Visita del Presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti: Latinoamírica frente a la deuda externa

"MES: MAYO"

El Presidente de la República Oriental del Uruguay, doctor Julio María Sanguinetti, realizó una visita de Estado a México del 5 al 7 de mayo.

Los temas de nuestra conversación se dieron a conocer en un comunicado conjunto. En él acordamos apoyar el fortalecimiento de la democracia en América, impulsar la integración económica latinoamericana y estimular la labor pacificadora del Grupo Contadora.

Al tocar el tema de la deuda externa, el documento insiste en la urgencia de un diálogo político entre países acreedores y deudores, así como en la necesidad de adecuar el servicio de la deuda externa a la capacidad real de pago de los países en desarrollo.

En la conversación privada que tuve con Sanguinetti pude apreciar el creciente consenso latinoamericano sobre la inmanejabilidad de la deuda externa. El consenso de fondo es que la deuda es impagable. Por ello, la única forma de enfrentarla es convenciendo a nuestros acreedores de que debe ser tratada como un problema político. Las concesiones que solicitamos, mayores plazos y menores costos, deben entenderse como concesiones políticas indispensables, pues pretender seguir limitando nuestra capacidad de crecimiento económico conlleva graves riesgos políticos y sociales.

Toda la América Latina está muy afectada por la deuda. Tal vez en este momento nosotros enfrentemos la situación más difícil por el desplome de los precios del petróleo, aunque Argentina también anda mal como resultado del descenso en los precios de los granos y los productos cárnicos. Brasil, en cambio, lleva viento de cola: la caída de los precios del petróleo lo favorece y tiene capacidad real de exportación. Uruguay, que es un país de sólo tres millones de habitantes, tiene una deuda pequeña en números absolutos, pero que para ellos resulta abrumadora.

Los mexicanos no tenemos divisas suficientes para pagar el servicio de la deuda, por ello pedimos concesiones. Los norteamericanos, a pesar de que están nerviosos por nuestra situación, se cierran a nuestras solicitudes e insisten en la necesidad de que restrinjamos más nuestra economía. En última instancia, creo que estarán dispuestos a prestarnos el dinero necesario para que paguemos el servicio de la deuda.

Esta solución es poco satisfactoria, pues cada vez tendremos más dificultades para justificar ante la opinión pública las razones por las que aceptamos más préstamos, los cuales son vistos como una creciente carga que parece condenarnos para siempre. No podemos olvidar que la deuda, aparte de económica y política, es también psicológica.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.