Sismos: primer aniversario

"MES: SEPTIEMBRE"

La ausencia de recriminaciones, oleadas de críticas o manifestaciones masivas el día 19 de septiembre prueba que a un año del sismo la población ha revalorado la actuación del gobierno en esa emergencia.

Nuestra capacidad de organización, movilización y respuesta en verdad fue extraordinaria. Con ello me refiero al esfuerzo que realizó el gobierno para replantear el orden de prioridades de su quehacer, a fin de reconstruir aquello que de golpe perdimos: la mitad de los planteles de educación básica y la tercera parte de la infraestructura hospitalaria que habíamos construido en los últimos 30 años.

También tuvimos que hacer frente al hecho de que la Ciudad de México dejó de recibir la quinta parte de su caudal de agua, cuyo costo de reposición fue equivalente al de la construcción del acueducto subterráneo más largo del continente americano. Padecimos también el mayor desastre de la telefonía mundial y perdieron sus viviendas aproximadamente medio millón de personas.

Responder a tantas y tan apremiantes urgencias, en medio de la tragedia que significó la muerte de más de 5 000 capitalinos, requirió y demostró las mejores cualidades del pueblo mexicano. El gobierno hizo su parte, lo que pudo demostrarse en el balance de acciones que hicimos durante la ceremonia que con ese fin realizamos en el Museo de Antropología.

En dicha ocasión resalté que el terremoto había ocurrido en una situación extraordinariamente difícil para la economía nacional y cuando se realizaba un gran esfuerzo de renovación nacional para superarla. Por eso —agregué— la reconstrucción se había planteado como parte del esfuerzo general, de manera que trascendía el solo propósito de reponer lo destruido por los sismos.

Expliqué que se había podido avanzar en la reconstrucción porque había acuerdos fundamentales y porque la sociedad y el gobierno habían sabido complementarse. Por un lado, la sociedad había respondido a la catástrofe con organización, había aportado trabajo, ideas y recursos, y había definido paulatinamente sus demandas para recobrar lo perdido. Por el otro, el gobierno había sido receptivo a la actitud social participativa, había encontrado mecanismos de diálogo flexibles y ágiles, y había evitado la polarización social. En suma, logró concertar con las organizaciones sociales las decisiones y los mecanismos de la reconstrucción.

En realidad, la mayor dificultad que enfrentamos en el proceso de reconstrucción fue la falta de dinero, que nos impidió avanzar más rápidamente, ya que el aspecto de negociación política se resolvió de manera acertada. La prueba más clara está en las negociaciones que se realizaron para poder construir una ciudad dentro de otra, con la participación de la gente afectada.

El Programa de Renovación Habitacional Popular fue un éxito. Después de un lapso de retraso, la sustitución de José Parcero por Manuel Aguilera permitió alcanzar las metas. Esta sustitución está ligada al inicio de labores de Manuel Camacho al frente de la Sedue. A partir de entonces, las negociaciones políticas fueron más ágiles, aunque ello haya provocado diferencias entre el regente Ramón Aguirre y el titular de la Sedue.

La cuestión es que Camacho es más proclive a la concertación, en tanto que Aguirre se indigna y considera que Camacho sólo le está haciendo el caldo gordo a los opositores. Un ejemplo de estas discusiones se dio a raíz de la solicitud que la Coordinadora Unida de Damnificados, dirigida por Cuauhtémoc Abarca, conocido miembro del PSUM, hiciera al Departamento del Distrito Federal para mar- char el 19 de septiembre de Tlatelolco al Zócalo. En primera instancia, Aguirre les negó la autorización para hacer su marcha, después concedió que ésta se hiciera y finalmente tuvo que aceptar que llegara hasta el Zócalo. Camacho sostenía la idea de que negarles la autorización para realizar su marcha como ellos querían sólo serviría para magnificar su protesta, y yo estuve de acuerdo.

Así, el 19 de septiembre organizaron marchas tanto la CUD como el PRI. A diferentes horas entraron al Zócalo y en ningún momento hubo problemas. En realidad ésa fue la tónica del primer aniversario del sismo: hubo conmemoraciones, pero no problemas.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.