Relaciones entre México y Estados Unidos: deterioro

"MES: MAYO"

Los días 12 y 13 de mayo, la Subcomisión del Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos celebró en Washington dos audiencias sobre las relaciones con México, convocadas por el senador Helms.

A pesar de que las audiencias eran supuestamente secretas, la prensa estadounidense dio cuenta detallada de lo que se trató en ellas. Así, en varios medios se reseñó que el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Elliot Abrams, había presentado un documento de seis páginas en el que señalaba que el PRI mantenía un monopolio político nacional valiéndose del "continuado fraude electoral", y que ello podría "erosionar seriamente la habilidad de ese partido para gobernar, y llevar a una crisis general de gobierno".

Asimismo, el representante de la Agencia Antidrogas, David Westrate, y el de los Servicios de Aduanas del Departamento del Tesoro, William von Raab, dijeron que habían entregado a las autoridades mexicanas evidencia de que el gobernador de Sonora daba refugio a un importante narcotraficante, y de que poseía cuatro ranchos, que eran resguardados por el Ejército, en los cuales se cultivaba amapola.

Por su parte, el senador Helms afirmó que México había caído en una "espiral descendente"; que sus problemas de drogas, corrupción, fuga de capitales, desempleo y una política económica ineficiente representaban una amenaza para Estados Unidos.

Al término de las audiencias, los senadores asistentes señalaron que México necesitaba la crítica pública para que su gobierno se sensibilizara sobre los múltiples problemas que afectaban no sólo al país, sino también a Estados Unidos.

El gobierno de México presentó ante las autoridades de Estados Unidos una nota diplomática de protesta por el contenido y la orientación de las audiencias, lo que fue considerado como un recurso enérgico en los términos de las relaciones bilaterales. En la nota se señaló, entre otras cosas, que "el gobierno de México no acepta que funcionarios estadounidenses se pronuncien sobre cuestiones de política interna que solamente conciernen a los mexicanos y respecto de las cuales ningún gobierno puede arrogarse derechos para emitir juicios de valor acerca de los mismos… Asimismo, rechaza categóricamente las calumnias y acusaciones que se emitieron en contra de México durante las citadas audiencias. Es sorprendente la capacidad difamatoria y la irresponsabilidad política que implican algunos de los juicios divulgados".

Al día siguiente, el secretario de Estado norteamericano, George Shultz, contestó a la nota mexicana de protesta en los siguientes términos: "Entendemos y tomamos seriamente en consideración sus preocupaciones sobre tales audiencias. Puedo asegurarle que el objetivo de la política de los Estados Unidos hacia México sigue siendo el de mantener relaciones constructivas, amistosas y de beneficio mutuo entre ambas naciones… En conclusión, deseamos señalar mi intención y la del gobierno de los Estados Unidos de mantener y ensanchar el clima de confianza, dignidad y respeto, que hemos trabajado tan arduamente para lograr".

Según fuentes periodísticas, la Casa Blanca informó el 29 de mayo, en Washington, que su embajada en México había ofrecido disculpas al gobernador de Sonora, Rodolfo Félix Valdés, por las acusaciones formuladas en su contra. Edward Djerejian, vocero de la Casa Blanca, declaró que tanto John Gavin, embajador de Estados Unidos, como el cónsul en Sonora, le comunicaron al gobernador que no tenían informaciones que respaldaran las acusaciones de Von Raab.

Este intercambio de notas diplomáticas dio lugar a un serio deterioro en las relaciones entre ambos países, sobre todo porque éstas ya habían pasado por varios momentos difíciles y porque provocaron sentimientos profundos de animadversión hacia Estados Unidos entre amplios sectores de la población mexicana.

El Departamento de Estado se justificó ante nosotros señalando que lo ocurrido en las audiencias se debió a su imposibilidad de controlar las declaraciones de funcionarios menores. Yo no lo creo. En realidad, me inclino a pensar que fue una acción orquestada por el gobierno norteamericano, como parecería probar la participación de miembros del Poder Ejecutivo, como lo son Elliot Abrams y William von Raab.

En ese contexto, resultó positiva la nota que Shultz envió a Sepúlveda, pues dentro de la tradición diplomática es frecuente que sólo se acuse recibo de las notas de protesta, sin que sean objeto de contestación. También fue positivo que el procurador Edwin Meese haya hecho público, tanto en un programa de televisión como hablando telefónicamente con Sergio García Ramírez, su desacuerdo con la información vertida en las citadas audiencias.

De lo dicho en las audiencias, lo que me pareció de mayor significado intervencionista fue la crítica a nuestro sistema político y a nuestros procesos electorales, aunque bien puede decirse que también la forma y el tono en que se realizaron las audiencias constituyeron una absoluta falta de respeto a nuestra soberanía. Así lo entendió la mayoría de la población. El 22 de mayo se llevó a cabo una marcha convocada por intelectuales y partidos políticos en repudio a las declaraciones sobre México expresadas en el Senado estadounidense. Se estimó que tuvo una participación de entre 10 000 y 20 000 personas. Las expresiones nacionalistas unificaron a muchos sectores en torno al gobierno.

La actitud de los norteamericanos molestó a todos los sectores, aun a la derecha; sin embargo, el daño estriba en que a pesar del desagrado, muchos mexicanos creen que lo dicho ahí es esencialmente cierto. El aparato de difusión norteamericano es tan fuerte que muchos no aprecian el endurecimiento real de la política exterior estadounidense. Su política de agresión ha afectado las relaciones internacionales de todas las naciones, como lo muestra claramente, entre otras cosas, el bombardeo norteamericano a Libia el pasado 15 de abril.*

* Este bombardeo fue en represalia por dar refugio y asistencia a grupos terroristas.

La dificultad en nuestras relaciones se hizo de nuevo evidente durante la XXVI Reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos, celebrada en Colorado Springs del 28 de mayo al 2 de junio. La delegación mexicana fue presidida por el senador Antonio Riva Palacio y la norteamericana por el senador Philip Gramm. En todos los temas que se tocaron hubo controversia.

El tono de discordancia se dio desde el inicio de la reunión. Riva Palacio expresó que las reuniones interparlamentarias eran el único foro válido y legítimo para examinar con objetividad los aspectos de la relación bilateral, por lo que desaprobaba audiencias como las convocadas por Helms. Philip Gramm respondió que en su país había plena libertad de expresión, y que las audiencias quizá eran el reflejo de la frustración del gobierno de su país ante la creciente corrupción de los servicios policiacos en México.

Al analizar la situación económica tampoco llegaron a ningún acuerdo, pues la delegación norteamericana se negó a considerar la posibilidad de una solución política a la deuda externa, en la que deudores y acreedores compartieran la responsabilidad. En materia de migración, la parte estadounidense justificó la militarización de la frontera y aseguró que la única solución era aprobar la Ley Simpson, por lo que en ese tema tampoco fue posible avanzar. En cuanto al narcotráfico, se reconocieron los avances logrados por México, pero sin que los estadounidenses dejaran el tono acusatorio.

En fin, las marcadas diferencias que se expresaron en las sesiones impidieron, por primera vez en la historia de esas reuniones, que se emitiera una declaración conjunta. El fracaso de la reunión bilateral llevó al presidente Reagan, para suavizar las cosas, a entrevistarse con los parlamentarios mexicanos. Esto fue un gesto positivo, tal vez en respuesta a mi participación en la reunión interparlamentaria realizada en Querétaro el año pasado.

El 4 de junio, dos días después de concluida la reunión, me visitó Riva Palacio. Entre otras cosas me comentó que Philip Gramm se acercó a él para hablarle muy positivamente del dirigente de la diputación del Partido Acción Nacional, Jesús González Schmall. Estos datos hacen cada vez más evidentes las conexiones del PAN con políticos de derecha de Estados Unidos.

Puede concluirse que el gobierno de Estados Unidos nos critica y desprestigia públicamente, al tiempo que alienta a nuestros opositores internos. Esto de alguna manera es percibido por la opinión pública, lo que puede afectar la votación a favor de ese partido en las elecciones de Chihuahua.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.