Pacto de Solidaridad Económica: efectos políticos

"MES: FEBRERO"

Si el Pacto de Solidaridad Económica tiene éxito, puede llegar a marcar un momento determinante en el proceso político mexicano. Sería la culminación del esfuerzo que el gobierno ha ido realizando en diferentes áreas, aunque sea de manera inicial, regional o temática, para propiciar la participación de la sociedad en los procesos fundamentales de toma de decisiones y en las acciones más significativas que la comprometan.

Si el pacto funciona, las organizaciones de la sociedad cobrarán un nuevo vigor y, al vivificarse, sus liderazgos volverán a ser muy competidos. De ser éste el caso, inevitablemente las bases de estas organizaciones tendrán mayor interés y cuidado en la selección de sus dirigentes, pues sabrán que éstos participarán en procesos importantes para todos. Si bien esto pudiera parecer que tiende a fortalecer el corporativismo tradicional de la estructura política mexicana, creo que no tendría que ser necesariamente así. Es decir, si por un lado dudo que la sociedad contemporánea, dada su densidad y complejidad, pueda revalorar al ciudadano de manera independiente, prescindiendo de estas organizaciones intermedias, por otro estoy convencido de que estas organizaciones, en el contexto de una mayor participación en la toma de decisiones, vivirán un proceso de democratización interna. Además, y esto es significativo, surgirán organizaciones que no fueron concebidas y estructuradas por el Estado, sino que serán el resultado de la voluntad libre de los ciudadanos. En la medida en que tales organizaciones cobren poder y fuerza, se estará ahondando en la democracia. Por ello, creo que el pacto será un acelerador de tendencias que ya vienen manifestándose en la sociedad mexicana. Su fracaso, por el contrario, necesariamente traerá un endurecimiento y un ejercicio gubernamental autoritario.

Sin embargo, no podemos soslayar que junto a estas tendencias novedosas, subsisten de manera significativa las corporaciones en su sentido más tradicional y con sus métodos oscuros. No puede dejar de sorprenderme que hace unos días, Sergio Bolaños, que es el agente financiero de “La Quina”, le dijo al general Carlos Bermúdez, jefe del Estado Mayor Presidencial, que el gobierno tiene en su contra a los líderes obreros, porque les ha quitado negocios. Esta forma de hacer explícito lo que todos sabemos, este abandono de los formulismos y de las danzas rituales de acercamiento entre los obreros y el gobierno, en que los obreros siempre tratan de encubrir sus maniobras, demuestran una angustia que torna descarnadas y brutales sus demandas.

Sabemos que estos líderes están molestos porque les hemos quitado negocios, sabemos que les duele la Ley de Obras Públicas y sabemos que tienen capacidad de reacción. Tenemos información de que “La Quina” está financiando la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas. Por ello, en pocas palabras, pidieron negocios a cambio de votos. Su malestar es, cuando menos, una victoria moral para nosotros.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.