Crisis en Panamá

"MES: FEBRERO"

El viernes 25 de febrero, la Asamblea Legislativa de Panamá destituyó al presidente Erik Arturo del Valle, aduciendo que éste se había extralimitado en sus funciones al separar de su cargo al general Manuel Antonio Noriega, jefe de las Fuerzas Armadas de ese país. Esos sucesos han sumido a Panamá en una grave crisis política que tiene repercusiones de carácter internacional. El intervencionismo cínico de Estados Unidos en el proceso es lamentable, doloroso y vergonzoso.

Noriega era el factótum en Panamá, quien ponía y quitaba presidentes. Durante mucho tiempo recibió el apoyo de los Estados Unidos. Sin embargo, en la reunión de Acapulco en noviembre pasado, el presidente Erik del Valle me comentó que los Estados Unidos querían presionar la salida de Noriega, pero que él buscaba una situación más negociada, menos radical. Los hechos recientes hicieron evidente que los norteamericanos le torcieron el brazo a Erik del Valle, y que ello fue un error de cálculo; no sopesaron debidamente el apoyo interno que Noriega tiene dentro del ejército.

A pesar del desconocimiento que el Poder Legislativo hizo del presidente Del Valle, sustituyéndolo por Manuel Solís Palma, y de la solidaridad del ejército panameño en torno al general Noriega, yo creo que los Estados Unidos van a lograr su propósito, pues tienen ahorcada la economía panameña.

Los norteamericanos se sienten el árbitro del destino de, cuando menos, toda América. Ése es nuestro riesgo permanente. Por eso yo nunca dejé de considerar, en los momentos de mayor crisis de mi gobierno, que una confrontación directa con los Estados Unidos podría llevarlos a buscar nuestra desestabilización.

Los países de América Latina, al ver lo que ocurre en Panamá, tenemos un profundo sentimiento de impotencia: no solamente no podemos hacer nada para enfrentar objetivamente el intervencionismo norteamericano, sino que resulta muy cuesta arriba defender a Noriega, quien está totalmente desprestigiado por corrupto, por estar ligado al narcotráfico internacional.

Tenemos que tener cuidado de no apoyar a regímenes como el de Noriega, porque la extensión del narcotráfico traerá mayor descomposición interna de todas las autoridades. Ya hemos visto los estragos que ha provocado en Colombia. Sólo nos queda indignarnos, ya que, en este caso, es tan malo el pinto como el colorado.

El Grupo Contadora se ve afectado por la crisis panameña, ya que se inhabilitó a uno de sus miembros. Afortunadamente, ahora el Grupo Contadora se amplió con el Grupo de Apoyo, lo que le da peso y estabilidad en esta coyuntura.

Por otra parte, los hechos en Centroamérica se mueven de manera independiente al proceso panameño, como lo demuestra el reciente acuerdo de Sapoa entre Nicaragua y los contrarrevolucionarios. Sin embargo, no deja de ser bochornoso y humillante para todos los latinoamericanos lo que ocurre en Panamá.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.