Contadora: compás de espera

"MES: ENERO"

EL 15 DE ENERO SE LLEVÓ A CABO EN SAN JOSÉ DE COSTA RICA la cumbre de presidentes centroamericanos en la que, con base en el informe de la Comisión Internacional de Verificación y Seguimiento -integrada por los Grupos de Contadora y de Apoyo, la OEA y la ONU-, se analizaron los avances en el cumplimiento de los acuerdos de Esquipulas II. La reunión fue muy confusa y estuvo permeada por el desánimo ante la falta de avances. En sí fue un éxito que la reunión se realizara, pues incluso esto había sido puesto en duda.

Los presidentes centroamericanos reconocieron que los avances en el logro de una paz duradera en el área habían sido insuficientes. Sin embargo, acordaron dar por terminada la función de la Comisión Internacional de Verificación y Seguimiento.

Esta decisión obedece al interés norteamericano por eliminar la multilateralidad en este proceso pacificador. Honduras y El Salvador siguen obedientemente la posición norteamericana, y Costa Rica, aunque con más dignidad, también lo hace. Guatemala es más cercana a México, aunque ahora el presidente Cerezo se encuentra muy presionado tanto por los militares como por la oposición empresarial y el recelo de Estados Unidos.

El Presidente costarricense, Óscar Arias, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1987 con el fin, creo yo, de comprometerlo a impulsar la pacificación centroamericana, y como resultado de la conciencia mundial sobre el drama de este conflicto. De cualquier forma, el Plan Arias trasluce un arreglo importante con Estados Unidos, pues parte de que se buscará la democratización interna de Nicaragua, lo que en menos palabras significa la eliminación de los sandinistas. Sin embargo, y para mostrar una aparente dignidad, el plan propone el fin del apoyo norteamericano a los contrarrevolucionarios.

Nosotros simpatizamos más con la propuesta de Esquipulas que con el Plan Arias, porque éste, al exigir la democratización interna de Nicaragua, desdeña, desde nuestro punto de vista, el principio de la autodeterminación de los pueblos. De cualquier forma, el Plan Arias y el Acuerdo de Esquipulas representaron para mí un alivio, porque el Grupo Contadora dejó de ser el pivote para la pacificación centroamericana.

Visto en retrospectiva y haciendo un balance sobre la acción de Contadora, creo que hemos logrado retrasar la exacerbación de la violencia y aumentar la conciencia tanto de América Latina como de ciertos grupos dentro de Estados Unidos sobre el problema centroamericano. Nuestra postura siempre se ha basado en buscar la solución del conflicto mediante la negociación diplomática.

El rechazo de la Cámara de Representantes, el 3 de febrero, a dar la ayuda económica que el presidente Reagan solicitó para los contrarrevolucionarios es una prueba de la conciencia que existe en ese país sobre la problemática centroamericana. Sin embargo, también apreciamos que el 21 de febrero Jim Wright, presidente de la Cámara de Representantes, anunció que pediría ayuda humanitaria para los contrarrevolucionarios. En el fondo, no podemos negar que la inmensa mayoría de los norteamericanos está decididamente en contra de una Nicaragua comunista. Sus dudas se plantean en torno a cómo arreglar el problema, pero su meta es expulsar a los soviéticos de Nicaragua y, de ser posible, también de Cuba.

En esta coyuntura, la única opción real para Nicaragua es la negociación. Tienen que arriar sus banderas comunistas; tienen que lograr una separación razonable de la Unión Soviética; tienen que buscar su democratización interna, y, sobre todo, tienen que diversificar su dependencia. Indiscutiblemente los nicaragüenses han cedido mucho: no tienen alternativa. Pero, entre más ceden, más les pide Estados Unidos.

Contadora quedó en stand by, pero si el mecanismo de Esquipulas o el Plan Arias no funcionan, serán los mismos centroamericanos quienes llamarán a Contadora o, tal vez, los mismos norteamericanos sean quienes lo hagan. Mientras tanto, nosotros debemos orientar la energía que destinábamos al Grupo Contadora a otros temas, como la integración latinoamericana o el Grupo de los Seis. Tenemos que dejar de estar, como se nos decía, “contadorizados”.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.