Iniciativas de ley: paquete mal valorado

"MES: DICIEMBRE"

El segundo periodo de sesiones de la LII Legislatura, si nos atenemos a la prensa, pasó casi sin incidentes. Esto demuestra que existe una laguna en los periódicos que, en lugar de atender al contenido de las iniciativas y a los argumentos de los debates, se dedican a narrar anécdotas personalizadas. Esta falta de profesionalismo redunda en una imagen negativa de los legisladores y oculta al público el proceso legislativo. Estas fallas no pueden ser subsanadas por el sistema editorial de las cámaras, aunque éste esté funcionando con eficacia. Ahí habrá que hacer algo.

La prensa criticó que los parlamentarios hayan tenido que legislar sobre las rodillas, al vapor, lo cual es una exageración, pues este año mandé en septiembre, octubre y noviembre todas las iniciativas que se presentaron. Fallé en cuanto que hubiera querido que la última llegara al Congreso el 15 de noviembre, y esto no ocurrió hasta el 30 de ese mes. Sin embargo, puedo decir que no se envió ninguna iniciativa en el mes de diciembre.

El problema de fondo, tal vez, es que fueron demasiadas las iniciativas que mandamos, lo que provocó fallas tanto técnicas como de negociación política. Así ocurrió con la Ley de la Reforma Agraria; las de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, que fueron las leyes de Vivienda, de Bienes Inmuebles y de Asentamientos Humanos, así como con las del Distrito Federal, tanto la Ley Orgánica como la Ley de Egresos.

En cuanto a la Ley de Policía y Buen Gobierno, considero que los legisladores no tuvieron razón en hacer un pequeño escándalo para promover lo que en el fondo fue un retoque mínimo. En los otros casos, sí creo que hubo fallas del Poder Ejecutivo. Por ello, y para asegurarme de que las iniciativas que presentemos en 1984 tengan más calidad, pienso urgir a las dependencias del Ejecutivo a que me digan cuál es su programa legislativo antes de que termine enero de ese año.

Algunas negociaciones resultaron difíciles, como la de la Ley de los Trabajadores Bancarios, que produjo resistencia del sector de los trabajadores, y la de la Ley de Turismo, que enojó al sector privado, porque sintió que aumentaba excesivamente la capacidad de control de la Secretaría. Los empresarios de este sector se dieron cuenta de que la Secretaría ya está madurando y le están saliendo los dientes.

Tuvimos algunas críticas a la Ley de Vivienda, por los renglones relativos a los materiales de construcción. En este caso, lo más importante fue que nosotros la concebimos para paliar las inquietudes sobre una supuesta ley inquilinaria, aunque creo que desgraciadamente no se logró el objetivo.

Es necesario robustecer la comunicación entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Conviene fortalecer las áreas jurídicas de las dependencias, organizar las negociaciones previas con los legisladores y, según el caso particular, escuchar la opinión de los interesados. La instancia institucional de mediación entre ambos poderes es la Secretaría de Gobernación, pero a ésta le es imposible cubrirlo todo.

En términos comparativos, podemos decir que el proceso legislativo fue exitoso: se aprobaron todas las iniciativas salvo una, referente a descuentos para la vivienda. Es natural que exista una gran colaboración entre los poderes, pues tenemos que entender que los legisladores priistas son miembros del mismo partido que quienes estamos en el Ejecutivo, y que por tanto compartimos una misma ideología. Pero el hecho de que hayan apoyado nuestras iniciativas de ley no significa que esto se dio en forma automática.

Yo sí creo que en mi gobierno el Poder Legislativo ha tenido un mayor margen de acción. Casi todas las iniciativas que envié sufrieron alguna modificación o retoque. En eso, el adelanto es notable. Cuando yo fui subdirector de Crédito, me tocó elaborar ciertas iniciativas, redactar el dictamen legislativo y aun el discurso con las que algún diputado debería defenderlas. Ahora son definitivamente los miembros del Congreso quienes dictaminan y defienden las leyes. Las comisiones del Congreso de la Unión han trabajado para modificar y perfeccionar, hasta donde pueden, las leyes que les enviamos. Pero también debemos entender que hoy día en ningún país del mundo es el Poder Legislativo el que prepara las iniciativas. Las leyes son cada vez más complicadas y, por eso, es imposible que los diputados las proyecten.

En los congresos modernos, la función legislativa es de control político, tanto de la política económica como de la política en general. En este sentido, yo creo que ha aumentado mucho el nivel de responsabilidad de los legisladores. Cuando ven fallas, nos las hacen ver y las corrigen. En alguna ocasión, se me han acercado para preguntarme si a mi juicio convenía corregir las fallas que habían encontrado en las iniciativas que enviamos. Yo siempre les he dicho que cumplan con su trabajo.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.