Deuda externa latinoamericana: suspensión de pagos de Brasil

"MES: FEBRERO"

El 20 de febrero nos desayunamos con la noticia de que los brasileños habían declarado de manera unilateral la suspensión de pagos de su deuda externa y solicitaban el inicio de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

Esta situación me preocupó porque podía asustar a los banqueros internacionales. Ellos tenían dos formas de considerar este hecho respecto al proceso de negociación de la deuda mexicana. La primera consistía en tratar de acelerar el arreglo con México, que de hecho estaba convenido en principio para el 19 de marzo; la segunda sería dudar del arreglo y entorpecer su conclusión.

La primera era más lógica, pues los acreedores sabían que si no obteníamos pronto los recursos negociados, nosotros también tendríamos que declararnos en suspensión de pagos. Entendían que ésta no sería una opción voluntaria, sino un camino inevitable.

La situación de las deudas latinoamericanas es muy compleja. Argentina ya logró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, pero los demás países no. En Brasil, el gran problema es de naturaleza política. El presidente José Sarney entró, en marzo de 1985, en una situación de gran debilidad. La imposición del Plan Cruzado, el 28 de febrero de 1986, tuvo, inicialmente, resultados espectaculares en cuanto a crecimiento, lo que le dio al partido en el poder el prestigio político necesario para ganar el 15 de noviembre de 1986 las elecciones para gobernadores y para formar una Asamblea Constituyente. Sin embargo, al día siguiente de las elecciones, el gobierno tomó severas medidas de ajuste económico, porque el Plan Cruzado había vaciado sus reservas monetarias.

Su fracaso y la necesidad de declarar una minimoratoria son, sin duda, píldoras muy amargas para los brasileños, quienes además se encuentran en el complejo proceso de elaborar una nueva Constitución nacional. Lo grave, según me han dicho, es que no tienen un proyecto claro de cómo debe ser esa Constitución, sino que la Asamblea Constituyente está abierta a la discusión. Esto siempre es peligroso, pues propicia que se caiga en asambleísmos e ineficiencias, sobre todo en las circunstancias por las que atraviesa Brasil, donde incluso existen riesgos de desestabilización.

Atenúa la situación el hecho de que los Estados Unidos no quieren que vuelvan los militares, sobre todo cuando se ha hablado tanto del proceso de democratización en América Latina. No es previsible que lo deseen, salvo que las circunstancias se vuelvan verdaderamente caóticas. Me parece, incluso, que los militares mismos no buscan el poder en este momento, dado su desprestigio. Ellos desean mantenerse como una fuerza detrás del poder.

La complejidad de la coyuntura y los peligros por los que atraviesa Brasil cambiaron mucho su situación relativa frente a México. En 1986, cuando impusieron el Plan Cruzado, fueron motivo de admiración por muchos, dentro y fuera de su país. Aquí, en México, se habló con frecuencia de que otras naciones estaban tomando medidas imaginativas para resolver la crisis, mientras que nosotros continuábamos por un camino ortodoxo. En ese entonces, como alguien me dijo, la situación de Brasil era vista como “sexy”, en tanto que la de México era “porno”.

Hoy las cosas han cambiado, pues nosotros, a pesar de haber enfrentado circunstancias más adversas, estamos empezando a reactivarnos económicamente y tenemos una buena cantidad de reservas en el banco central.

Otra nación que se encuentra en una situación difícil es Perú; yo creo que no tarda en explotar. También los peruanos tuvieron resultados preciosos en 1986: su economía creció el 9% del PIB, bajaron la inflación, aumentaron el empleo y el consumo, y no pagaron la deuda. Lo malo es que el esquema en que apoyaron esas medidas se ha agotado. Ya no pueden crecer en términos industriales, porque están trabajando a plena capacidad y, sin embargo, no hay inversión privada y se les ha ido la mitad de su reserva monetaria. Hay quienes dicen que es cosa de dos a cuatro meses para que estalle la situación peruana.

Ellos tienen, además, problemas de violencia, pues Sendero Luminoso ha seguido creciendo. El factor que sostiene esta curiosa situación es la personalidad de Alan García, quien visitará México próximamente. Estoy seguro de que para entonces tendrá una actitud más ponderada que la que tuvo al inicio de su gobierno.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.