Día del Trabajo: temor a la violencia

"MES: MAYO"

ASÍ LLEGÓ EL DÍA DEL TRABAJO, que es una fecha trascendente en nuestro calendario político. Se especuló mucho sobre el desarrollo que tendría el desfile de ese primero de mayo. Yo sabía que la situación iba a estar caliente, con el riesgo de llegar incluso a la violencia. Sabía que había maniobras organizadas para desafiar al gobierno.

Había evidentes tensiones en las mismas filas del Congreso del Trabajo ante la negociación salarial y la expectativa de que ese día se anunciarían los salarios mínimos. Otros hechos de los días previos al desfile abrían la posibilidad de un distanciamiento serio entre los trabajadores y el gobierno. El ambiente se estaba encendiendo y tuvimos que actuar con rapidez para evitar complicaciones mayores. Concretamente, el Departamento del Distrito Federal resolvió unos días antes los problemas entre los trabajadores del Metro y de los autobuses, quienes ya habían realizado varios paros.

A los sindicatos universitarios que amenazaban con irse a la huelga el 11 de mayo, les ofrecimos que se les tomaría en cuenta al determinar los aumentos salariales y les advertimos que, si se lanzaban a la huelga, que en el fondo se originaba en problemas de lucha interna, la declararíamos ilegal. Esto los hizo desistir y se limitaron a realizar un paro de 24 horas el 29 de abril. Los partidos políticos de oposición, que pretendían aprovechar el Día del Trabajo para hacer manifestaciones de protesta contra la política gubernamental, simple y llanamente no tuvieron el eco necesario para crearnos problemas serios.

La posición del gobierno respecto al desfile del primero de mayo consistió en sugerirle al Congreso del Trabajo, que es el que organiza este evento, una actitud liberal. En concreto, sugerimos que se abrieran a la posibilidad de que participaran, bajo su control, las organizaciones disidentes afiliadas a ese organismo.

Por otro lado, di instrucciones para que, durante el desfile, la policía sólo acordonara el sitio por donde iban a pasar los trabajadores, y para que evitara a toda costa intervenir en los pleitos que pudieran surgir. Naturalmente, yo tenía el temor de que hubiese violencia y quería evitar, en el caso de que ésta se desatara, un enfrentamiento entre los trabajadores y las fuerzas públicas. Incluso solicité al Estado Mayor, que tradicionalmente vigila la fachada de Palacio, que mantuviera sus fuerzas dentro de Palacio Nacional. Propuse que fueran los mismos trabajadores los encargados de guardar el orden.

En principio, el Congreso del Trabajo estuvo de acuerdo en permitir la participación de sus grupos disidentes, aunque poniéndoles ciertas condiciones. Ahora el CT siente que esos grupos violaron los compromisos contraídos y, por tanto, se encuentra muy molesto con ellos. Concretamente, en lo que se refiere al magisterio, el Congreso del Trabajo había acepado que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación participara junto con el SNTE, asignándole el sitio exacto en el que deberían marchar. Pero, en el último instante, Jonguitud, en un acto que podría considerarse de rebeldía a las sugerencias del gobierno, decidió que los trabajadores del SNTE apretaran filas para inhibir la participación de la Coordinadora. Los dos grupos venían preparados para los golpes: armados con reatas y palos. Inevitablemente se dieron sus buenos golpes. Para mí lo importante es que las fuerzas del orden público no hayan participado en ese zafarrancho, porque sé que me andan buscando, que quieren encontrarme con uno o varios muertitos. Con el desfile les demostré que no voy a caer en su provocación.

Creo que fue un desfile bueno, ordenado en su mayoría, aunque haya habido ciertos desbordamientos. Entre estos últimos puede contarse la participación no prevista de los miembros del STUNAM o de los integrantes del Partido Revolucionarios de los Trabajadores. Al pasar frente al balcón presidencial, sus gritos y pancartas fueron agresivos. Esto no debe sorprendernos: sabemos quiénes son, conocemos sus objetivos y la manipulación de la que son objeto. Cuando escuché sus gritos increpadores, entre los que destacaba “¡Ésos son los que irán al paredón!”, no me enojé porque no fue una sorpresa, porque estoy preparado para que en una situación como la que está atravesando el país, con una crisis económica que afecta severa y directamente a los trabajadores, ellos se desahoguen con gritos de esa naturaleza. Mientras todo quede en eso, el saldo naturalmente debe ser considerado como positivo. Yo creo que les sorprendió que yo no mostrara el enojo que ellos tanto desean. Por otro lado, los dirigentes del PRT me expresaron posteriormente que no había sido gente suya, sino infiltrados, quienes gritaban las frases ofensivas.

Los golpes que hubo ocurrieron del otro lado del Zócalo y no frente al balcón presidencial. Considero que esto es positivo, pues pudo haber ocurrido de otra manera, cuando los trabajadores del Congreso del Trabajo que venían justo atrás de los grupos de “colados” los empezaron a empujar para evitar que bloquearan el desfile, tal como pretendían hacer. Los empujones no pasaron a incidentes mayores, a pesar de que los ferrocarrileros, quienes me parece que seguían al STUNAM y al PRT, cuentan con fuerzas de choque, retaguardias y toda la estrategia necesaria para el enfrentamiento.

Así que haciendo un balance del desfile del primero de mayo, puedo decir que lo considero como positivo. Mi percepción del ambiente que imperaba entre los trabajadores, en ese momento, es que estaban apretados, pero no enojados.

Los incidentes ocurridos durante el desfile y los comentarios que suscitaron provocaron un aumento en las tensiones dentro del movimiento obrero. Las expectativas de la sociedad crecieron, pues Fidel Velázquez declaró, el 3 de mayo, que era inminente el anuncio del aumento al salario mínimo. Pronto sabríamos la estrategia que pensaba emplear para presionarnos. Pero como la negociación salarial habría de convertirse en el problema central del mes de mayo, prolongándose hasta junio, primero anotaré otros hechos que también tuvieron repercusión en mayo, mes que resultó bastante movido.

 
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