Límites del cardenismo

"MES: SEPTIEMBRE"

El miércoles 14 de septiembre, cuatro días después de la calificación presidencial, en el Zócalo capitalino, Cuauhtémoc Cárdenas convocó a la población y a los partidos que lo habían apoyado, a organizarse políticamente para integrar una coalición, federación o partido. Hizo, además, un llamado a Carlos Salinas de Gortari para que renunciara a ocupar la Presidencia de la República.

Yo entiendo que la actitud de Cárdenas fue en atención a sus clientelas radicales, las llamadas “maximalistas”, que están tratando de imponer las posiciones más extremas. Sin embargo, seguramente Cárdenas se dio cuenta en algún momento de que no había ganado y de que no le íbamos a regalar la Presidencia de la República; sabía que estábamos dispuestos a defenderla a como diera lugar. Ello lo ubica en una situación muy difícil, pues, como le dijo Pablo González Casanova, o termina de héroe o de traidor. Al respecto, yo le reconozco a Cárdenas visión de Estado, pues no ha tratado de romper el orden constitucional. Lo cierto es que Cárdenas necesita buscar una salida a la fuerza política que ha ganado. Sus posibilidades consisten en encuadrarse en un partido político. El problema estriba en que todos los partidos que componen el Frente Democrático Nacional quieren apoderarse de él, como estandarte, lo que a él no debe gustarle.

Cárdenas tendrá que enfrentar tanto la indefinición y la crisis de identidad que sufre el socialismo en el mundo, como el divisionismo que siempre ha caracterizado a la izquierda mexicana.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.