Gobernadores: impresiones iniciales

"MES: FEBRERO"

En estos tres primeros meses de gobierno he tenido acuerdos con casi todos los gobernadores de los estados. Son muy distintos entre sí. Hay unos más educados, más cultos; otros que lo son menos. Los hay de chile, de dulce y de manteca. Todos, sin embargo, están conscientes de la crisis, lo cual no obsta para que cada uno de ellos me trate de presentar los problemas de su entidad como únicos y me pida dinero y apoyo. Esto yo lo entiendo, porque creo que su función consiste en ser promotores de sus estados, en presentar sus problemas como especiales, como singulares. Además, a ellos no les corresponde hacer frente a la problemática global, sino atender la propia.

Hasta el momento no he sentido con los gobernadores ningún problema de disciplina política, lo que es un buen comienzo. Sin embargo, debo reconocer que me preocupan algunos de ellos, así como la naturaleza de la problemática social de ciertos estados. Por eso, he tomado medidas preventivas para evitar sorpresas mayores.

En la frontera sur, Yucatán, Chiapas, Oaxaca e incluso Guerrero, hay conflictos sociales. En Chiapas hay peligro de una trifulca política. Por ello, he pedido a los titulares de las secretarías de Gobernación, Relaciones y Defensa que establezcan un contacto sistemático con el estado para prever cualquier problema. Al mismo tiempo, le he pedido a la Secretaría de Programación y Presupuesto que elabore un plan de acción que combata la problemática social y económica de Chiapas. En ese estado, el gobernador Absalón Castellanos es serio y enérgico, pero hay quienes dudan de su sensibilidad política.

Del gobernador Graciliano Alpuche Pinzón, de Yucatán, la opinión que prevalece es mala. Algunos señalan que no tiene talento político, que lo mejor que se puede decir de él es que es un buen hombre. En lo que se refiere a Pedro Vázquez Colmenares, de Oaxaca, es un gobernador capaz. Es hábil, trabajador, serio y responsable, pero requiere apoyo. Es muy difícil dar apoyo cuando no hay dinero. Sin embargo, yo creo que en ciertas ocasiones esto se logra gastando saliva, hablando con la gente. También eso es importante.

Guerrero sigue siendo un estado envuelto en conflictos sociales difíciles, aunque el auge turístico de Acapulco está ayudando mucho a cubrir el problema de desempleo en el área. Hay amago de que renazcan las guerrillas. Alejandro Cervantes Delgado es sensato y prudente, a pesar de que algunos piensan que le falta vigor.

La otra zona difícil, por el momento, es la frontera norte. El primer problema político que tendré que enfrentar en esa zona es la sucesión en Baja California. Será la primera vez que tomaré esta decisión yo solo. Influí en la selección del gobernador de Tabasco, Enrique González Pedrero, y en la del de Jalisco, Enrique Álvarez del Castillo, pero eso todavía ocurrió en el gobierno de López Portillo, así que fue una decisión compartida. Ahora me corresponde tomarla solo y es una situación un tanto compleja, porque el actual gobernador, Roberto de la Madrid, está desacreditado.

Baja California es tradicionalmente difícil, pues cuenta con una derecha fuerte. Hay muchos precandidatos, aproximadamente 50, pero parece que ninguno es muy bueno. El problema de seleccionar al mejor entre ellos es un reto. Yo he establecido dos canales para sondear la opinión pública y conocer mejor las características de los precandidatos. Estoy manejando como ductos independientes de información a Gobernación y al PRI, lo que me da la oportunidad de ponderar la información que me entreguen.

La frontera norte es un área difícil por el tipo de gente y los problemas que ahí se presentan. Es una región que se siente desestimada, desatendida. Su estrecha relación con Estados Unidos también nos crea problemas complejos, como el de las divisas. Sin embargo, yo no siento que sea cierto, como algunos afirman, que es un área particularmente desnacionalizada. Desde luego que las clases medias y altas reciben una gran influencia de la sociedad norteamericana; pero, para ser equilibrados, deberíamos también evaluar la influencia mexicana en el sur de Estados Unidos.

En ocasiones se menciona, para ejemplificar la supuesta desnacionalización, que la televisión que ven y el tipo de productos que adquieren son exclusivamente norteamericanos. Vale aquí mencionar que recientemente el gobierno norteamericano puso un límite a la expansión de Televisa en los Estados Unidos, pues ya resultaba la cadena más importante de la Unión Americana. Es el primer caso de una transnacional mexicana que los “patriotas” americanos frenan, porque les causa un problema interno. Así que reconozcamos también la influencia que nosotros tenemos del otro lado, antes de juzgar esa región, que es muy especial y muy delicada.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.