Viaje a Nueva York

"MES: SEPTIEMBRE"

Durante mi viaje a Nueva York, del 23 al 26 de septiembre, que giró en torno a la presentación de un discurso en la XLI Asamblea General de la ONU, también me reuní con el Consejo de las Américas. En él tienen una participación muy importante el grupo Rockefeller y Henry Kissinger.

Ellos simpatizan con nosotros, pues piensan que no se ha reconocido el esfuerzo y la seriedad con que México ha trabajado en estos años; están convencidos de que Estados Unidos no está cuidando adecuadamente sus relaciones con México. Así me lo manifestó Kissinger, quien fue muy afectuoso. David Rockefeller me condecoró con la Insignia de Oro, que desde 1932 conceden la Sociedad Panamericana y la Sociedad de las Américas a líderes sobresalientes de las naciones democráticas del continente.

Nosotros tenemos que aceptar ese tipo de apoyos e incluso fomentarlos, ya que la única forma de modificar la política norteamericana es mediante los grupos de influencia internos.

Durante mi estancia en Nueva York sostuve entrevistas esencialmente de cortesía. El 23 de septiembre con el Rey de España; el 24, con el canciller británico Geoffrey Howe y con el primer ministro de Francia, Jacques Chirac. Este último me manifestó la necesidad de estrechar relaciones entre Francia y México, destacando su admiración por la valentía con que los mexicanos estábamos actuando para resolver nuestros problemas. Fue una entrevista muy grata.

*El 18 de diciembre, al terminar la reunión de los grupos de Contadora y de Apoyo en Río de Janeiro, se divulgó un comunicado sobre la creación de un mecanismo de consulta permanente que fue llamado Grupo de los Ocho; cuatro miembros del Grupo Contadora y cuatro del de Apoyo.

Ese mismo día vi a George Shultz, quien con gran amabilidad me manifestó su preocupación personal porque la prensa norteamericana no destacaba las cosas positivas que estaban ocurriendo en México. Es difícil saber cuánto creer de sus puntos de vista, ya que al poco tiempo criticó severamente a Sepúlveda por la actuación de México en los foros multilaterales. Juzgarlo no es fácil, sobre todo ahora que los problemas del “Irangate” nos han hecho ver que realmente no controla la política exterior norteamericana.

El 25 de septiembre me reuní con el ministro de Asuntos Exteriores de la URSS, Eduard Shevardnadze, quien me causó muy buena impresión. El tema central de nuestra conversación fue el desarme, aunque también aprovechó para reiterarme que en la Unión Soviética me están esperando. En fin, dio una muestra de verdadero profesionalismo.

Él, en lo personal, es muy distinguido. Tiene el perfil del nuevo funcionario soviético, esto es, el de un individuo totalmente occidental. Tan elegante como un canciller francés, su trato es fino, suave; no dice una palabra de más o de menos. Esto es un contraste con los norteamericanos, que en sus formas siempre son rudos, elementales, arrogantes, y que jamás tienen una palabra de aliento o de cortesía.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.