Renovación moral: casos de Everardo Espino y Roberto Martínez de la Vara

"MES: MAYO"

Pero volviendo a los eventos que singularizan el mes de mayo, cabe apuntar que el día 9 fueron acusados de peculado, ante la Procuraduría General de la República, Everardo Espino, Vladimir León, Francisco Algorri y Roberto Martínez de la Vara López Portillo.

La información que yo tenía era que habían sustraído del presupuesto de la Comisión Nacional de la Industria Azucarera la cantidad de 112 millones de pesos, que habían depositado en cuentas privadas sin justificar su uso. Ello parecía comprobar el peculado. Sin embargo, surgieron una serie de embrollos que nos hicieron ver que no teníamos la madeja bien desenredada. En la Procuraduría, Espino presentó cajones con recibos que comprobaban el destino de buena parte de ese dinero. Esencialmente, eran pagos hechos a la prensa y al PRI. Espino señaló que había realizado esos gastos por órdenes muy superiores. Pero yo recuerdo, por haberlo comentado tiempo atrás con López Portillo, que éste negó haberle dado instrucciones a Espino en ese sentido.

Sea como fuere, el hecho es que esos recibos nos pusieron en una situación muy difícil, porque si exhibíamos su contenido, la prensa desataría un tremendo follón. Podía declarar que el dinero que había recibido era por servicios prestados y que, en todo caso, la prensa no era culpable de la corrupción de los funcionarios. No venía al caso, en este momento, reavivar un asunto tan complicado. Mucho menos aún lastimar el prestigio del PRI. De cualquier forma, hubo los elementos suficientes para proceder y, aunque finalmente se procesó a Espino solamente por 39 millones de pesos, creo que el impacto simbólico fue importante; como también lo fue en el caso de Lidia Camarena, la funcionaria de Productos Pesqueros en el sexenio pasado, a quien se le comprobó un fraude por 10 millones de pesos.

Vladimir León y Francisco Algorri pudieron demostrar que sólo habían sido ejecutores de las órdenes de Espino, cuya firma medió en todas las entregas de dinero que ellos hicieron. Por ello, yo considero que su responsabilidad está muy atenuada, sobre todo en un sistema como el nuestro, en el que un subalterno difícilmente puede poner en duda la palabra o la firma de su superior.

No detuvimos a Roberto Martínez de la Vara López Portillo, sobrino del ex Presidente, porque la sola denuncia en su contra suscitó un gran nerviosismo entre los grupos políticos allegados a López Portillo. Por ejemplo, el hijo de Rubén Figueroa le habló a Emilio Gamboa para preguntarle si era cierto que existía una orden de aprehensión contra su padre. El profesor Hank, por su lado, también se alteró mucho, y supe que la familia López Portillo se encontraba en cónclave familiar. Seguramente todos se preguntaban: “¿Quién seguirá?”. López Portillo se movió, aconsejado por Hank y por conducto de Galindo Ochoa. Este último repartió dinero a la prensa para que la información sobre el asunto se manejara veladamente y las noticias relativas pasaran a las páginas interiores de los periódicos.

El 16 de mayo me enteré por el periódico que López Portillo iba a salir del país. Le pedí al Estado Mayor que me investigara qué había de cierto en ello. La respuesta que recibí fue que el ex Presidente efectivamente iba a salir de México, pero que me hablaría para despedirse. Cuando lo hizo, me preguntó cómo me iba, y yo le contesté que podía ver que las cosas estaban difíciles; que me veía en la necesidad de aceptar males menores para evitar males mayores. Espero que haya entendido esta frase y el mensaje que con ella le quise dar.

El día 19 me vino a ver Hank González. Me dijo que López Portillo estaba muy lastimado, porque no se le avisó que se denunciaría a su sobrino. Me llegó a decir que si López Portillo hubiese sabido lo que iba a ocurrir, él mismo hubiera llevado a su sobrino a la Procuraduría. Este argumento es infantil.

Puede concluirse que este asunto, si bien no fue brillante, por lo menos dejó hechos claros: por un lado, Espino se encuentra en la cárcel y, por el otro, existe orden de aprehensión contra el sobrino de López Portillo. En este asunto, como en tantos otros, hay que irse acostumbrando a que no siempre se gana, ni siempre se puede lograr todo lo que uno se propone.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.