Contadora: peligro de guerra en Nicaragua

"MES: SEPTIEMBRE"

El miércoles 21 de septiembre, los cancilleres del Grupo Contadora presentaron una iniciativa ante la Asamblea General de la ONU para que el tema de la paz en Centroamérica fuera incluido en el XXXVIII periodo de sesiones. Con ello se buscaba que las Naciones Unidas avalaran la actuación del Grupo Contadora, reconociéndolo como el más adecuado para realizar las negociaciones en torno a la paz en Centroamérica.

Esto ocurrió al tiempo que The New York Times publicó que, de acuerdo con documentos del Departamento de Estado, el subsecretario de ese ministerio, Paul Thayer, ordenó a las fuerzas armadas norteamericanas que se prepararan para ampliar sus operaciones en Centroamérica. Asimismo, la Comisión de Inteligencia del Senado estadounidense aprobó el plan del presidente Reagan para ayudar a las fuerzas contrarrevolucionarias en Nicaragua.

En ese contexto, no resultó sorprendente que las delegaciones de Guatemala, Honduras y El Salvador lanzaran, el sábado 24, una ofensiva diplomática en contra de la comparecencia del Grupo Contadora ante la Asamblea General de la ONU. Los Estados Unidos temían que ese debate dañara su imagen.

En tales circunstancias, el coordinador de la Junta de Gobierno de Nicaragua hizo suya la demanda original, y encontró la oposición abierta ahora también de Costa Rica. Los cancilleres del Grupo Contadora, al ver que la moción dividía a las naciones del área, trataron de convencer a Nicaragua de que retirara su petición. El intento resultó fallido. El martes 4 de octubre, en las Naciones Unidas hubo una acalorada discusión en la que el Grupo Contadora quedó peligrosamente colocado en medio de la confrontación Este-Oeste, como diplomáticamente se llama al enfrentamiento entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Finalmente, la mesa directiva de la Asamblea General de la ONU aceptó la propuesta nicaragüense de que el tema de la seguridad centroamericana fuera tomado en cuenta como un punto urgente y prioritario durante el periodo de sesiones en vigor.

Nicaragua pidió la inclusión del problema centroamericano en la agenda de la ONU, aun a riesgo de poner en peligro las gestiones del Grupo Contadora, porque se siente acosada, sentenciada: le han ido cerrando el paso. Tiene en su contra no solamente al aparato rebelde somocista, sino también la actitud cada vez más agresiva de Honduras y Costa Rica. El boicot económico en su contra se agudizó con los ataques contrarrevolucionarios a depósitos petroleros de Nicaragua y con las amenazas de que hundirían los buques mexicanos que suministraran petróleo a ese país.

Estas amenazas, así como los rumores propalados por la prensa en el sentido de que los Estados Unidos nos estaban presionando para que le cobráramos a Nicaragua lo que nos adeuda, fueron maniobras para causar en México temor respecto al costo de nuestra política centroamericana, pues el petróleo que llega a Nicaragua no va en buques mexicanos. Además, aunque seguramente no les agrada a los norteamericanos el apoyo que brindamos a Nicaragua, hasta ahora no nos han presionado para que lo cancelemos.

Los nicaragüenses saben, como lo sabemos todos, que los Estados Unidos están jugando en una doble vía, y que mientras apoyan a Contadora, continúan atacándolos. Esto es innegable; la misma prensa norteamericana lo ha analizado en innumerables ocasiones. En la primera semana de octubre, la revista Newsweek señaló que la CIA tiene un presupuesto estimado en 80 millones de dólares para dirigir una guerra generalizada contra el gobierno de Nicaragua, y para ayudar a unos 10 000 contrarrevolucionarios en el campo de batalla.

La desesperación de los nicaragüenses los llevó a acudir a la ONU, que es otro foro de escándalo internacional. Yo les concedo la razón, porque Contadora sólo es una instancia negociadora diplomática que no tiene ningún ámbito real de poder. Además, los países centroamericanos que participan en Contadora no han mostrado una voluntad política firme. Ni siquiera Nicaragua lo ha hecho. La verdad es que todos quieren a Contadora, excepto los países involucrados. Ellos la han tolerado sólo porque representa una fuerza moral. En el fondo, los demás países centroamericanos quisieran tirar al régimen sandinista y, si no fuera por Contadora, ya se hubieran unificado y apoyado en los Estados Unidos para lograrlo.

Tal vez ése es el sentido de que el jefe del Estado guatemalteco, Óscar Mejía Víctores, haya convocado, el viernes 30 de septiembre, a una reunión del Consejo de Defensa Centroamericano, que es el organismo que reúne a todos los secretarios de Defensa de Centroamérica, con excepción de Nicaragua. Sea como fuere, el ambiente en esos días se volvió denso y peligroso.

En ese contexto, es posible que la gravedad de la problemática nicaragüense, al subsumirse en la actuación de Contadora, cobre mayor presencia en Naciones Unidas.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.