La etapa final


La última fase de la campaña política de Miguel de la Madrid se denominó de Promoción del Voto y abarcó del 3 al 25 de junio de 1982. En ese lapso el candidato visitó nuevamente todos los estados, esta vez únicamente las capitales, donde se reunió con sus compañeros de partido y envió un mensaje en vivo a la población estatal por la televisión y la radio locales. A nivel nacional, De la Madrid hizo cinco apariciones por televisión y radio, cuatro de ellas sintetizando otras tantas de sus siete tesis y la última para enviar un mensaje a todo el pueblo antes de las elecciones. Finalmente sostuvo encuentros con grupos representativos de las clases medias y agrupaciones profesionales.

Promoción del voto

El recorrido por los estados en esta fase de la campaña fue de una gran intensidad. Por lo regular, el candidato visitó dos estados en cada día de su gira. Para este itinerario, el país fue dividido en cuatro grandes regiones, que fueron cubiertas en otras tantas etapas. La primera ciudad visitada fue Saltillo, Coahuila, el 3 de junio, y la última fue la capital de Puebla, el 25. Durante estos recorridos De la Madrid presidió en cada lugar una Asamblea Estatal de Organización de su partido, dirigió un mensaje a la población local por la televisión y la radio y convivió con la gente en calles, parques y mercados.


En los actos partidistas el candidato se reunió nuevamente con militantes de base. Asistían a las asambleas los integrantes de cada CDE; dirigentes de los tres sectores, de la Anfer y del MNJR; los presidentes y algunos miembros de los comités municipales y seccionales; representantes del partido y de candidatos en casillas electorales; integrantes de brigadas de promoción del voto, y jefes de manzana. En ocasiones asistieron ex presidentes de los CDE. En el Distrito Federal, la reunión del candidato fue con los 40 comités distritales del partido.

Una de las constantes en las asambleas fue el informe que el PRI local daba sobre su avance en el programa de organización, que en general era satisfactorio. Asimismo, se reseñaban las actividades de los candidatos a senadores y diputados federales. En varios estados se entregaron al candidato documentos que confirmaban la movilización partidaria, por ejemplo, en Guanajuato se le entregó información gráfica, en Veracruz se le mostró un audiovisual y en Hidalgo se le dieron 84 carpetas de compromiso municipal. Por lo común, presentaban esta información los presidentes de los CDE. Acerca del trabajo de base también hablaban presidentes o representantes de comités municipales y seccionales. En ocasiones, representantes de la Anfer y del MNJR se refirieron a sus propias actividades electorales, lo mismo que dirigentes de organismos sectoriales.

En algunos de estos actos De la Madrid tomó la protesta a cuadros del partido, por ejemplo, en Baja California Sur rindieron protesta los jefes de manzana de los comités seccionales, en San Luis Potosí lo hicieron los representantes del partido en el proceso electoral, y en Quintana Roo los presidentes de los comités municipales y seccionales, así como los representantes del partido ante los organismos electorales.

En cada caso, al dirigirse a sus compañeros de partido el candidato agradeció su apoyo y el trabajo realizado, resaltando la importancia del papel de las bases. Con la amplia difusión ideológica que se había hecho, decía, el PRI demostraba su capacidad para actualizarse y renovarse, lo que lo confirmaba como el partido con mayor fuerza y vigor. La consulta popular, especificó en varias ocasiones, había dado un contenido concreto a la convicción democrática del partido, pues a través de ella la campaña se había abierto al pueblo. Mediante esta comunicación el candidato y el partido habían ejercido una autocrítica sincera y profunda.

En prácticamente todos estos mensajes De la Madrid pidió a sus partidarios vigilar la limpieza de las elecciones y respetar los derechos y la propaganda de los partidos minoritarios. Repetidamente afirmó que el PRI ganaría las elecciones, pero demandó que no por ello se dejara de trabajar por el voto. También se refería el candidato a las tesis de su campaña, centrándose en ocasiones en alguna de ellas. En general, sin embargo, dio un peso especial al concepto de la democracia. Un tema relacionado, tocado también con frecuencia, fue el de la reforma política, acerca de la cual subrayaba que en las urnas electorales se demostraría que el PRI se había fortalecido con ella. De la Madrid finalizaba sus discursos exhortando a los priístas al impulsar el voto para disminuir el abstencionismo y, en particular, a elevar el sufragio por el PRI.

Conforme a ciertas características de los estados, el candidato se refería más ampliamente a algunos temas. Así, por ejemplo, en Chihuahua destacó la importancia de vencer el abstencionismo y en Guerrero pidió a los cuadros de su partido no caer en provocaciones de minorías que pretendían usar la violencia.

En cada una de las capitales visitadas en esta fase de la campaña, Miguel de la Madrid transmitió por televisión y radio, en circuito cerrado para cada entidad federativa, un mensaje a la población local. Gracias a los medios electrónicos de comunicación, las ideas del candidato pudieron llegar a todos los ciudadanos y no sólo a sus partidarios. En estos discursos, transmitidos en vivo, el candidato dio a conocer los resulta dos de la consulta popular en cada estado. De esta manera, De la Madrid se refirió en todos a la problemática específica que afectaba a la población a la que se dirigía, así como a sus demandas concretas.

El tono de estos mensajes televisados era el de una conversación informal. El candidato comenzaba por hacer un recuento de las veces que había visitado el estado durante su campaña electoral. Después de resaltar que había hecho la consulta popular junto con los candidatos a diputados federales y senadores y con el partido y sus organizaciones, exponía la situación particular del desarrollo de la entidad, los problemas, las demandas y las posibles soluciones. El candidato comenzaba por las características demográficas, pasaba al desarrollo económico y después se centraba en los aspectos sociales. Al describir el proceso de consulta popular, el candidato hacía referencias precisas de lo que habían dicho algunos participantes en las diferentes modalidades de reuniones.

Cuando De la Madrid hablaba en estos mensajes de problemas comunes a todo el país, lo señalaba. De este modo, destacó problemas generales, como la escasez de agua, la insuficiencia de comunicaciones, las distorsiones del sistema de comercialización de productos básicos y el crecimiento espontáneo y a veces anárquico de las ciudades. Advirtió siempre que era preciso afinar los mecanismos de planeación, pues no se podría resolver todo de inmediato. De la Madrid afirmaba que prometer lo contrario sería demagogia; lo que se requería, agregaba, era establecer con claridad las prioridades del desarrollo junto con los habitantes de cada estado. Sin embargo, sí propuso soluciones a las dificultades y rezagos; por ejemplo, la creación de un Sistema Nacional de Abasto para modernizar el sistema comercial, o la constitución de reservas territoriales para regular el crecimiento de los asentamientos humanos. También señaló la necesidad de alcanzar una mayor integración regional, por ejemplo, entre los estados fronterizos, entre los que bordeaban el Mar de Cortés y entre los del sureste. Por lo común, De la Madrid finalizaba estas transmisiones con un resumen de las siete tesis que proponía como criterios generales para orientar su programa de gobierno y atender las demandas de la población. Por último, exhortaba a sus oyentes a votar por el PRI el 4 de julio.

En los tiempos libres que quedaban entre los actos partidistas y los mensajes a la población estatal, el candidato solía pasear en lugares públicos, donde dialogaba con la gente, escuchaba sus demandas y, en ocasiones, tomaba un helado o un café en establecimientos populares.

Las giras de promoción del voto a todos los estados requirieron de un gran esfuerzo para su realización. La comitiva que acompañaba al candidato, además de los periodistas, se redujo considerablemente, pero su traslado debía hacerse con mayor rapidez. Fue necesario instalar en cada caso una sala de prensa para el mejor desempeño del trabajo de la "fuente" de prensa, y se hicieron arreglos técnicos especiales para limitar el alcance de las estaciones de televisión y de radiodifusoras locales estrictamente a los estados que el candidato visitaba, con lo que se logró, por decirlo así, una mayor intimidad de éste con los habitantes de cada entidad federativa.


Simultáneamente, el presidente del CEN del PRI, Pedro Ojeda Paullada, encabezó en el Distrito Federal reuniones de reafirmación ideológica con organizaciones del partido. En ellas, se reproducían mensajes grabados por el candidato a la Presidencia de la República. Además, De la Madrid recibió en el Distrito Federal el apoyo de la Unión de Voceadores y Expendedores de Periódicos y de la Unión de Vendedores de Billetes de la Lotería Nacional, y se reunió con grupos representativos de las clases medias y de agrupaciones de mujeres. Al dirigirse a estas audiencias, el candidato relacionaba sus siete tesis con temas específicos; por ejemplo, con las agrupaciones de médicos enfocó su plática a los servicios de salud, con los descendientes de extranjeros se refirió al mestizaje como característica nacional y con los intelectuales desarrolló el tema de la política cultural. En su encuentro con ejecutivos de la banca, la industria y el comercio, De la Madrid explicitó su interés por dirigirse a todos los grupos de la sociedad, aunque no fueran del PRI, pues la política, afirmó, era una actividad en la que debían participar todos los hombres.

Poco más de una semana antes de iniciar las giras de Promoción del Voto, el candidato inició la transmisión por televisión y radio, con cobertura nacional, de mensajes sobre las siete tesis. En ellos, de manera más sintética expuso cada uno de esos principios, excepto el de democratización integral, aunque, como ya se dijo, le dio a este concepto una gran importancia en los discursos pronunciados en las asambleas estatales de Organización. El 23 de mayo habló ante las cámaras y micrófonos sobre el nacionalismo revolucionario y el 30 del mismo mes acerca de la renovación moral. Los días 3, 6, 9 y 15 de junio desarrolló, respectivamente, los conceptos de sociedad igualitaria, descentralización de la vida nacional, planeación democrática y desarrollo, empleo y combate a la inflación. Fueron mensajes cortos, con referencias a los problemas concretos del país, que permitieron a toda la población conocer directamente tanto la ideología como las propuestas del candidato del PRI. En dos de estas apariciones por televisión De la Madrid resaltó que sólo mediante el voto de los mexicanos podría convertir las tesis en programa de gobierno.

Cierre de campaña

El domingo 27 de junio Miguel de la Madrid cerró su campaña política con un acto de masas en el Zócalo de la ciudad de México. Desde una semana antes, y hasta el 30 de junio, los candidatos a senadores y diputados federales por el PRI cerraron sus campañas en sus respectivos estados y distritos. La mayoría de ellos asistió el 27 a la Plaza de la Constitución.


Desde temprano en la mañana la casa del candidato, en Coyoacán, estaba rodeada de gente que le manifestaba su apoyo, acompañada por música de mariachis. A las ocho, hombres y mujeres a caballo, de la Asociación Nacional de Charros, comenzaron a formar la princesa parte de la valla humana que cubriría los 14 kilómetros entre Coyoacán y el Zócalo. Antes de las nueve llegaron sus colaboradores, para acompañar al candidato en su recorrido. Grupos de mujeres con pancartas y "mechudos" de papel gritaban porras a su partido y al candidato: "¡Que sí, que sí, que vota por el PRI!"

A las 9:20 horas De la Madrid apareció en la puerta de su casa, acompañado de su esposa y sus hijos, y fue ovacionado por la muchedumbre. La televisión transmitía estas escenas. Después de agradecer los aplausos y porras, el candidato concedió una breve entrevista a periodistas, en la que expresó que los problemas que vivía el país le preocupaban, pero no lo angustiaban, y negó que el pueblo hubiera perdido la confianza en el gobierno.

El candidato y su familia abordaron una camioneta descubierta, acompañados por el presidente del CEN, Pedro Ojeda Paullada, y por el jefe de seguridad del candidato, Carlos Humberto Bermúdez. Sus colaboradores inmediatos subieron en otra similar. A lo largo de toda la ruta seguida por los vehículos y una escolta de motociclistas, había pasacalles de los que pendían carteles de plástico con la imagen del candidato a la Presidencia de la República, las siglas del PRI y las de diversas organizaciones sectoriales del partido. A los lados de las calles había filas de priístas, que vitoreaban al candidato y hacían sonar matracas, al tiempo que grupos musicales interpretaban piezas al paso del candidato. En Churubusco y División del Norte campesinos de Xochimilco soltaron una parvada de palomas. En el Eje Lázaro Cárdenas estaban formados en batería unos 15000 vehículos de taxistas, que produjeron un ruido ensordecedor tocando al unísono sus bocinas.

En su trayecto, el candidato fue detenido varias veces para recibir muestras de adhesión de grupos que lo saludaban, le entregaban flores y prometían votar por el PRI el 4 de julio. Al entrar a la avenida 20 de Noviembre la marcha se hizo más lenta. La multitud cubría las aceras y la calle, de modo que los vehículos que acompañaban al candidato tuvieron que formar una sola fila. Las porras y los aplausos eran constantes al paso del candidato. De lo alto de los edificios llovía papel picado verde, blanco y rojo. El vehículo en que viajaba De la Madrid estaba cubierto de flores. Las pancartas de las organizaciones priístas, del PPS y del PARM se sucedían, agitadas por sus portadores.

Cuando la comitiva llegó al Zócalo, que estaba atestado de gente, sonaron las campanas de la Catedral y se escucharon mariachis que tocaban la pieza Camino real de Colima. Alrededor de un millón de priístas, tanto del Distrito Federal como de los estados, habían llegado desde temprano al Zócalo y calles adyacentes. Los edificios que rodeaban la enorme plaza, a excepción de Palacio Nacional, se encontraban semiocultos por mantas gigantescas con imágenes y leyendas de adhesión a Miguel de la Madrid, signadas por los grandes organismos del PRI. Frente a Palacio Nacional la tribuna estaba ocupada por más de mil personas: el CEN del PRI, ex presidentes del mismo, los candidatos a senadores y diputados federales, colaboradores del candidato e invitados especiales. En el camino del candidato a la tribuna, la multitud se agitaba, bulliciosa, lanzándole vítores. Cuando subió a la tribuna recibió una enorme ovación de los asistentes.

El candidato a la Presidencia de la República, único orador en el acto, pronunció un discurso de 31 minutos, en los cuales fue interrumpido nueve veces con aplausos. El candidato comenzó refiriéndose a la Plaza de la Constitución como el centro vivo de la historia nacional, en el que en ese momento se unían campesinos, obreros y clases medias. De la Madrid indicó que llegaba enriquecido por un estrecho y prolongado diálogo con el pueblo de México: "Escuché sin restricciones y hablé claro, porque aspiro a obtener un más claro mandato del pueblo mexicano". A continuación, enumeró sus valores fundamentales: México, la independencia nacional, la libertad individual y colectiva, la democracia y la justicia social.

Inmediatamente después expuso cada una de sus siete tesis, como compromiso fundamental con el pueblo. Más adelante, se comprometió a respetar la alianza que había refrendado durante su campaña con los campesinos, obreros y clases medias. Asimismo, afirmó que gobernaría para todos los mexicanos, respetando el pluralismo, a las minorías y a la disidencia. Aclaró que sus compromisos no eran promesas de soluciones fáciles. Se trataba, dijo, de impulsar transformaciones profundas, con políticas que sólo con la unidad del pueblo y el gobierno podrían realizarse. "México reclama cambios y los cambios reclaman disciplina orden, esfuerzo de todos los mexicanos." El candidato fue aplaudido fuertemente cuando exclamó: "¡México reclama honestidad y yo exigiré honestidad! Empezaré por mí mismo, por mi familia y por mis colaboradores".


El candidato señaló que era preciso "reorientar el curso de la nación. México crece velozmente, pero debe crecer en orden, con justicia, con responsabilidad colectiva y en libertad". Solicitó entonces "el voto del pueblo para emprender esta magna tarea que hemos definido juntos y que hemos de realizar juntos". Finalizó llamando a todos a votar por el PRI, que era "el partido del progreso, el partido que sabe gobernar, el partido que llevará a México con paso firme, en la libertad, a la sociedad igualitaria, a la sociedad justa". La multitud ovacionó prolongadamente al candidato, y para terminar todos cantaron el Himno Nacional.

Después de saludar a decenas de personas que se arremolinaban a su alrededor en la tribuna, el candidato partió en un automóvil descubierto, ya sin la compañía de su familia, al Monumento a la Revolución. En el trayecto fue nuevamente acompañado por partidarios alineados a lo largo de las calles. En el monumento, Miguel de la Madrid montó una guardia de honor y depositó una ofrenda floral. Con esta ceremonia concluyó el cierre de la campaña de Miguel de la Madrid por la Presidencia de la República.

El 30 de junio el candidato envió un último mensaje televisivo, exhortando a todos los votantes a ejercer su derecho y vencer el abstencionismo. Explicó que por primera vez nueve partidos políticos habían realizado campañas democráticas. Esto, dijo, hacía más amplio el camino para que los mexicanos siguieran perfeccionando el sistema democrático, una de cuyas características esenciales era la participación ciudadana en los procesos electorales. De este modo, continuó, los ciudadanos adquirían el compromiso de expresar su voluntad y los gobernantes el de seguir los dictados de un mandato popular expreso y claro. Para que esto fuera posible, agregó, era necesario votar. Hizo ver que para organizar la votación se había hecho un gran esfuerzo para integrar un padrón electoral más completo y confiable.


Las campañas de todos los partidos, observó De la Madrid, habían transcurrido pacíficamente, lo que demostraba la aptitud democrática de todos ellos. Tocaba entonces a todos los ciudadanos acudir a las urnas el 4 de julio. Si esto era siempre importante, advirtió, lo era más entonces, pues se vivían tiempos difíciles. Asimismo, era necesario demostrar al mundo que no necesitábamos fuerzas extrañas para construir nuestro destino. El candidato invitó a los ciudadanos a expresar su voluntad, ya que cada voto, por cualquier partido, contribuía a formar la voluntad nacional. Por último, aseguró que la mejor opción para los votantes era el PRI, pero era de primordial importancia, reiteró, votar y vencer el abstencionismo.

Opinión de prensa

Como toda la campaña, la etapa de promoción del voto conducida por Miguel de la Madrid fue seguida de cerca por la prensa. Al comentar la gran movilidad de este final, algunos observadores señalaron que el candidato trabajaba con la misma intensidad y aun más entusiasmo que en los primeros días de la campaña. Un comentarista político señaló que esto se debía al deseo del candidato de dar una última sacudida cívica al país, con el fin de combatir el abstencionismo, transmitiendo su entusiasmo a los votantes. No parecía bastarle, comentó otro periodista, con ganar las elecciones, buscaba la votación más alta posible.

Fue muy comentada la originalidad de esta etapa, que junto con las giras de prioridades nacionales fue considerada como característica del estilo del candidato. A propósito de ocasiones en que De la Madrid rompió el programa de sus visitas a las capitales, comentó un reportero: "Ahora ve directo a la gente, deja a un lado los mítines multitudinarios en los que la gente escucha a medias. Se dirige directo a sus compatriotas, dialoga con ellos en las calles, en las plazas públicas, en los mercados".

Conforme pasaba de un estado a otro los periodistas comentaban el éxito relativo de los actos partidistas en los que participaba el candidato. Así, por ejemplo, en Tabasco se destacó el entusiasmo de los participantes, mientras que en Michoacán el comentario fue sobre lo deslucido que había resultado el acto.

Conforme se acercaba el día de la elección, algunos partidos de la oposición, en particular el PAN, acusaron con más frecuencia al PRI de estar preparando un fraude. La prensa difundió estas acusaciones, y varios comentaristas políticos resaltaron las respuestas del candidato a la Presidencia de la República, dadas en sus constantes referencias a que habría un proceso electoral limpio y pacífico. Algunos opinaron que de ese modo De la Madrid comprometía al sistema, pues sabía que una votación limpia, de cualquier modo seguramente a su favor, le daría mayor legitimidad.

El 25 de junio, último día de la gira de promoción del voto, el candidato ofreció en Puebla, última ciudad visitada, una conferencia de prensa a los periodistas de la "fuente" que lo habían acompañado en su campaña. En respuesta a preguntas que le hicieron, De la Madrid afirmó que se sentía preparado para asumir el cargo de Presidente de la República desde que había sido nombrado candidato, y que ahora lo estaba más, pues su recorrido por todo el país le había permitido apreciar mejor las diferencias regionales y matizar en el diálogo su conocimiento y profundizarlo. Acerca de las cualidades que el pueblo pedía del próximo Presidente, asentó: "patriotismo, autenticidad, capacidad y honestidad. Yo tengo esas cualidades".

Sobre los compromisos que había adquirido, que a un periodista le habían parecido, a diferencia de otras campañas, muy específicos y amplios, De la Madrid aseveró que la nación demandaba mayor comunicación y tenía derecho a saber claramente qué opciones había por delante. "Con ese enfoque es como a lo largo de la campaña fui haciendo pronunciamientos de política en todo el espectro de los problemas del país. Evité tomar compromisos específicos, esto es, prometer tal o cual carretera o tal o cual presa; evadí dar cantidades, porque este tipo de promesas no puede tener base en tanto no se ocupa la responsabilidad del gobierno. Sí, en cambio, traté de plantear muy claramente mi pensamiento, exponiendo lo que creo y mi visión de las cosas."

En esta entrevista el candidato agradeció a los medios de comunicación mexicanos su trabajo en la campaña, señalando que una campaña política era un gran esfuerzo de comunicación. "Me han ayudado mucho la prensa escrita, la radiofónica y la televisiva a comunicarme con la gente, y me han ayudado a que ellos se comuniquen conmigo. He seguido muy de cerca lo que dicen ustedes los periodistas, tanto para apreciar en qué medida logré una comunicación o dejé una laguna, como para medir las reacciones de los propios periodistas, que al fin y al cabo son por sí mismos interlocutores de la campaña."


A una pregunta sobre su posible gabinete presidencial, respondió que había muchos mexicanos capaces y con las cualidades de patriotismo, convicción revolucionaria y honradez que se requerían. Añadió que llegaba sin un equipo configurado, por lo que tendría oportunidad, "sin aceptar presiones de nadie, ni en lo personal ni de grupo, por más poderoso que sea, de designar a quien yo crea que puede ayudarme a servir mejor a México".

Cuestionado sobre la inflación, que había sido uno de los problemas más mencionados en la consulta popular, el candidato dijo ver que no podría "resolverse con una receta simple, sencilla, barata y eficaz. Es un problema complejo, y debe atacarse en los lados en que está el desequilibrio: en la oferta de bienes y servicios y en la modulación de la demanda o gasto total de la economía". Explicó también que "un programa drástico para reducir la inflación podría tener consecuencias negativas en el nivel de empleo", por lo que habría que proteger al máximo posible la actividad económica y el empleo.

El cierre de campaña de Miguel de la Madrid fue muy comentado en la prensa. Varios periodistas opinaron que había sido una jornada sin paralelo, en la cual el PRI había demostrado nuevamente su fuerza. La comparación no se hizo esperar: de los demás partidos, que ya habían cerrado sus campañas (excepto el PAN, que la cerró también el 27 de junio), el que más asistencia había logrado había sido el PSUM, que había cerrado su campaña también en el Zócalo, el 19 de junio, con alrededor de 100 000 asistentes.

Algunos comentaristas resaltaron el entusiasmo de los priístas en su cierre de campaña. Uno de ellos escribió: "La enorme mayoría de los que ahí se concentraron, o a lo largo de las avenidas por las que transitó el vehículo del candidato, integraron una multitud vociferante, actuante, participante". Otros editorialistas, sin embargo, señalaron que el tránsito en la ciudad había sido bloqueado y que los autobuses del PRI habían llevado "acarreados", hombres y mujeres sin pasión ni convicción, que habían asistido únicamente por una modesta ración de comida que había regalado el PRI.

La última conferencia de prensa concedida por Miguel de la Madrid antes de las elecciones fue el 29 de junio, a la Asociación de Corresponsales Extranjeros en México. Entre varios temas tratados, el candidato respondió a una pregunta acerca del costo de la campaña del PRI. Reconoció que partidos minoritarios y analistas críticos del PRI señalaban que la campaña había sido "demasiado aparatosa y, en consecuencia, costosa". La crítica carecía de razón fundamental, explicó el candidato que siendo el partido evidentemente mayoritario en México, el PRI tenía "muchas agrupaciones que colaboran ampliamente en el desarrollo de nuestra campaña, organizaciones tanto de nivel nacional como local. En consecuencia, es lógico que si el PRI desea ampliar la participación ciudadana, que es la esencia de un sistema democrático, haga una gran movilización y una campaña exhaustiva, intensa y profunda". Especificó que no se había "ejercido un control central sobre la publicidad y propaganda o las actividades que realizan diferentes organizaciones. Un partido mayoritario del tamaño del nuestro, necesariamente tiene que dejar libertad de iniciativa y movimiento a sus organizaciones". De la Madrid aclaró también que organismos ciudadanos no incorporados al PRI, pero que simpatizaban con la candidatura del partido a la Presidencia de la República o con algunas candidaturas al Congreso de la Unión, habían contribuido a la campaña sufragando los gastos de actos que patrocinaban.


Por otro lado, prosiguió el candidato, era conveniente señalar que los partidos minoritarios habían "desarrollado también campañas muy importantes, algunas de ellas vigorosas y costosas. También tienen fuentes de apoyo y financiamiento; algunos inclusive han recibido apoyo financiero del gobierno y una cosa muy importante: un acceso irrestricto a los medios de comunicación... Si sumamos en tiempos la presencia de los partidos minoritarios en los medios masivos, veremos que la proporción rebasa con mucho su fuerza electoral". De ese modo, indicó, "los ocho partidos minoritarios más el PRI hemos desarrollado una campaña vigorosa y sin precedente en la historia electoral de México". Para concluir, De la Madrid abundó: "Nuestro partido es el mayoritario, sigue siéndolo y desde luego tiene que hacer notar más su presencia. Los cierres de campaña dan alguna idea del mapa político de México... Por otra parte, a mí me parece que un sistema democrático debe ampliar con toda su capacidad la participación de los ciudadanos en los procesos electorales. Yo prefiero el costo de las campañas políticas, al de la represión y opresión de sistemas dictatoriales".

Querétaro 14 de junio de 1982 Es de buena suerte

La estatua de la Corregidora de Querétaro, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, fue mudo testigo de la caminata realizada por el candidato priísta a la Presidencia de la República, Miguel de la Madrid, por las antiguas, adoquinadas y limpias calles de la capital de esta entidad, donde en 1917 los constituyentes escribieron y firmaron la Carta Magna de la República.

De la Madrid volvió a ganar la calle promoviendo personalmente el voto ante la agradable sorpresa de los queretanos que se toparon frente a frente con el aspirante a la Primera Magistratura.

Después de concluir la reunión de evaluación de la campaña política electoral del PRI estatal, efectuada en el gimnasio municipal de esta ciudad, el candidato llegó en autobús al corazón de esta histórica ciudad, bellamente restaurada, y a pie recorrió algunas calles hasta la nevería "La Mariposa", fundada hace más de 40 años, donde conversó con tres jovencitas, habituales asistentes a este lugar.

Hasta en las oficinas del Partido Social Demócrata, ubicadas en el Jardín de la Corregidora, varias personas militantes de ese organismo político opositor al PRI se asomaron por la ventana para conocer de cerca a Miguel de la Madrid Hurtado. El bullicio que rompió con la tradicional calma provinciana, contagió a empleados, obreros, estudiantes y gente de todos los sectores que se encontraban por este lugar.

El candidato priísta inició la caminata a la altura de la avenida 5 de Mayo Oriente, donde la gente que lo reconoció de inmediato se acercó a saludarlo.

Un señor, de aproximadamente 40 años, que no quiso proporcionar su nombre, tuvo que correr más de una cuadra para que su hija de tres años de edad saludara al futuro Presidente de México. El ciudadano, después de lograr su propósito se concretó a decir: "Usted sabe, es de buena suerte."

Miguel Ángel Ramírez El Día

Colima 16 de junio de 1982 La tierra chica

Fue la locura hoy aquí, en Colima, cuando el candidato a la Presidencia de la República, el licenciado Miguel de la Madrid Hurtado, recorrió las principales arterias citadinas y estuvo en donde hace 47 años nació, en la calle de Hidalgo número 14.

Infinidad de colimenses, sin cita preestablecida, estuvieron en la Plaza de la Libertad para ver de cerca, para estrechar su mano, para platicar con el candidato. La visita de Miguel de la Madrid coincidió con la convivencia de todos los miércoles, por lo que sus paisanos, como él los llama, aprovecharon para disfrutar de la velada y para saludar a quien, si el voto popular así lo decide, será el próximo Presidente de la República.

En contraste con lo ocurrido en otros lugares, aquí, en Colima, su tierra natal, la gente no le pidió nada, casi nada al candidato. Todos confían en que como Presidente de la República, orgulloso de su origen, seguramente habrá de volver los ojos a este estado chico pero con un futuro grande.

La caminata se inició alrededor de las 19:30 horas, en la avenida Hidalgo y la Plaza de la Libertad, por donde se localiza ahora el hotel Casino, y donde antes estaba la casa donde el licenciado De la Madrid vio la primera luz.

El recorrido por la plaza, por los portales, se llevó a cabo en medio de un verdadero maremágnum de personas, de todas las condiciones sociales y edades y hasta uno que otro familiar, que ahora después de muchos años veían regresar al ciudadano ejemplar. Entre empujones, codazos y demás, el licenciado De la Madrid logró dar la vuelta al jardín para llegar al centro del mismo, a un costado del clásico kiosco pueblerino, donde, como cualquier ciudadano, como un colimense más, se sentó a escuchar a la orquesta de Colorado Naranjo, quien en ese momento interpretaba música nada menos que de Glenn Miller y Armando Manzanero, y hasta de Domenico Modugno.

Para ese momento, y luego de que como reguero de pólvora se había corrido la noticia de que el candidato estaba ahí, en el jardín, una verdadera avalancha se formó en torno a De la Madrid, quien con ambas manos no se daba abasto para recibir el saludo afectuoso, fraternal, de sus coterráneos.

Después y para dar gusto a todos, se dirigió hasta una de las esquinas de la plaza donde el mariachi Los Costeños tocaba "lo más fuerte que se pueda", el maestro de ceremonias anunció la presencia del candidato y al ritmo de "Camino real de Colima".

Alberto Perezleyva El Nacional

Hidalgo 24 de junio de 1982 Se acaba la campaña

Como río de colores que se precipita primero suave y después rápido por un cauce nuevo, la gente de Pachuca atravesó las calles para seguir a ese Miguel de la Madrid de los saludos populares que con una mano en alto y otra en la diestra de cualquier vecino, recorrió algunos cientos de metros para llegar a la plazuela del Charro y ahí entablar, sonriente y cálido, el íntimo, personal, amable diálogo con todo aquel que quiso establecerlo.

No más el discurso de templete. Ya no la consulta limitada de un número preciso. Ahora simple y sencillo, sin retórica alguna, escuchó las peticiones, respondió a los saludos y pidió muy sonriente que dentro de diez días, todo mundo vaya a la casilla más cercana a su corazón a depositar su voto.

En la plaza el revuelo era lógico. La gente se arremolinaba cerca de la bocacalle por la que arribaría.

Todo mundo quería quedarle al paso. Los niños, como siempre, parecían los más interesados y se colaban entre todos. Era una romería y la fiesta no quería estar ausente. Por fin apareció.

Las manos se extendieron. Las sonrisas volaron. La semitímida del colimota, al principio. La abierta del candidato ya cercano a la Presidencia, después. Y el entusiasmo popular en medio.

En su rostro no quedaba ya ni rastro del cansancio de las casi seis horas de autobús. De las de ida de Veracruz a Jalapa y de regreso al puerto. De las de la ciudad de México a Pachuca. De los vuelos de Oaxaca a tierra jarocha. De ésta al Distrito Federal. Los últimos, ahora sí, de la campaña.

Llegaron entonces los recuerdos, y nació la nostalgia. Porque eso hizo evidente que también el de ahora, de Veracruz a México fue el último tramo en avión. Y el saludo del coronel Víctor Manuel Noble surgió con toda su emotividad. Y la despedida de Alma y de Paty, las sobrecargos, ya no fue tan de rutina. Y la visión de ese 727, "Bahía Santiago". En el que durante nueve meses cruzamos todos los cielos mexicanos, hizo sentir que pronto, mañana, hoy, ya, se acaba la campaña.

Irma Fuentes Novedades

Distrito Federal 27 de junio de 1982 Cierre de campaña 1

Eran las 9 de la mañana y, según el programa, el candidato priísta debía abandonar su domicilio y recorrer los 14 kilómetros que lo separan del Zócalo.

Por fin, a las 9:27, en el umbral de su hogar, con la sonrisa a flor de labios y el brazo en alto -vistiendo un traje azul marino, camisa azul cielo y corbata roja- apareció el candidato acompañado de su esposa, Paloma, quien lucía un vestido en rosa.

Bueno. Después de tantos preparativos se iniciaba la marcha. Los habitantes de Coyoacán, vecinos todos del priísta, salieron a las puertas de sus casas y saludaron a su amigo y, tal como aquel 25 de septiembre en que se dio a conocer su nombre como precandidato, le volvieron a reiterar su simpatía y afecto.

Los motores de los vehículos descubiertos se pusieron en marcha y dio comienzo el trayecto hasta la Plaza de la Constitución, recorriendo la calle de Francisco Sosa, hasta llegar a Tres Cruces, luego Ortega, Felipe Carrillo Puerto, Plaza Hidalgo, Aguayo, Xicoténcatl, División del Norte, Lázaro Cárdenas, 20 de Noviembre y llegar hasta el Zócalo, que ya para esos momentos era un hormiguero.

A su paso por estas calles la gente gritaba, sonreía, aclamaba, vitoreaba... Manifestaba su interés en él. Las vallas estaban compuestas por jóvenes y guapas chicas de la Asociación Nacional de Charros -algunas de ellas con trabajos podían controlar a sus briosos corceles, animales que al gran movimiento mostraban su nerviosismo. Luego, fueron los taxistas -aquí sí estaban todos- y la ciudad, en tanto, sufría por transporte. Sólo el Metro cruzaba la metrópoli y, para gusto de muchos (aunque no de todos porque era domingo) no se cobró centavo alguno en el servicio.

Cuando el reloj de Catedral marcaba las 10:15 de la mañana, la multitud volcó su júbilo contenido desde horas antes. De la Madrid Hurtado hizo presencia y se dirigió al templete principal, en el que se congregó la plana mayor del Revolucionario Institucional. Ahí estaban cerca de 700 personas, entre ex presidentes del partido, los líderes de los tres sectores -popular, campesino y obrero- y muchos más. Sonrientes, muy arreglados -claro, era domingo, pero un domingo diferente.

El millón de personas que escuchó a De la Madrid, bien puede convertirse en varios más, si se toma en cuenta que el mensaje y recorrido fueron transmitidos por las cadenas de televisión, que siguieron paso a paso la imagen del candidato.

Javier Ortiz y José Quintero Novedades

Distrito Federal 27 de junio de 1982 Cierre de campaña 2

Son las 10:12 de la mañana y el Zócalo está a reventar. De las torres de la Catedral penden dos mantas: "Al campo, producción y justicia" y "Los campesinos votaremos así". El logotipo del PRI, cruzado con una equis.

El templete es descomunal.

Y mantas y pancartas y siglas en toda la plaza, excepto en el Palacio Nacional. Mantas: "Planeación democrática, desarrollo, empleo y combate a la inflación, descentralización de la vida nacional" y "Nacionalismo revolucionario, democratización integral, renovación moral, sociedad igualitaria".

Mantas: del Departamento del Distrito Federal, de la Tesorería antigua, del Monte de Piedad, del Majestic.

Y cuando, a las 10:12, empieza a hablar Miguel de la Madrid, vuelve a apoderarse de uno ese extraño recapitular, ese mágico repaso después de 114 mil kilómetros, y ante ti desfilan mechudos, trompetas, tambores, matracas, estandartes, carteles, siglas y más siglas: FTDF, CNOP, CT, CCI, STIM, COR, FSTSE, mineros, brigadistas, mayoristas, colonos, cañeros, textiles, libretas, plumines, hoteles, caminos, aeropuertos, carreteras, desayunos, autobuses, aviones, helicópteros, dominó, ojos, rostros, bocas, miradas, tristezas, alegrías, télex, máquinas de escribir, salas de prensa, indios, obreros, campesinos, empresarios y cruzas los dedos y cruzas los dedos y se hace un nudo en la garganta.

Aquí, hoy, están las masas. Ya acabó Miguel de la Madrid. Ya se subió a la combi con los hombres fuertes del partido. Por 5 de Mayo predominan los contingentes que a su amigo le envió el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, y por los magnavoces se oye, extraño, un himno a Juárez.

Y ahí va la gente, por inercia, atrás de la combi que se lleva a Miguel de la Madrid al Monumento a la Revolución. Y ahí está la gente desintegrándose, evaporándose, esfumándose en el camino.

Frente al Monte de Piedad hay ya una pila de pancartas abandonadas, de la delegación Gustavo A. Madero. En Isabel la Católica y 5 de Mayo hay otra del Estado de México. Y aquí y allá: Hidalgo con Miguel de la Madrid, Tlaxcala con Miguel de la Madrid. Todos con Miguel de la Madrid.

Las 11:21, un ejército naranja invade la plaza armado con escobas. Lo escoltan dos barredoras mecánicas monumentales. Sobre el Zócalo hay cinco camionetas de "la correspondencia particular de Miguel de la Madrid". Hay largas colas en cada una de ellas.

Ya están vendiendo nieve, paletas, avioncitos y los rehiletes para el asombro de Hugo Hiriart. Sopla un vientecillo que estorba al ejército naranja, porque la basura no se está quieta.

Con una rodilla sobre el pavimento, Emiliano Larios, de San Pedro Ocotlán, empieza a escribir antes de hacer cola: "Señor candidato: ojalá que cuando sea presidente...

Ciento catorce mil kilómetros después.

Luis Gutiérrez R. Uno Más Uno

 
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