Partido Revolucionario Institucional: cambios en preparación para la sucesión presidencial

"MES: ENERO"

El 8 de enero de 1987, durante una reunión extraordinaria del Consejo Nacional del PRI, se anunciaron importantes nombramientos en el Comité Ejecutivo Nacional del partido. Entre ellos destacaron el de Humberto Lugo Gil, quien fue elegido para la Secretaría General; Carlos Torres Manzo, en la dirección del IEPES, y Alejandro Carrillo Castro, en la presidencia de su Consejo Consultivo.

También se dio a conocer la creación del Consejo Consultivo como nuevo órgano de asesoría del CEN, para el que se nombró a algunos ex gobernadores como Tulio Hernández, José Guadalupe Cervantes Corona y Griselda Álvarez, así como a otros antiguos consultores del partido, como José Iturriaga, Javier Wimer Zambrano, José Andrés de Oteyza, Enrique Díaz Ballesteros y Fernando Rafful.

Durante la reunión del consejo priista también se anunció que Jorge de la Vega y su nuevo grupo de colaboradores realizarían un recorrido por todo el país en un proceso de auscultación y consulta, que serviría de base para la selección del candidato priista. Por último, se aprobó la convocatoria a la XIII Asamblea, cuyos trabajos reforzarán los preparativos del partido para el inminente cambio de gobierno.

Estos cambios fueron resultado de pláticas que sostuve con Jorge de la Vega desde que tomó posesión. En esa ocasión, sólo hizo los cambios que consideró necesarios para su desarrollo: puso en la Dirección de Prensa a Dionisio Pérez Jácome y en la Oficialía Mayor a Antonio Murrieta.

Sin embargo, como es tradicional cuando entra un nuevo presidente del partido, De la Vega comenzó a tratarme la conveniencia de realizar ciertos cambios en sus cuadros fundamentales. Yo veía que él los entendía como necesarios para demostrar su fortaleza y el apoyo que tenía del Presidente, pero los pospuse unos meses, pues sabía que destaparían la idea de la movilización para la sucesión presidencial.

Durante esas pláticas, yo le señalé a Jorge algunas directrices generales. Le dije que quería políticos jóvenes y viejos, que quería la incorporación de ex gobernadores, en fin, que quería un partido en el que se diera una gran composición política, pues había llegado el momento de dar esperanzas a todos aquellos que quieran tenerlas.

Abrir las puertas del partido en el año preelectoral tiene por objeto sumar en torno suyo a distintos grupos y tipos de gente. Es el momento de hacerlo, para contrarrestar las críticas que se me han hecho en el sentido de que mi gobierno está cerrado a la gente que no es de mi grupo. La propuesta no incluía abrir mi gabinete o mi agenda, en los que seguí y seguiré la línea de acción que encuentro más eficaz.

Es importante despertar las esperanzas de todos para evitar cualquier conato de rebeldía, porque es cierto, como dicen, que “los políticos desocupados son más peligrosos que los guerrilleros en armas”. Puedo abrirme a todas las corrientes y a todos los grupos, porque ya se ha consolidado mi poder; además, ya han pasado la mayoría de los procesos electorales.

Esta decisión fue la que me llevó a escoger a Jorge de la Vega cuando tuve que sustituir a Adolfo Lugo Verduzco, ya que Jorge tiene conocimientos muy amplios de la clase política. Así, en cada momento y de acuerdo con los objetivos que me he propuesto, me resulta útil gente de diferente naturaleza.

Jorge, además, es mi amigo desde que éramos estudiantes. Caminamos las mismas veredas y en ellas nos encontramos muchas veces, sin que jamás hubiera entre nosotros conflictos personales o políticos. Por ello tengo confianza en De la Vega en este momento.

Espero que con estos cambios se ponga en movimiento el partido, esto es, que sus dirigentes provoquen una gran movilización que lo prepare para la próxima elección. Espero también que el partido siga apoyando al gobierno.

Sin embargo, ello no significa que nos apartemos del curso ideológico o estatutario que hemos seguido hasta ahora. En la XII Asamblea se modificaron los documentos fundamentales del partido para incorporarles mis tesis políticas, y se dio un paso significativo al revisar la forma en que se seleccionarían los candidatos a las presidencias municipales. Para la XIII Asamblea, el trabajo ideológico y doctrinario será menor. Aparte de ciertos ajustes al programa de acción y a los estatutos, pensamos dar un segundo paso al ampliar a las diputaciones locales el mecanismo de selección de candidatos mediante consultas entre los miembros del partido.

Es difícil prever qué problemas se le pueden presentar al próximo candidato por iniciar su campaña con un PRI muy fuerte y consolidado. Lo que sí sé es que conviene evitar los problemas que yo tuve cuando fui nominado candidato y encontré a un presidente del partido enojado, porque se habían frustrado sus propias expectativas presidenciales, y a un PRI bofo y desorganizado.

No existen reglas que determinen la relación entre el partido y el candidato. Esto varía en cada caso. Así, Luis Echeverría hizo su campaña con Alfonso Martínez Domínguez, quien estaba en la presidencia del partido desde antes de la nominación de Echeverría. José López Portillo eliminó a Jesús Reyes Heroles del partido, sustituyéndolo por Porfirio Muñoz Ledo; a Augusto Gómez Villanueva lo ubicó en la Secretaría General, y a Julio Rodolfo Moctezuma en la dirección del IEPES.

Como preparación para la XIII Asamblea, el partido organizó, entre el 21 y el 23 de febrero, 32 reuniones de trabajo en toda la República, así como una “Jornada de información y análisis” de la política social del gobierno, cuyas sesiones tuvieron lugar los días 21 de enero y 3, 10, 11 y 24 de febrero. Durante dicha jornada, los titulares de las secretarías de Educación Pública, Salud, Agricultura y Recursos Hidráulicos, Desarrollo Urbano y Ecología, así como del Instituto Mexicano del Seguro Social, Miguel González Avelar, Guillermo Soberón, Eduardo Pesqueira, Manuel Camacho Solís y Ricardo García Sáinz, respectivamente, comparecieron ante un grupo de miembros del PRI para informarles sobre la problemática de sus sectores.

En estas reuniones de trabajo, los expositores también contestaron diversas preguntas e inquietudes de sus copartidarios respecto a los avances en las áreas de su competencia.

Esta jornada de información, que constituyó una innovación en la actividad del PRI, tuvo por objeto abrir la baraja de los funcionarios manejados como posibles precandidatos a la Presidencia de la República, ya que desde el año pasado el abanico se había cerrado a sólo cuatro nombres: Bartlett, Del Mazo, González Avelar y Salinas. De éstos, González Avelar no había comparecido públicamente, lo que le restaba presencia frente a los otros. Desde mi punto de vista, entre más nombres se manejaran, mejor.

El objetivo central no se cumplió, pues no se amplió el número de “presidenciables”. De cualquier forma, el esfuerzo sirvió para que se viera que el PRI está en movimiento. Lateralmente, me pareció conveniente aprovechar esta jornada para destacar la política social de mi gobierno, que ha sido criticado como demasiado “economicista”.

El tema de la sucesión presidencial ya está presente en el ánimo de todos. Así, el 19 de enero, durante la Asamblea de la CTM, varios líderes obreros declararon que el candidato debía ser un político que protegiera el salario y el empleo. Esta estrategia de la CTM para conseguir más puestos de elección para sus miembros es tradicional. Ellos consideran que ha llegado el momento de hacerse sentir lanzando críticas y presionando.

Este método les ha funcionado. En el Senado han ganado plazas; actualmente cuentan con cerca de 17 senadores. También tienen dos gobernadores, número similar al que yo encontré cuando llegué a la Presidencia. López Portillo me dejó a Rafael Camacho Guzmán en Querétaro y a Emilio González Martínez en Nayarit, y yo dejo a Abelardo Carrillo Zavala en Campeche y a José Ramírez Gamero en Durango.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.