Visita del Presidente de Perú, Alan García

"MES: MARZO"

Invité a Alan García a México el 24 y el 25 de marzo, para demostrar que estoy abierto a tratar con todos los mandatarios latinoamericanos, excepción hecha de los chilenos. García es una figura carismática que, incluso en ciertos momentos, puso en tela de juicio la calidad de la presencia que los demás mandatarios latinoamericanos tenemos en nuestros respectivos países. Por eso pensé que era mejor que de una vez viniera a México; quise enfrentar a quien representa las tendencias populistas en América Latina.

Alan García gobierna un país difícil en su integración social, en su aparato político y en su organización económica. Pretende superar esta dificultad a partir de una actitud personal, esto es, que Alan García se siente un iluminado capaz de transformar, con su sola actitud, la realidad. Esta convicción le da una fuerza, una seguridad a su carácter que, inevitablemente, lo hace atractivo a los populistas de todas las latitudes.

En el terreno personal, es agradable de trato, es un hombre que sabe ser simpático, hábil para trabar relaciones personales, habla con franqueza; en fin, que se sabe hacer atractivo como individuo. Sin embargo, esta actitud de iluminado lo ha llevado a diseñar un esquema económico fundado en la convicción de que las cosas saldrán bien si se hacen con el empeño y el entusiasmo debidos. Tuvo un año bueno, pero ahora los hechos demuestran que la situación económica se le está desmoronando.

En términos ideológicos, Alan García me dijo que aspiraba a que Perú adoptara una ideología similar a la de la Revolución mexicana. Como parte de sus convicciones, me mencionó que deseaba crear un continuismo en su país. Me dijo, con toda franqueza, que aspiraba a crear un maximato. Incluso me preguntó: "¿Qué haría usted con un ministro que siendo de su grupo trata de separarse a fin de cobrar fuerza, pero del que tiene usted la certeza de que si llegara a la Presidencia de la República seguiría un rumbo distinto?". Le contesté: "Córralo", y eso fue lo que hizo.

Alan García tiene conciencia de ser un líder demagógico, pero siente que esa es la única forma de gobernar Perú, un país en el que existe un equilibrio muy difícil entre tres grupos: la extrema izquierda, la extrema derecha y el APRA.

Yo creo que un líder demagógico jamás será un buen gobernante o un verdadero estadista. Por otro lado, considero que su actuación en México, cargada de gestos como cantar en la Plaza Garibaldi o frente al Departamento del Distrito Federal investido con la banda presidencial, demeritaron su figura entre los mexicanos. Somos un pueblo acostumbrado a esperar un alto nivel en nuestros mandatarios.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.