Relaciones entre México y Estados Unidos: visita de Henry Kissinger

"MES: DICIEMBRE"

El 13 de diciembre recibí a la Comisión Bipartidista sobre América Central, encabezada por Henry Kissinger. Esta comisión está encargada de elaborar un documento que recomiende al presidente Reagan la política que Estados Unidos debe seguir respecto a Centroamérica para atender objetivos de mediano y de largo plazos. El propósito de su visita fue recoger opiniones y atender a la sensibilidad de los mexicanos para poder formular el reporte que les pidieron. Su trabajo puede calificarse como de fact finding.

La comisión, aunque bipartidista, en el fondo es conservadora, pues buen cuidado tuvieron de invitar a aquellos demócratas que están más cerca de la postura de los republicanos. En última instancia, esta comisión tiene por objeto justificar la política exterior de Reagan.

Durante la reunión, yo expuse nuestra política centroamericana, hice hincapié en que el conflicto en América Central pone en juego las relaciones entre América Latina y los Estados Unidos en su integridad. Insistí en que las opciones que ahora se escojan para resolver los problemas habrán de determinar, de manera importante, la naturaleza y la orientación futura de la región. Al terminar, hice algunas preguntas que el rector de la Universidad de Boston contestó con la agresividad que caracteriza a quienes sostienen y apoyan la política de Reagan.

Kissinger, además de alabar la forma en que hemos afrontado la crisis económica, enfatizó que estaba sorprendido por la coherencia con la que los mexicanos manejábamos nuestra política exterior. Dijo que tanto en la Cancillería como en el Senado había escuchado lo mismo que yo les estaba diciendo. Señaló que, además de la coherencia interna con que nos manejábamos, destacaba la coherencia lógica de nuestro raciocinio. Añadió que en los Estados Unidos no es posible elaborar una política externa de mediano y largo plazos, pues hay más factores y variables que considerar.

Henry Kissinger me cayó bien, porque su actitud fue respetuosa. Yo tenía de él una imagen que me generaba cierta suspicacia: lo imaginaba como el ejemplo del cinismo, de la política del poder. Sin embargo, conmigo se manejó en forma prudente, atenta, casi diría yo que melosa, lo que resulta excepcional si consideramos las reacciones que sus visitas han producido en los diversos países en que ha estado.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.