Visita del canciller soviético, Eduard Shevardnadze

"MES: OCTUBRE"

EL VIERNES 3 DE OCTUBRE RECIBÍ AL CANCILLER SOVIÉTICO, Eduard Shevardnadze, con quien sostuve una amplia conversación sobre las relaciones bilaterales y las propuestas de desarme formuladas por el Grupo de los Seis, conformado por Argentina, Grecia, India, México, Suecia y Tanzania. Se trató de una visita de cortesía, con el fin de estrechar los lazos entre la Unión Soviética y México.

Este viaje forma parte de la política de apertura y diálogo que ha iniciado el presidente Mijail Gorbachov. El dinamismo del nuevo mandatario soviético contrasta con la debilidad y enfermedad de sus dirigentes anteriores, quienes tenían prácticamente congeladas las relaciones externas de la URSS.

Shevardnadze insistió en que en su país se aprecia mucho nuestro esfuerzo por propiciar el desarme. A diferencia de los Estados Unidos, los soviéticos tienen una diplomacia profesional. Gorbachov contesta las cartas que le manda el Grupo de los Seis, alentando el esfuerzo que realizamos por promover la paz. Ello contrasta con los norteamericanos, que nunca han contestado o manifestado aprecio por el esfuerzo de otros. La arrogancia norteamericana es extrema, tanto que yo la califico de impericia, pues se puede tener la misma posición de fuerza y, cuando menos, guardar las formas. No es que yo sobrevalore la importancia del Grupo de los Seis; sé que es simbólica y marginal. No obstante, estoy convencido de que contribuye a crear un ambiente propicio a la negociación.

Por otro lado, Shevardnadze me invitó a visitar la URSS y cuando yo le dije que era el turno de su Presidente de visitar nuestro país, se mostró atraído por la idea. Parece que Gorbachov está considerando la posibilidad de visitar México, Argentina y Brasil.

Horacio Flores de la Peña, que es nuestro embajador en la URSS, nos informa que en la Cancillería soviética se tiene la idea de que México es el único país latinoamericano digno de respeto. Ello se debe a nuestra consistencia, ya que las otras naciones de la región son imprevisibles: han dado bandazos de la ultraderecha a la ultraizquierda y viceversa. Por otra parte, también nos informa que allá se tiene una muy buena opinión de la Cancillería mexicana. Consideran que nuestra previsibilidad es muy alentadora.

Nuestro acercamiento con los soviéticos disgusta a los norteamericanos, quienes quisieran que fuéramos coto exclusivo suyo. Van a tener que aguantarse su malestar, así como nosotros tendremos que sufrir sus efectos. De cualquier forma, ello es preferible al sometimiento.

Respecto a la reunión que Reagan y Gorbachov tuvieron en Reykjavík, Islandia, el 11 y 12 de octubre, no tengo información de primera mano. Parece que estuvieron cerca de llegar a un acuerdo, pero que la insistencia de Reagan en continuar con el programa “Guerra de las Galaxias” lo impidió. Las negociaciones del desarme quedaron de nuevo en un impasse.

Lo curioso fue la forma en que el equipo presidencial norteamericano manejó la información. Primero se anunció que la reunión había sido un fracaso y, cuando se vio que ello generaba una reacción negativa, señalaron que en realidad sí se habían dado algunos pasos significativos hacia adelante. Hay muchas versiones, entre ellas una que sostiene que Reagan estaba caminando a un entendimiento y que el establishment norteamericano le puso un alto.

De fondo, la posición de ambos países es de querer entenderse, lo que pasa es que no saben cómo hacerlo. Reagan no quiere quedar como el Presidente más belicista desde Theodore Roosevelt. Desea restaurar su prestigio en ese terreno y, por ello, ve el entendimiento como una necesidad. La Unión Soviética quiere el desarme, porque el armamentismo le significa una carga económica que impide su desarrollo en otros terrenos. La duda es cuándo y cómo van a lograr ese acuerdo que a todos nos afecta.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.