Comercio internacional: aumento del proteccionismo

"MES: ABRIL"

En los últimos meses, los problemas del comercio internacional se han agravado notablemente, como consecuencia del creciente proteccionismo de los países industrializados.

En abril, Estados Unidos y Japón, particularmente, han tenido serios conflictos a causa de la fuerte baja del valor del dólar, que favorece el acceso de los productos norteamericanos a Japón y frena la entrada de productos japoneses a Estados Unidos. Los efectos que la devaluación internacional del dólar tendrá en el comercio exterior de México no son todavía apreciables.

Estamos preocupados, dada la importancia que el crecimiento de las exportaciones no petroleras tiene para nuestra economía, por el aumento de las presiones proteccionistas de Estados Unidos y de Europa, así como por la preservación de esta tendencia en Japón. Sin embargo, hasta ahora, no ha habido repercusiones claras, como lo prueba el hecho de que siguen creciendo las exportaciones mexicanas.

Ante el creciente proteccionismo, las únicas acciones concretas que podemos emprender para la defensa de nuestros mercados externos son de tipo rutinario. En Estados Unidos tenemos que defendernos en forma cotidiana del gobierno, del Congreso y de los lobbies. En este sentido, el ingreso de México al GATT nos ha beneficiado. Por ejemplo, ganamos cierta ventaja en la reciente legislación norteamericana relativa a la importación de petróleo.

Formalmente, la lucha contra el proteccionismo debía darse en el seno de la UNCTAD, en la que México participa. Sin embargo, cabe reconocer que éste es un foro muy debilitado al que ya nadie toma en serio.

Para frenar la caída del dólar, los norteamericanos subieron sus tasas de interés, lo que hace más atractiva su moneda, a la vez que los japoneses redujeron sus propias tasas, buscando con ello que el aumento de las tasas estadounidenses no fuera tan grande que desestimulara el crecimiento económico mundial.

Ello pone en evidencia que, aunque en la superficie no existe una gran coordinación política entre los países industrializados, en la realidad ésta sí se da. No hay duda de que hubo importantes movimientos de diversos bancos centrales para evitar una mayor devaluación del dólar, pues ésta deterioraba la capacidad competitiva de las naciones, al mermar sus posibilidades de exportar a Estados Unidos.

La realidad reconocida es que si a los Estados Unidos les va mal, a todos nos va mal. Por eso nadie quiere la caída drástica del dólar. Todo esto ha alterado la situación de nuestra deuda externa, encareciendo los pagos contratados en marcos y yenes, y también como consecuencia de las variaciones de las tasas de interés norteamericanas.

De cualquier forma, nosotros estamos buscando renegociaciones que nos permitan disminuir el servicio de nuestra deuda. No tenemos capacidad, como creo que nadie la tiene, para diseñar un plan económico que nos permita plan- tear a la comunidad financiera internacional soluciones de largo plazo. Nuestra realidad es que vivimos esperando que se abra una rendija para poder penetrar.

Por ahora, la mejora en los precios del petróleo nos da un respiro. Además, después de un desesperante compás de espera, en el que el país tuvo que vivir por más de 18 meses sin recursos frescos del exterior, hemos finalmente concluido las firmas con el Comité Asesor de Bancos, el cual se había comprometido a aportar un total de 12 000 millones de dólares en 1986 y 1987.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.