Contadora: estado de hibernación

"MES: AGOSTO"

Las negociaciones del Grupo Contadora están en estado de hibernación. Nadie quiere que mueran, todos quieren que continúen, pero el problema está en que cada quien las concibe de manera distinta. Para Estados Unidos y sus aliados centroamericanos, Contadora debe servir para presionar al gobierno de Nicaragua. Para este último, Contadora debe presionar a Estados Unidos y a sus aliados.

Las gestiones del Grupo Contadora quedaron formalmente empantanadas durante la reunión de cancilleres de los países miembros, del Grupo de Apoyo y de representantes plenipotenciarios de las naciones centroamericanas en conflicto, realizada en Panamá los días 6 y 7 de junio. En la invitación a la reunión que el grupo negociador hizo en abril a los gobiernos de la región, se había sugerido que Contadora podría suspender su gestoría si en dicha ocasión no se suscribía el Acta de Paz.

En su afán por avanzar en el proceso hacia la paz, el Grupo Contadora se reunió varias veces en Panamá y Costa Rica, solo y con los plenipotenciarios de los cinco países.

Asimismo, y con el objeto de facilitar el proceso negociador, el Presidente de Guatemala, Vinicio Cerezo, convocó a una reunión cumbre a los presidentes de la región. Ésta se celebró los días 24 y 25 de mayo en el poblado de Esquipulas. La reunión, aunque positiva, no tuvo ninguna trascendencia, pues sin voluntad para ello, no había acercamiento posible. Así, la reunión del 6 y el 7 de junio tuvo lugar sin que ninguno de los países centroamericanos accediera a firmar el Acta.

En realidad, el Acta de Paz no se firmó por falta de voluntad política de los Estados Unidos y de sus aliados. Nicaragua puso como única condición que los norteamericanos dejaran de apoyar a la contrarrevolución nicaragüense. Esta condición resultó totalmente inaceptable para el gobierno estadounidense, que continuó en su empeño por obtener dinero y apoyo para los “contras”.

La paz empezó a hacerse más remota tanto con el fracaso de la reunión de Panamá de junio como con la aprobación en la Cámara de Representantes estadounidense, el 25 de ese mes, de la solicitud del presidente Reagan de otorgar un apoyo por 100 millones de dólares a la contrarrevolución nicaragüense.

Para conseguir este apoyo, Reagan subió de tono sus andanadas verbales contra los sandinistas. Ello aumentó la tensión, aunque en mi opinión resultaba claro que, a pesar de sus amenazas, Reagan no pensaba invadir Nicaragua, pues no cuenta con el apoyo popular para ello. Además, tal acción parecía poco probable ante la perspectiva de las próximas elecciones en el Congreso norteamericano.

Por otro lado, el arribo de Virgilio Barco al gobierno de Colombia, el 7 de julio, le dará un matiz diferente al Grupo Contadora, porque difícilmente el nuevo Presidente mantendrá el entusiasmo que Betancur tuvo en el proceso. La realidad es que no creo que Barco tenga el entusiasmo de Betancur en nada.

De manera que las gestiones del Grupo Contadora no tienen grandes perspectivas. Posiblemente Contadora sea llamada a intervenir en conflictos fronterizos o en situaciones de emergencia de diversa índole, pero difícilmente podrá resolver el problema centroamericano en su conjunto.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.