Imagen del gobierno

"MES: FEBRERO"

En los tres meses que llevo como Presidente me he podido dar cuenta de las inercias y resistencias que tiene el país a los cambios. No obstante, dada la coyuntura de una grave crisis económica, creo que es importante juzgar a fondo los límites del poder presidencial. Aun así, en estos tres meses, mi poder ha ido creciendo. Tengo la posibilidad de hacer muchos juegos, hay mucho margen de maniobra. La función de la Presidencia es catalizadora. Permite la comunicación con todos, y esto es lo que va acrecentando su margen de maniobra.

Yo siento que el ambiente en general está cambiando, que ya se respira un clima menos hostil. Algunos empresarios empiezan a reanimarse y, en estos últimos días, he notado entre ellos una actitud más respetuosa. Esto se debe, en buena medida, a las faenas que he tenido que hacer, a las horas que he dedicado a hablar con ellos. Por ejemplo, a finales de febrero me reuní una hora entera con Espinosa Yglesias, media hora con Zamacona, una hora con Basagoiti. En fin, creo que este diálogo los ha ido ubicando en una posición de mayor respeto hacia el Poder Ejecutivo. El fenómeno, claro, es acumulativo; empieza a filtrarse y se manifiesta en sus tipos de expresión.

También siento que ya empieza a menguar el afán de perseguir a López Portillo. Por su lado, el grupo de López Portillo ya está menos nervioso, lo que también es bueno para mí. En general, siento que ya hay mayor adhesión. El otro día hice un experimento: me bajé en la esquina de Madero y Gante y caminé desde allí hasta Palacio Nacional. Fue una experiencia positiva. Las personas me saludaron amablemente. Me aplaudieron. No sentí agresividad ni violencia. Me llamó la atención un señor que estaba dentro de una relojería, quien al verme pasar gritó: “Así se camina cuando se tiene la conciencia tranquila”. Esto me dio gusto, porque pienso que la imagen de un gobierno responsable y respetable ya se está filtrando. Por eso estoy optimista.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.