Empresarios: posición ideológica

"MES: ENERO"

A pesar de mis esfuerzos, los empresarios desataron una campaña de agresión contra el gobierno. Probablemente los ex banqueros participaron, pues están respirando por la herida. El sector empresarial me ha endosado su odio contra el régimen anterior. Los empresarios ven a los diferentes gobiernos como parte de un mismo régimen, de un mismo partido. El cambio de funcionarios no modifica su concepto del régimen.

Por otro lado, sus expectativas respecto a mi gobierno eran enormes. Deseaban el regreso de la banca a sus antiguos dueños o, cuando menos, el pago inmediato de sus acciones y la devolución de las empresas controladas por los bancos. También esperaban el auxilio incondicional del gobierno para solucionar sus problemas cambiarios. En menos palabras, consideraban que yo tendría que favorecerlos sin condición. Mi postura ha sido diferente de la que ellos esperaban; mi voluntad de mantener la dignidad del gobierno les es ajena. Por ello atacan, buscando presionarme a fin de que actúe con mayor celeridad y profundidad en su beneficio. Por ello les contesto con una medida tan fuerte como la movilización del PRI. Deseo demostrarles que no me dejaré presionar y que, en todo caso, tengo una capacidad mucho mayor que la de ellos en ese terreno.

La nacionalización de la banca ha hecho sentir a los empresarios que el sistema ya no les garantiza nada, que tienen que pelear el todo por el todo. Argumentan que se les expropió lo principal, pues ahora está en manos del gobierno favorecer a unos grupos sobre otros, adjudicarse ciertas empresas o rematar otras, discriminar en el otorgamiento de créditos, etc. Para ellos, la nacionalización de la banca fue una estocada al corazón.

Este malestar e incertidumbre de los empresarios explica que a partir del primero de septiembre de 1982 se hayan pronunciado en temas como el Estado de derecho, los límites del presidencialismo y los avances del capitalismo de Estado. Yo comprendo su inquietud, pero les aclaré desde el día 3 de diciembre que no quería que continuaran su argumentación ideológica contra el Estado, señalándoles también lo que sucedería en caso de que persistieran.

Pese a ello, continuaron su embate. El fenómeno humano envuelto en esto es importante; en él actúan las personalidades, las vanidades y las vocaciones políticas frustradas de los líderes empresariales. Quien me llama la atención es José María Basagoiti, pues mientras habla, invoca constantemente al Espíritu Santo y menciona el nombre de Dios.

La respuesta del PRI a las declaraciones insolentes hechas por Basagoiti y José Luis Coindreau en la reunión nacional de representantes de comercio, efectuada en Toluca el día 24, se publicó en un desplegado en todos los periódicos el día 27. Sé que les causó gran irritación, pero la medida surtió efecto, ya que se percataron de los riesgos que conlleva su actitud. Se dieron cuenta de que lo que digo, lo hago.

La primera reacción de Basagoiti y sus adláteres consistió en calificarme como un hombre de carácter autoritario. Por otro lado, los directivos de la Concamin, la Canacintra y la Concanaco se asustaron. Clouthier, quien en el pasado ha destacado por su agresividad, se agachó. De hecho, acababa de hablar con él para invitarlo a la mesura y encargarle que cuidara a Emilio Goicoechea. Seguramente Clouthier se apenó por lo ocurrido en el foro organizado por Goicoechea.

El freno a la actitud de los empresarios fue complementado por el secretario de Gobernación, quien les señaló que sus opiniones deberían limitarse al terreno de la política económica. Bartlett los invitó a la concordia, pero les hizo ver que si se manifestaban en temas propiamente políticos, la respuesta también sería política. El secretario de Programación los invitó a hablar en el acto inaugural de los foros de consulta para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, aclarándoles que esperaba que su participación se diera en el ámbito de un diálogo institucional cuidadoso. Finalmente, yo les mandé decir que no me revolvieran el agua, pues con ello harían más difícil la solución de sus peticiones concretas. Podrían ellos solos “chicanear” la solución de sus problemas.

No debe perderse de vista que la lucha ideológica de los empresarios tiene como fin fortalecer su posición en las negociaciones específicas que realizan con el gobierno. Yo veo dos formas de doblegar la presión empresarial que, en mi concepto, es promovida fundamentalmente por sus líderes y no por los empresarios mismos. Hecha esta diferencia, y aceptando que los líderes empresariales tienen un cierto arrastre entre sus representados, ya que son intermediarios entre ellos y el gobierno, he decidido combatirlos ideológicamente a través del PRI y, de manera concreta, relacionándome directamente con los empresarios sin la mediación de sus líderes. Ello explica por qué me estoy reuniendo con los empresarios regionales. La distinción regional, y no por cámara, desplaza a los líderes, lo que también explica su enojo.

Cuando pienso en el enfrentamiento que tanto Echeverría como López Portillo tuvieron con los empresarios, considero que no corresponde al Presidente de la República o a sus secretarios polemizar directamente con algún sector de la sociedad, ya que el Ejecutivo debe mantenerse por encima de cualquier pleito. Por ello, preferí dejarles saber que, en un contexto como el actual, se vuelve difícil resolver el problema de los antiguos banqueros.

Los empresarios entendieron. Su participación en el convenio tripartita firmado en la Secretaría de Comercio el primero de febrero, así como sus intervenciones moderadas en el acto sobre planeación democrática al día siguiente, demuestran que ya se van a calmar. Por cierto, las palabras de Alfonso Pandal en ese acto fueron inteligentes. Las entiendo como un retobo elegante, pues efectivamente —como lo señaló Pandal— es muy difícil deslindar la política económica de la política-política. Las palabras de Clouthier, por otro lado, provocaron que los partidos políticos lo atacaran por afirmar que corresponde a las empresas determinar la política económica del país, y al Estado sólo armonizar su ejecución. Tales grupos calificaron su postura como propia de los “Chicago Boys”.*

Afortunadamente, los empresarios son torpes. El peligro estaría en que fueran más inteligentes que nosotros. Sea como fuere, considero que la firmeza de mi acción propició un sentimiento de seguridad tanto entre los empresarios como entre otros grupos. Demostró que el Presidente no se deja empujar. No amenaza: advierte, pero cumple con sus advertencias.

Ahora bien, sé que ellos buscan otras salidas a su presión. Por ejemplo, me han dicho que la iniciativa privada está promoviendo un acercamiento real con el PAN y que está contribuyendo con ese partido entregándole mensualidades de 12 millones de pesos. También están usando el amarillismo como forma alternativa de ataque, exagerando los problemas de seguridad o la guerra declarada contra los ex funcionarios, concretamente contra López Portillo y sus allegados. El problema de la inseguridad ha alcanzado niveles de psicosis pública. Es un tema muy delicado, que nos obligará a actuar frente a los medios de comunicación, de seguir la campaña de prensa.

El control político de los órganos de la iniciativa privada no significa que cambie la política real de inversión de los empresarios. La cosa no es tan sencilla. Continúa un clima negativo en cuanto a decisiones económicas. Los empresarios *Se denomina “Chicago Boys” a quienes, influidos por la escuela de economía de la Universidad de Chicago, proponen dejar que las leyes de la oferta y la demanda rijan la economía, con la menor intervención posible del Estado [N. del E.]. se sienten amenazados, humillados, violados. Dudan honestamente sobre sus perspectivas. Esto no cambiará hasta que se instaure un clima de confianza, lo cual tendrá que pasar por resolver el problema de la indemnización bancaria. Es vital restablecer la confianza en el mundo de los negocios. Por ello, se ha propiciado la inversión extranjera, que deberá orientarse para evitar que se destine a la compra de activos existentes. Debe ser instrumental y ubicarse dentro de los rubros que se le indiquen. La verdad es que la recuperación económica será difícil.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.