Radicalización del ambiente político

"MES: JULIO"

El 13 de julio, la Comisión Federal Electoral dio a conocer los resultados oficiales de los comicios federales, con base en la información entregada por los 300 comités distritales del país. Anunció que de una votación efectiva de 19.1 millones de sufragios -lo cual arrojaba un abstencionismo de 48%-, a Carlos Salinas de Gortari, del PRI, le correspondía 50.36%, a Cuauhtémoc Cárdenas, del FDN, 31.12% y al aspirante presidencial del PAN, Manuel J. Clouthier, 17.07 por ciento. Los candidatos del PDM y del PRT habían obtenido, respectivamente, 1.03 y 0.42%, lo que significaba que sus partidos perdían el registro oficial.

Para analizar los comicios del 6 de julio, revisar los resultados de cada uno de los 300 distritos electorales en que se divide el país y entregar las constancias de mayoría a los presuntos diputados ganadores, la Comisión Federal Electoral inició sus trabajos el 21 de julio. Debía concluir su tarea antes del 15 de agosto, pues en esa fecha se tenía que integrar el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados con los representantes que hubieran obtenido su constancia de mayoría, a fin de dar el dictamen final sobre su propia elección en la segunda quincena de agosto.

A su vez, cuando este Colegio Electoral hubiera calificado como válidas sus elecciones, y se hubiera integrado como LIV Legislatura, podía proceder a la calificación de la elección presidencial y a la declaración de Presidente electo.

Al tiempo que sesionaba la Comisión Federal Electoral, tuvieron lugar los trabajos del flamante Tribunal de lo Contencioso Electoral. Este órgano analizó, entre el 13 de julio y el 10 de agosto, las quejas de los partidos políticos por supuestas desviaciones de la ley durante las elecciones para Presidente, diputados, senadores y representantes de la Asamblea del Distrito Federal. El TCE debía decidir si las quejas presentadas ameritaban la nulidad de la elección de un distrito o de la votación de una o varias casillas, y notificar su resolución a los organismos electorales competentes. Otro foro, en estos días, fue la calle. Los panistas, pero sobre todo los cardenistas, radicalizaron el ambiente con movilizaciones populares en las que se hacían declaraciones temerarias, pues de hecho el mayor riesgo consistía en que grupos de “acelerados” desbordaran a sus dirigentes. Los cardenistas, cuyas huestes están formadas por una mezcla muy heterogénea de marginados y radicales, presentaron una tendencia creciente a la violencia. Los panistas, en cambio, se fueron desinflando al ver que su candidato había quedado en tercer lugar.

Ante los problemas que esto podía suscitar puse en estado de alerta general a las fuerzas públicas, de manera que estuvieran preparadas e, incluso, acuarteladas por si fuera necesario. Di como lineamiento la tolerancia. Di instrucciones para que jamás iniciaran ellas la agresión; señalé que se mandara a las manifestaciones a policías no armados. Pedí, por encima de todo, prudencia. A diario recibí informes y a diario insistí en que se “cuidaran” las manifestaciones públicas, evitando a toda costa un “mártir”. Sabía que el solo paso del tiempo jugaba a nuestro favor.

Todos estos foros se convirtieron en arenas para la controversia, y lo que en ellos pasaba fue, a su vez, muy comentado por la sociedad. El tono varió, pero en todos hubo pasión. El país entero estaba sorprendido y conmovido por los resultados de las elecciones, y en todos los foros, incluyendo de manera significativa las movilizaciones y mítines populares, la oposición siguió afianzando la idea de que se había producido un gran fraude electoral.

En la Comisión Federal Electoral, el PRI quedó a la defensiva, pues la oposición habilidosamente se unió para atacarlo. Por desgracia, la bancada del PRI no fue muy fuerte. Patricio Chirinos, que llevaba la batuta con la representación de Carlos Salinas de Gortari, hizo un papel bastante gris. José Córdoba y él fueron los enlaces de Salinas con Bartlett.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.