Universidad Nacional Autónoma de México: fin de la huelga

"MES: JUNIO"

Los trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México levantaron su huelga el 27 de junio, sin que se les concediera aumento salarial y aceptando el pago de sólo 50% de los salarios caídos.

La solución de la huelga universitaria se retrasó por complicaciones internas entre las fuerzas laborales de la Universidad. En ese proceso fue determinante el hecho de que el secretario general del STUNAM, Evaristo Pérez Arreola, no quería tomar decisiones que implicaran su desdoro personal: hubiera querido capitalizar la huelga a su favor.

El rector, por su parte, en todo momento se mostró deseoso de encontrar un acuerdo con el gobierno, exhibiendo con ello su dependencia. Su actuación, de cualquier forma, fue bastante criticada. A muchos les hubiera gustado que fuera él mismo quien gestionara ante el gobierno el aumento de los sueldos universitarios. Otros, en cambio, sintieron que el rector debió haber asumido el problema cabalmente y buscado la solución en su propio presupuesto. Otros más criticaron el hecho de que se adelantó al ofrecer a los trabajadores un aumento salarial determinado, para después retirar ese ofrecimiento.

La principal crítica que se le hizo al gobierno por el manejo del conflicto universitario giró en torno al hecho de que se hubiesen concedido aumentos salariales a las empresas productivas y no al área de servicios del Estado. Esta decisión nos trajo otras repercusiones, entre las que pueden contarse el paro realizado el 22 de junio por los trabajadores de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y las múltiples protestas que a partir de esa fecha realizaron los empleados de las secretarías de Relaciones Exteriores, de Desarrollo Urbano y Ecología, de Pesca y de Comercio y Fomento Industrial, entre otras.

Para calmar estas demandas salariales, sin tomar una medida global, acudimos a tabuladores y a mejoras salariales efectivas, así como a la regularización de prestaciones y otras técnicas que nos permitieron un acercamiento al desarrollo del servicio civil, porque hay que reconocer que hasta ahora ha existido mucha irracionalidad en todo esto. La ejecución de nuestro programa de respuesta a las peticiones salariales de los grupos burocráticos se preparó para los meses de julio y agosto, dejando para septiembre la posibilidad de un aumento salarial generalizado. Sin embargo, la situación del Ejército, la Marina y la policía era tan irregular, que decidí mejorar su situación desde el primero de junio.

La posibilidad de legislar para evitar que el personal administrativo pare con sus huelgas la actividad de las universidades está limitada por el hecho de que tal legislación conduciría a una limitación general de la posibilidad de huelga en todos los servicios públicos esenciales. Es una solución racional, pero resulta muy difícil de implantar, pues el movimiento obrero organizado la entendería como una agresión, aunque sólo se aplicara en el sector universitario, ya que les representaría un riesgo potencial.

Lo ideal sería encontrar una fórmula para que los trabajadores de los servicios públicos esenciales mantuvieran su capacidad de presión sin recurrir a paros. De facto, el gobierno no ha permitido el paro de tales servicios, pues la requisa ha sido empleada en el sector de las comunicaciones y de los energéticos. Aunque el movimiento obrero siempre se ha manifestado en su contra, de hecho ha aceptado las requisas. Ello demuestra que se vive una situación ficticia, pues si bien la Constitución no limita la posibilidad de las huelgas, las leyes sí lo hacen. Por el momento no es posible abordar ese terreno legislativo.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.