Problemas estructurales en las empresas públicas

"MES: FEBRERO"

En lo que se refiere a las empresas públicas, tengo una política coyuntural y estructural que busca su saneamiento económico. Si es necesario, se eliminará al personal excedente que impide su eficiencia. Por ejemplo, los directivos de Dina han condicionado su negociación con el sindicato al despido de 2 500 trabajadores. Por otro lado, en la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, encargada de dar servicio a la zona metropolitana, hay un excedente de 3 500 empleados que no tienen trabajo y que serán despedidos. En situación similar se encuentran muchos otros empleados del gobierno que son simple y llanamente "aviadores",* lo que limita mucho su negociación sindical.

La política de reordenación del sector público provocará conflictos con los sindicatos afectados, que no sólo tratan de evitar los despidos, sino que promueven, como táctica para aumentar su poder, el acrecentamiento de la contratación. Sin embargo, estoy dispuesto a avanzar en el camino señalado, aunque se tenga que llegar a la quiebra de industrias no estratégicas. Espero manejar los conflictos que se presenten con los sindicatos involucrados en forma aislada y casuística, haciendo los ajustes políticamente necesarios.

En cuanto a la reacción que esto pueda generar en el movimiento obrero organizado, que tradicionalmente ha criticado la ineficiencia de las empresas públicas, espero una actitud comprensiva ante la necesidad de ir eliminando a los empleados públicos innecesarios.

Por otro lado, la heterogeneidad de los probables despedidos hace difícil concebir su reubicación en el marco de los programas de empleo, pues la gente que queda desempleada no es la misma que aquélla a la que se dirigen los nuevos programas. De hecho, la reestructuración del gasto público se orienta a reducir el gasto industrial en favor de aquel que propicie el empleo de mano de obra rural, beneficiando, en la medida de lo posible, a los sectores rurales sobre los urbanos. Estas medidas implican un costo político que indiscutiblemente tendrá que ser considerado. Debemos ser realistas; no es posible imponerlas a cualquier costo.

*Se le llama "aviador" a la persona que cobra un sueldo sin trabajar [N. del E.].

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.