Realismo económico: liberación de precios de productos básicos

"MES: ABRIL"

El 9 de abril, la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial informó que el precio de la tortilla sería liberado en todo el país en los próximos seis meses. De hecho, el precio de la tortilla tuvo un aumento de 43%. También disminuimos el subsidio al pan y al aceite. Estos productos registraron aumentos de 137 y 26.7%, respectivamente.

La medida provocó críticas severas entre los partidos de oposición e, incluso, el PRI se sintió en la necesidad de reclamar. El señalamiento consistía en destacar que la medida hundía en la miseria a millones de mexicanos, para quienes la tortilla es un alimento básico.

Desde luego que la medida fue muy dura, pues según datos de la Confederación Nacional Campesina, en los últimos cinco años ha bajado el consumo de maíz por persona en 20.5%, dado que el precio del kilogramo de tortilla aumentó de 3.4 a 10% en relación con el salario mínimo diario. Sin embargo, desde otro ángulo, el sacrificio financiero que significaban los subsidios era demasiado elevado. Tan sólo el destinado a la tortilla era de más de 200 000 millones de pesos anuales.

De igual o mayor peso que los aspectos financieros es el hecho de que el subsidio no estaba llegando a la población más necesitada, pues el maíz subsidiado tenía muchos desvíos. Por tanto, en éste como en otros casos, tratamos de trasladar el subsidio del intermediario al consumidor.

En el caso de la tortilla, establecimos un sistema de distribución de bonos a la gente más necesitada, los cuales permiten comprar la tortilla a precios más bajos. Los “tortibonos” son cupones canjeables por tortillas que se ofrecen a 32 pesos el kilogramo, en lugar de los 130 pesos que cuesta en el mercado. En este año pensamos beneficiar a cinco millones de personas. Para ello nos apoyamos en el sistema de la Conasupo de distribución de leche en las zonas urbanas marginadas.

Además, un hecho que no se publicitó suficientemente fue que el subsidio existía esencialmente en los grandes centros urbanos, lo que creaba la paradoja de que era más cara la tortilla en el campo que en las ciudades de México, Monterrey o Guadalajara.

Antes de tomar la medida estudiamos los riesgos de descontento social que podía provocar, y llegamos a la conclusión de que no habría respuestas violentas, sobre todo si actuábamos con celeridad para atender a la población más afectada.

Además, estamos previendo una política compensatoria, consistente en liberar un poco más los salarios. En junio buscaremos fijar los aumentos salariales en 25%, esto es, en la franja alta de la solicitud, pues Fidel Velázquez arrancó pidiendo el 35 por ciento.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.