Pemex: recorte del personal de confianza

"MES: MARZO"

El 16 de marzo el nuevo director de Pemex, Francisco Rojas, firmó un convenio mediante el cual canceló 1 281 plazas de confianza, esto es, aproximadamente 10% del total. Este hecho hizo que la prensa malinterpretara su forma de actuar, suponiendo que estaba cediendo terreno fundamental en nuestro combate por moderar las canonjías del sindicato.

El esfuerzo de mi gobierno en este sentido dio lugar a un pleito abierto entre el sindicato y la administración de Mario Ramón Beteta en Pemex. El enfrentamiento había llegado a un extremo tal, que la administración de Beteta había dejado de ser funcional y política. Por ello, cuando el 6 de febrero Beteta fue sustituido por Francisco Rojas, yo le indiqué a éste que necesitaba paz en el sindicato. Le dije que quería que se mantuviera firme en lo fundamental y que cediera en lo accesorio, y que, en lo personal, tratara de acercarse a los líderes sindicales.

En realidad, Rojas se mantuvo firme en la postura que yo le había indicado, pues el hecho que el público no conoce es que desde diciembre del año pasado, Beteta había firmado con el sindicato un acuerdo para quitar 3 500 empleados de confianza. Rojas negoció el asunto, y logró que fueran poco menos de 1 300 los empleados removidos.

El segundo punto que desconcertó a la opinión publica resultó del anuncio que el 18 de marzo hizo el nuevo director de Pemex en el sentido de crear un programa de mantenimiento de las instalaciones, con un presupuesto de hasta 315 000 millones de pesos, que manejaría la organización gremial. Este punto, que también había sido motivo permanente de fricción entre Beteta y el sindicato, se derivó del golpe que asestamos a los sindicatos el 31 de diciembre de 1984 con la nueva Ley de Obras Públicas, que les quitó la posibilidad de subcontratar.

El malestar que provocó esta medida hizo que Beteta me planteara la posibilidad de concederles obras de mantenimiento. Le respondí que si no abusaban en el precio, les diera algo de obra. Rojas lo único que hizo, en este afán por lograr un acercamiento con ellos, fue lucir ese presupuesto, que de cualquier forma ya estaba a disposición del sindicato.

En lo que se refiere a la fricción permanente entre Beteta y el sindicato por la contratación de la flota petrolera, Rojas mantuvo la decisión que habíamos tomado de que 60% de ésta debía ser propiedad de Pemex y 40% pertenecería a los sectores social y privado.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.