Empresarios: temores y suspicacias

"MES: FEBRERO"

Como dije, por ahora las relaciones más difíciles que enfrento son con los empresarios y con los periodistas. Los empresarios están liderados, en buena medida, por el grupo de criollos: Emilio Goicoechea y José María Basagoiti, entre otros. Estos señores tienen una idiosincrasia muy especial: sienten que los mexicanos normales deben ser vistos "para abajo", como gente de medio pelo.

El sector capitalista en México es increíblemente egoísta, increíblemente limitado, increíblemente ignorante. Sus actitudes son realmente incomprensibles en ocasiones. Ahora que trato a los empresarios, veo la altanería e insolencia con que actúan. Se sienten una casta divina, un grupo privilegiado que está por encima de los problemas del país. Ahora entiendo por qué, en un momento dado, encolerizaron a López Portillo, aunque también me doy cuenta de que encolerizarse de nada sirve, pues no conduce a ningún lado.

Los empresarios son, por desgracia, el grupo que económicamente está manteniendo al país. Por eso es tan importante no enojarse con ellos por su ignorancia de lo que realmente es México. Hay que frenarlos, pero ello requiere, al igual que el freno a la prensa, trabajo y tiempo. No se trata de actuar de una manera intensiva, pues ello no resuelve el problema. Hay que dejar que pase el tiempo, que las cosas se vayan moderando solas. López Portillo me dejó a los empresarios muy encabritados.

Estoy intranquilo ante la posibilidad de que la caída de los precios del petróleo agrave la actual coyuntura económica, porque subsiste el ambiente de desconfianza del sector empresarial hacia el gobierno. Hace unos días tuve una plática con Lorenzo Servitje, quien me entregó una nota muy representativa de la forma de pensar y las preocupaciones de su sector. Ellos temen de manera permanente que estemos tratando de imponer un proyecto socialista, lo que debe entenderse como parte del trauma de la nacionalización bancaria. Las reformas constitucionales que promoví, como la rectoría del Estado o la participación de los sectores sociales en el desarrollo económico, los han atemorizado. La planeación les ha afectado menos.

Yo promoví esas medidas con la intención de calmarlos, de hacerles ver que había reglas del juego que respetarían la participación del sector privado. Pero ellos lo han entendido como la puerta para una intromisión lenta del proyecto socialista. Esto me ha dejado el agua como para chocolate. Su actitud nos complica mucho las cosas. De ellos espero la peor reacción frente a cualquier medida. Su suspicacia ante todo lo que hago se advierte, en el momento actual, en la acusación que me hacen de sostener tesis laboristas por el acercamiento que he tenido con Fidel Velázquez.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.