PDM, PARM y PSD impugnaron los datos preliminares oficiales y aseguraron haber obtenido algunos triunfos de mayoría. Así, el PAN dijo haber ganado en Monclova, Coahuila, y en Naucalpan, Estado de México. El PSUM afirmó que había ganado en el XV Distrito de Jalisco y en el V de Guerrero. El PRT se consideró la cuarta fuerza electoral. El PDM se declaró víctima de un fraude cometido en su perjuicio y a favor de los partidos comunistas; el PSD afirmó haber rebasado el 1.5% de la votación, con lo que obtendría su registro permanente.

El 12 de julio el Presidente de la CFE llamó a los partidos a no seguir hablando de irregularidades no comprobadas y a esperar las cifras definitivas. Informó que el escrutinio de la CFE, hasta ese momento, indicaba que el PRI tenía mayoría en 296 distritos. Finalmente, el 15 de julio se dio a conocer una primera estimación de la votación total para Presidente de la República. El candidato del PRI, informó la CFE, sería el próximo Presidente, con una votación de 16 145 254 sufragios. Por otro lado, los cómputos distritales indicaban que el PARM y el PSD perderían su registro legal, pues no habían alcanzado el 1.5% de la votación requerida para mantenerlo. El PRT sí había rebasado ese porcentaje, por lo que conservaría el registro, pero no había obtenido suficientes votos para tener representantes en el Congreso de la Unión. El PAN había sido nuevamente la segunda fuerza electoral y el PSUM se había colocado como la tercera, lugar que ya había tenido, con las siglas del PCM, en las elecciones de 1979 para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. El 18 de julio se informó que en la elección de senadores habían obtenido mayoría de votos todos los candidatos del PRI.


Calificación de las elecciones

La calificación electoral se hizo, conforme a la ley, en dos partes. La primera fue en el seno de la CFE, que registró las constancias de mayoría emitidas a los candidatos presuntamente ganadores por los respectivos comités distritales electorales. La CFE registró las constancias de mayoría, después de estudiar el informe del Comité Distrital, la documentación electoral y, cuando los había, los recursos de queja presentados por los representantes de los partidos o de los candidatos. Durante estas sesiones de trabajo, que duraron hasta el 1 de agosto, se registró una sola constancia de mayoría de la oposición, en favor del PAN, para el XVIII distrito electoral del Estado de México, con cabecera en Naucalpan. Los partidos de oposición impugnaron algunas de las constancias, aunque sin resultados en la votación, y únicamente en una ocasión el Presidente de la CFE utilizó su voto de calidad, para evitar un voto negativo contra la constancia de mayoría extendida al candidato del PRI en el V distrito de Oaxaca. En su última sesión la CFE determinó el retiro del registro legal al PARM y al PSD, confirmó que el PRT no tendría diputados de representación proporcional y atribuyó 50 diputaciones de minoría al PAN, 17 al PSUM, 12 al PDM, 11 al PST y 10 al PPS.



Al cerrar los trabajos de la CFE, Enrique Olivares Santana expresó que el proceso electoral se había conducido en los marcos estrictos de la ley y que no había habido dolo ni mala fe en contra de ningún partido. Por su parte, los representantes del PAN, PSUM, PDM, PRT y PARM pusieron en duda la veracidad y la limpieza del proceso y anunciaron que pedirían en el Colegio Electoral la anulación de elecciones en algunos distritos electorales.

De entre los diputados con registro de mayoría, los partidos políticos eligieron a quienes los representarían en el Colegio Electoral de la Cámara Baja, máxima instancia calificadora de las elecciones de ese nivel y única con facultades para anular elecciones. En cumplimiento del artículo 60 de la Constitución, se integró el Colegio Electoral con 100 presuntos diputados, 60 de mayoría y 40 de representación proporcional. En la Cámara de Senadores el Colegio quedó formado por los 64 candidatos del PRI, después de que todos recibieron declaratoria de senadores electos emitidas por los congresos locales y, en el caso del Distrito Federal, por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. Ambos colegios electorales quedaron instalados el 15 de agosto. Ese mismo día el Colegio Electoral de diputados eligió como presidente de debates al priístas Juan José Osorio Palacios. Los presuntos senadores, por su parte, eligieron a Víctor Manzanilla Schaffer.

En la ceremonia de instalación del Colegio Electoral de la Cámara de Diputados, Juan José Osorio exhortó a quienes formarían la LII Legislatura a ser gestores permanentes de los intereses populares y a asumir el cargo de diputado con toda su significación constitucional. Agregó que México tenía las armas necesarias para conquistar la verdadera justicia social y señaló la necesidad de una reforma económica, que tarde o temprano tendría que implantarse. El Presidente del Colegio Electoral hizo ver que en esos momentos la colaboración entre los poderes Ejecutivo y Legislativo tendría que ser más profunda y decidida, en una relación de absoluta dignidad por parte de la Cámara de Diputados.

Por su parte, los coordinadores de los presuntos diputados del PSUM y del PPS, Rolando Cordera Campos y Jorge Cruickshank García, respectivamente, llamaron a sus compañeros a legislar la nacionalización de la banca, un sistema de control de cambios, el establecimiento de la escala móvil de salarios y un estricto control de los precios para abatir la inflación. El representante del PAN, Javier Blanco Sánchez, expresó que el próximo régimen debería tomar en cuenta los factores humanos y no simplemente una teoría política o económica.

Los debates del Colegio Electoral, del 17 al 28 de agosto, fueron acalorados y agotadoramente prolongados, sin un solo día de descanso. En la primera sesión, en la que se aprobaron 26 casos de diputaciones uninominales que no presentaban problemas, los representantes de los partidos de oposición utilizaron la tribuna para referirse a la difícil situación económica y hablar de un fracaso aplastante de la política económica del gobierno. En las sesiones subsecuentes hicieron referencias constantes al mismo tema. Por su parte, los presuntos diputados del PRI hicieron la defensa de las medidas adoptadas por el gobierno ante el deterioro de los indicadores económicos.

En el debate propiamente electoral, Los partidos de oposición impugnaron apasionadamente alrededor de 30 casos de diputados de mayoría atribuidos al PRI. De éstos, cuatro fueron regresados a comisiones para mayor estudio y solamente uno fue anulado. El 27 de agosto se resolvió la única anulación en el proceso, la de las elecciones en el XXIX distrito del Estado de México, con cabecera en Nezahualcóyotl, para el que se expediría nueva convocatoria a elecciones extraordinarias. De los cuatro casos devueltos a comisiones, en la última sesión, el día 28, tres fueron dejados para resolución posterior y uno fue aprobado por mayoría. Los tres casos diferidos fueron el V de Guerrero, con cabecera en Tlapa, el II de Chihuahua, de Hidalgo del Parral, y el II de Sonora, Hermosillo. El primero impugnado por el PSUM y los otros dos por el PAN. Estos casos, por acuerdo de la Asamblea, quedaron aplazados para ser discutidos por la LII Legislatura dada su complejidad además de que se consideró que no había suficiente tiempo para el examen de los expedientes. De este modo, el PRI ganó 295 de las 300 diputaciones y el PAN una, mientras los cuatro casos restantes quedaron pendientes de solución. Por su parte, cinco partidos minoritarios recibieron las 100 diputaciones de representación proporcional, como sigue: 50 el PAN, 17 el PSUM, 12 el PDM, 11 el PPS y 10 el PST.


Por otro lado, el Colegio Electoral de la Cámara de Senadores sesionó hasta el 29 de agosto. Las discusiones sobre el proceso electoral fueron en este caso menos vehementes pues todos los presuntos senadores eran priístas. El 19 de agosto líderes del PAN acusaron al Colegio Electoral de cerrarse a la reforma política, pues no se había implantado algún sistema de representación proporcional en el Senado de la República. Además, declararon que el Colegio Electoral se negaba a que la oposición defendiera sus casos y demostrara la gran cantidad de anomalías que habían ocurrido en las elecciones de senadores.

En respuesta, la Oficialía Mayor del Senado informó a los medios de comunicación que se había otorgado un pase a un candidato del PAN a senador por el estado de Puebla, David Bravo y Cid de León, para escuchar sus impugnaciones de la elección del candidato priísta, Alfonso Zegbe Sanen. Sería la primera ocasión, después de 12 años, en que un partido tendría acceso a la tribuna de la Cámara de Senadores. Esto ocurriría al día siguiente, el 21 de agosto. En esta fecha, sin embargo, el Presidente del Colegio Electoral, Víctor Manzanilla Schaffer, puso en tela de juicio el profesionalismo de la dirección nacional del PAN, pues el candidato de este partido no se presentó a exponer sus juicios. Una vez concluidos los trabajos del Colegio Electoral de ambas cámaras legislativas, el 31 de agosto la CFE publicó, en el Diario Oficial de la Federación, los resultados de la votación del 4 de julio, con lo cual concluyó el proceso electoral.

De 36.51 millones de mexicanos que en 1982 tenían edad suficiente para votar, 31.52 millones se empadronaron, 5.6 millones más que para las elecciones federales generales de 1976. En la votación para Presidente de la República se emitieron 23.5 millones de votos, que representan 74.56% del total de ciudadanos empadronados, es decir, que hubo una abstención, en relación con los mismos, de 25.44%, mientras que en 1976 esta abstención había sido de 30.88%. Entre los analistas políticos hubo un acuerdo unánime en que esta mayor participación se había debido al mayor número de opciones políticas presentadas a los votantes y a las nueve campañas electorales simultáneas, que avivaron la actividad política nacional. De los votos emitidos, fueron anulados 1.05 millones y 28 474 se atribuyeron a personas no registradas como candidatos.

El candidato del PRI a la Presidencia de la República, Miguel de la Madrid, recibió en total 16.74 millones de votos, 71% de la votación total. Los votos por De la Madrid equivalieron a 52.87% del padrón electoral. El triunfo del candidato del PRI fue inobjetable; del total de votos a su favor, 96.39% fueron emitidos en favor del PRI y el resto por simpatizantes del PPS y del PARM. En el cuadro 9 pueden verse, en cifras absolutas y relativas y comparativamente con dos elecciones anteriores, los resultados del sufragio emitido el 4 de julio de 1982. La LII Legislatura del Congreso de la Unión inició su primer período ordinario de sesiones el 1 de septiembre y el día 9 declaró presidente electo de la República Mexicana a Miguel de la Madrid Hurtado.

Distrito Federal 3 de julio de 1982 La hora cero

Faltan 0 días. El reloj instalado en el enorme salón que hoy será el centro nervioso del PRI, exhibe las cifras de la cuenta regresiva que llegó a cero hace unas horas Marcha el momento en que se abren las 50 mil 438 casillas a lo largo y ancho del país.

Es pues entonces el tiempo de México.

Es tiempo de votar.

Mientras, fuera del edificio de Insurgentes Norte un ejército de casi un millón de ciudadanos se prepara para vigilar o actuar en la instalación de esas casillas y en la apertura y cierre de las 201 mil 660 urnas que guardarán en su seno el resultado de la voluntad de 20 a 25 millones de votantes que - se espera- elegirán a sus diputados, senadores y al Presidente de la República; dentro, todo es tensa espera.

En su oficina del cuarto piso del edificio nuevo, desde las 8:45 de la mañana el presidente del PRI, licenciado Pedro Ojeda Paullada, se hace cargo de la organización del proceso y a unos metros, en el pequeño despacho que le fue instalado dentro del Centro de Cómputo, el candidato a la Presidencia de la República, licenciado Miguel de la Madrid consulta por medio de máquinas electrónicas, los primeros datos. Al fin de la jornada, allí mismo, verá en la pantalla electrónica las cifras de cada una de las casillas que vayan terminando el cómputo. Pero hasta entonces no habrá para él, como tampoco para los otros candidatos de los 8 partidos que contienden por el PRI, más que la febril, emocionante espera.

Y aun después de entonces, porque los resultados de las actas de escrutinio de muchas de las casillas -sobre todo las instaladas en poblaciones serranas, alejadas de los centros urbanos-, tardarán varias horas en llegar hasta los centros en donde podrán ser comunicados al Centro de Cómputo del PRI y a los otros instalados por los demás partidos.

El dirigente y algunos de sus colaboradores permanecían hacia el mediodía en el edificio. El resto del inmueble parecía deshabitado. Solamente en la flamante sala de prensa que ahora se encuentra instalada en la planta baja -después del desalojo provocado por el temblor- había movimiento. Las horas que faltaban para que llegara el día de hoy y con él los comicios, había dado un ligero respiro al intenso ajetreo de los últimos meses.

En el Centro de Cómputo, sin embargo, ese respiro no llegaba aun ya tarde. Peritos y directivos afinaban detalles. Los encargados de la operación "Hora cero" sostenían reuniones que parecían interminables con sus auxiliares. Y mientras tanto, el despacho preparado para el candidato Miguel de la Madrid permanecía desierto. Ciegos los verdes ojos de las máquinas electrónicas. Mudos los teléfonos. Era el momento de la espera que dio paso al de la acción. La de hoy. La del futuro.

Novedades

Distrito Federal 4 de julio de 1982 Esperando al candidato triunfante

En las alturas del cuarto piso de un nuevo edificio priísta que tronaba, el Comité Ejecutivo Nacional en pleno esperó más de cinco horas a que el candidato saliera de su encierro a proclamar su triunfo.

Horas, horas y horas de espera infumable porque aún no se podía cantar plena victoria sin conocer a fondo las iniciales estimaciones de las cifras.

Algo ocurrió que retrasó todas las precauciones... Un gentío llegado desde las 19 horas inundó con su presencia la explanada del nuevo e incómodo inmueble de Insurgentes y Violeta. Sin embargo, a pesar de que aquella romería exigía a gritos la presencia triunfal frente a ellos de Miguel de la Madrid, nada podía hacerse porque la CFE continuaba sin dar luz verde y aún faltaba que el profesor Olivares Santana acudiera a Los Pinos a informar en primer término al Presidente de la República.

Eran las 22 horas cuando al fin se abrió la puerta del espacioso salón de actos del cuarto piso del edificio del CEN, y allí, en torno a esa mesa prolongada y fría, Fidel Velázquez esperaba noticias disfrazado de estatua y sin descansar su pesado bastón sobre la silla. Un azorado Luis José Dorantes Segovia prácticamente le bebía los alientos y le mordía las palabras, en tanto Luis M. Farías, al lado de los dos obreros, procuraba no desentonar aun cuando tenía mirada y práctica al otro lado donde destacaba la eterna simpatía de Gamboa Pascoe y el sufrimiento evidente de Humberto Lugo Gil que lo aguantaba tranquilo.

Manuel Bartlett, pegado a un puro, iba y venía verificando tarjetas y acomodando sillones. No faltaba Adolfo Lugo Verduzco junto a don Blas Chumacero, y remataban la mesa Ricardo Valero y la eterna femineidad brillante de doña Beatriz Paredes, una de las mujeres mejor vestidas del partido de la Revolución Mexicana.

Entra y sale que es un contento el general Bermúdez y mal contienen sus muchachos el tumulto de prensa que de pronto se dejó venir en catarata. Empero, De la Madrid no sale. Se asoma Ojeda Paullada; ordena sillas extras para doña Paloma y la familia; exige la presencia urgente de Chucho Cruz y su cámara de fuego, pero nada. Nada todavía, y el único movimiento es Leobardo C. Ruiz, que sale cargando una bandera nacional que dará, sin duda, mayor realce a la conferencia de prensa y a las fotos.

El calor es brutal mientras el teniente coronel Butrón se multiplica... pero nada. Ha pasado media hora y los jóvenes con reflectores listos empiezan a dejar descansar sus unidades, que ya queman calvas y acaloran la chamarra evidentemente importada de cuero hispano del siempre dirigente del Senado.

Otra media hora, y el único movimiento es un escudo del PRI tamaño descomunal que se coloca, allí, al lado de la bandera y detrás del que será asiento del candidato presumiblemente triunfante.

El Sol de México

El Distrito Federal 4 de julio de 1982 El momento esperado

Ganó México. Ganó la Revolución Mexicana. Ganó el PRI, anunció en las primeras horas de hoy Miguel de la Madrid al felicitar al pueblo por su creciente madurez cívica, que dio como resultado unas elecciones copiosas, pacíficas y limpias.

A la vez, en un mensaje televisado, estableció el compromiso de gobernar y engrandecer la independencia nacional, hacer posible la sociedad igualitaria, mantener la paz. Renovamos la unidad de los mexicanos, volvió a decir.

A la una y diez de la mañana, después de horas de una lenta y fatigosa espera, de constantes consultas tanto en el Centro de Cómputo del PRI como de la Comisión Federal Electoral, el candidato del Revolucionario Institucional se reunió con los líderes y representantes de sectores del partido para afirmar su voluntad de mantener el compromiso adquirido en su reciente campaña de gobernar al pueblo de México con justicia y honradez, con eficiencia y mesura, con firmeza e independencia.

Agradeció a ese mismo pueblo su demostración plena de voluntad cívica y democrática y dijo que esta campaña pluripartidista ha logrado una movilización sin precedente que dio un golpe fuerte al temible fantasma del abstencionismo.

Abajo, en la explanada central de los edificios del partido y aun en la planta baja y los corredores, una multitud integrada por miembros de la CNOP, CNC y CTM, esperaba desde las 5 de la tarde con música de mariachi, matracas y pancartas, el momento de festejar el triunfo de sus candidatos.

La espera y el fresco de la noche habían hecho, incluso, que se formaran grupos dispuestos a bailar y a cantar en tanto se llevaba a cabo la anunciada aparición del ahora ya casi Presidente electo.

En la sala de juntas del cuarto piso del edificio nuevo, las luces para la televisión y los ojos de las cámaras se animaron en varias ocasiones cuando alguien hacía el anuncio de que la declaración de Miguel de la Madrid estaba próxima...

Irma Fuentes Novedades

Distrito Federal 5 de julio de 1982 Historia familiar

La cita era a las seis de la tarde. Me esperaba doña Alicia Hurtado de De la Madrid en su residencia de las calles de Carracci. Serena y digna, me saludó y dijo:

-Vamos a conversar, a charlar como dos amigas.

Vestía un conjunto azul y llevaba una cadena con una medalla en el cuello, regalo de su hijo, y en la mano los anillos de bodas y de compromiso que pertenecieron a la madre de su esposo. Dijo que no tuvieron que hacerles nada, porque le quedaron exactamente a su medida.

-Me interesaba lo que a todas las muchachas: encontrar un hombre con quien pudiera ser feliz y lo hallé a los 16 años. Empezó todo con amistad y noviazgo y me casé a los 20 años. Miguel tenía 27 y era abogado litigante y notario.

-¿Qué le llamaba más la atención de la personalidad de su esposo?

-Su inteligencia, su figura; era muy guapo, tenía unos ojos preciosos, aceitunados. Me casé tan enamorada que todo era felicidad para mí en aquel entonces. Al año cinco meses de nuestro matrimonio nació Miguel, como él, sin ningún otro nombre.

-¿Alguna vez soñaron que podría ser presidente de México?

-No, jamás. Nunca ni lo soñamos, gozamos de su infancia y saboreamos todo aquel conjunto de niñerías. Nada extraordinario pasó, ni Miguel tuvo tiempo de decir qué profesión le gustaría para su hijo, porque duramos casados poco más de tres anos y ocurrió la tragedia. Después de un momento breve de recuerdos tristes, doña Alicia se sobrepuso y agregó:

-"Tuve que salir de Colima por la gravedad de mi hija Alicia que nació muy delicada. Vine a México a casa de mis tíos, el licenciado Mariano Fernández y Lupe Hurtado de Fernández, quienes me dieron el apoyo moral y la comprensión que necesitaba en esos momentos. Usted sabe que la vida dura más que las penas; éstas se van alejando y haciéndose propias e íntimas.

-¿Por qué decidió radicar en México?

-Quise separar a mis hijos del lugar de la tragedia, Hylda. Deseaba evitarles los comentarios que podrían influir en sus mentes infantiles y pensé que aquí en México se nos abrirían otros horizontes y estudiarían una profesión. Siempre les inculqué el recuerdo de su padre y la vida siguió su curso.

-Era una situación muy dura; además, con la soledad se hacía más pesada y difícil. Estaba yo sola ahí para resolver la situación de mis hijos y la mía. Rentamos un departamento en donde vivimos con mi mamá y mis tres hermanos. Para obtener dinero resolvimos poner una casa de huéspedes en la calle de Tabasco, desde 1943 hasta 1951. Más tarde mi tío Mariano me orientó para que hiciera ciertas inversiones que me permitieron construir un pequeño edificio en la colonia Condesa. Allí ya mi hija Alicia cumplió 15 años de edad.

-¿La festejaron en grande?

-Invitamos a algunos amigos, bailaron con el tocadiscos y hubo pastel y refrescos.

-¿Cómo educó a sus hijos, doña Alicia?

-Nunca fueron al kínder, porque yo les enseñé a leer y a escribir en la casa. Miguel, buen estudiante, obtuvo una beca y en concursos de oratoria ganó el primer lugar, tanto en secundaria como en preparatoria. Los dos eran aplicados, nunca reprobaron materias.

-¿Cómo era Miguel de niño?

-Formal y estudioso; de veras tenía deseos de prepararse y yo le decía: La vida es como cuando se construye una casa, si los cimientos son buenos, resistirá mucho más.

-Casi siempre, en familia, se pronostica a un niño: tú vas a ser abogado, arquitecto, o quizá hasta Presidente de la República. ¿Alguna vez le dijeron esto?

-No, nadie se lo pronosticó ni le dijo estas cosas. Hubiera sido como sonar demasiado.

-¿Cómo se llevaban entre ellos los dos hermanos?

-Muy unidos, como hermanos normales. Eso sí, inventaban juegos de todas clases con amigos y vecinos.

-¿Ha tenido preferencia por alguno de los dos?

-No, de ninguna manera. Cada uno tiene su lugar en mi corazón.

-¿No pensó en volver a casarse?

-Pues en realidad no, porque mi mundo era y es ellos. En Miguel y Alicia cifré mi universo de comprensión y de cariño. Por otra parte, siempre he encontrado el apoyo de ambos: Miguel tiene las cualidades de buen hijo, hermano, esposo y padre; Alicia es mi compañera y amiga.

-¿Cómo se desenvolvió Miguel en sus estudios?

-Muy responsable. Se reunía con sus amigos en la casa para preparar los exámenes. A Alicia le gustaba mucho oírlo platicar sobre las materias universitarias. Miguel a los 18 años, conoció a Paloma, a los 20 se comprometieron y se casaron cuando tenía 24. Por cierto, que el día del cierre de la campaña en el Zócalo cumplieron 23 años de casados.

-¿Aprobó a la novia elegida por su hijo?

-Me encantó Paloma desde que la conocí, porque es dulce y serena. Estuve contenta con la elección que había hecho Miguel y desde entonces la considero como otra hija. A los 22 años se recibió Miguel de abogado con mención honorífica. Trabajaba en el Banco de Comercio Exterior, en el Departamento Jurídico. Al día siguiente de su recepción lo mandaron de comisión a Chiapas, donde permaneció dos meses y después lo designaron oficial mayor en la Cámara Minera. Fue asesor del Banco de México, en una gerencia.

-¿Cómo reaccionó cuando él fue nombrado candidato?

-Sentí una emoción indescriptible, satisfacción y orgullo. Pero al mismo tiempo pensé en todo lo que vendría y vendrá más adelante.

-¿Cómo lo supo?

-Miguel personalmente vino a decírmelo. Lo vi impresionado y emocionado, pero siempre ha tenido control.

-¿Cree usted que la unidad de su familia se romperá si llegara su hijo a la Presidencia?

-Tal vez no será igual que ahora, pero no creo dejar de tener al hijo y por lo mismo la unidad no se acabará.

-Sé que usted y sus hijos cantan.

-Antes lo hacíamos los tres, ahora sólo cantan Alicia y Miguel.

-Para terminar, señora, ¿puede decirme qué espera de su hijo?

-Que pueda cumplir con todos sus ideales de renovación moral y que logre sus propósitos de honestidad, libertad y nacionalismo.

Hylda Pino Desandoval Excélsior

Distrito Federal 10 de agosto de 1982 La oposición en pie de lucha

Los partidos Acción Nacional, Socialista Unificado de México, Socialista de los Trabajadores y Demócrata Mexicano entablarán a partir del próximo domingo, cuando se instale el Colegio Electoral, la segunda base de la lucha por el reconocimiento de sus triunfos en los recientes comicios.

Los cuatro partidos de oposición informaron que su participación en el Colegio Electoral se dirigirá hacia la aceptación de sus más obvias victorias en las elecciones de diputados federales. El Partido Revolucionario de los Trabajadores, que "teóricamente" tiene posibilidades de concurrir al Colegio, anunció que se abstendrá de hacerlo porque el fraude electoral ya está consumado. El Popular Socialista de hecho no tendrá objeciones de fondo y el Auténtico de la Revolución Mexicana y el Social Demócrata estarán fuera de las discusiones al haber perdido su registro como partidos.

Mientras tanto, el partido mayoritario, el Revolucionario Institucional, que se adjudica 299 de las 300 diputaciones en disputa, sostendrá una sola tesis, la de su victoria. De hecho, el virtual coordinador de la mayoría priísta, Humberto Lugo Gil, se reúne ya con los más destacados de los 60 priístas que concurrirán al mencionado Colegio para acordar la defensa de los triunfos obtenidos.

Julio Hernández López Uno Más Uno

Distrito Federal 12 de agosto de 1982 Antesala del Colegio Electoral

Los presuntos diputados priístas que formarán parte del Colegio Electoral estudian, analizan y revisan, a puerta cerrada, los expedientes de los 299 distritos que defenderán como ganados, y elaboran particularmente para cerca de 170 casos, la estrategia que utilizarán frente a las impugnaciones que la oposición de izquierda y derecha hagan a sus virtuales triunfos.

Coordinados por Humberto Lugo Gil, los priístas que irán al Colegio Electoral ensayan la defensa de los casos: acumulan pruebas, documentos, constancias de la validez del triunfo e, incluso, llegan a simular impugnaciones de la oposición. Cartas de no antecedentes penales, actas de nacimiento y de escrutinio, cartillas militares, constancias de mayoría debidamente registradas ante la Comisión Federal Electoral, son revisadas para descubrir el error, el posible error y/o la argumentación al respecto...

Sin embargo, otro temor existe en los presuntos diputados priístas que irán al Colegio Electoral: que la situación económica del país sea tomada para criticar, en el foro de ese órgano electoral, al gobierno. De esa manera, así como a algunos priístas se les ha encomendado hacer la defensa jurídico-política de los virtuales triunfos, a otros se les ha pedido que se preparen no a la defensa a ultranza de la situación económica y las consecuentes medidas que se adoptaron, pero sí al análisis sobrio de la misma.

René Delgado Uno Más Uno

 
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