Día del Trabajo: participación de un millón de trabajadores

"MES: MAYO"

ESTE PRIMERO DE MAYO TUVIMOS EN EL ZÓCALO de la Ciudad de México el mejor desfile obrero de los cuatro que han ocurrido durante mi gobierno. Fue el mejor organizado y el más ordenado. Participaron en él más de un millón de trabajadores, de los cuales 80% desfilaron en un tono festivo. No existía temor de represión o enfrentamiento, como lo prueba el hecho de que muchos de ellos fueran acompañados por sus hijos. Tampoco hubo zacapelas, violencias o grupos insultantes.

Sin embargo, el desfile fue objeto de críticas, porque por segundo año consecutivo el Congreso del Trabajo no permitió la participación de sindicatos ajenos a ese organismo. Así lo aclaró el 25 de abril en una circular que envió a las 33 organizaciones que lo conforman, en la cual dio instrucciones para impedir “la infiltración de agitadores que buscan inquietar a las bases con el simple propósito de provocar enfrentamientos”.

Nosotros estuvimos de acuerdo con esta actitud, pues sentimos que los fenómenos violentos son escalatorios por naturaleza. No podemos ignorar los enfrentamientos que se provocaron en este día en 1983, o las bombas molotov de 1984. Es claro que si queremos que siga existiendo un desfile obrero masivo el primero de mayo, tiene que darse en forma ordenada.

Nuestro apoyo al Congreso del Trabajo se basa en el hecho determinante de que representa a la mayoría de los trabajadores organizados y de que se comporta como sostén del sector público. Su disciplina y organización se derivan de la conciencia de que esta forma de actuar lo beneficia. En una evaluación real, hoy día todavía pueden obtener más los líderes obreros que actúan como amigos del gobierno, que aquellos que buscan el enfrentamiento. En este sentido, Fidel Velázquez está cumpliendo plenamente su papel como líder obrero ante sus bases.

El error de la gente de izquierda que critica la falta de agresividad del movimiento obrero organizado durante el desfile, calificando de inaudita la ausencia de gritos y de pancartas exigiendo mejoras salariales o protestando por el descenso del salario real de los trabajadores en estos años de crisis, consiste en no entender que la capacidad de movilizar 11 millones de trabajadores en todo el país es la mejor arma de negociación de Fidel Velázquez.

Los sindicatos independientes desfilaron del Monumento a la Revolución a la Columna de la Independencia. Las escaramuzas entre obreros y fuerza pública fueron intrascendentes. El único enfrentamiento a golpes ocurrió frente al Palacio de Bellas Artes, donde algunos grupos se trataban de colar al desfile oficial. Los belicosos eran fundamentalmente estudiantes de la Preparatoria Popular, aunque había algunos miembros de sindicatos independientes. Hubo aproximadamente 50 lesionados entre manifestantes y policías, lo que fue un saldo insignificante dada la enorme cantidad de gente que salió a la calle ese día.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.