Elecciones: agitación política en San Luis Potosí

"MES: ENERO"

EL PRIMERO DE ENERO, LOS SIMPATIZANTES DE LA COALICIÓN PAN-Frente Cívico Potosino trataron de impedir que el candidato electo del PRI, Guillermo Medina de los Santos, tomara posesión como presidente municipal de la capital del estado, acusándolo de haber fundado su triunfo en el fraude electoral. La manifestación culminó en un enfrentamiento violento con las fuerzas públicas, con saldo de un muerto y varios heridos, y con el incendio del palacio municipal.

La presencia del PAN en el estado, de acuerdo con la votación del primero de diciembre anterior, fue de sólo 18%, frente a 76% obtenido por el PRI. Aun en la capital del estado, la penetración panista es limitada. El fenómeno que ahí se vive es el navismo, que con el nombre de Frente Cívico Potosino, agrupa a los seguidores del doctor Salvador Nava Martínez. Este grupo es muy fuerte en términos locales. En las elecciones de 1983 obtuvo la votación mayoritaria en la ciudad de San Luis Potosí.

En estas circunstancias, la elección del primero de diciembre de 1986 fue muy competida. Los resultados fueron dudosos. Según la información oficial dada a conocer el 8 de diciembre, el candidato del PRI obtuvo 42 276 votos, en tanto que el del PAN-FCP obtuvo 38 311. El margen con el que ganó Medina de los Santos fue muy pequeño y, por lo mismo, discutible.

De inmediato la oposición acusó al PRI de fraude, presentando los correspondientes recursos de queja ante las autoridades electorales. Desde entonces, el doctor Nava, todavía alcalde capitalino, hizo un llamado a sus simpatizantes para que se movilizaran y exigieran públicamente el reconocimiento de sus supuestos triunfos.

La violencia se inició con la venganza que significa apoderarse del palacio municipal el día de la toma de posesión. Pero los problemas no acabaron ahí. El 2 de enero, el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Enrique Aguilar Torres, publicó un desplegado que involucraba al ex gobernador y dirigente vitalicio del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Carlos Jonguitud, en los disturbios ocurridos.

Por su parte, el secretario general del PRI en el estado, Julio Hernández López, y un grupo de funcionarios del gabinete estatal presentaron las renuncias a sus respectivos cargos, en rechazo por los hechos violentos ocurridos en la capital estatal.

Para complicar más el asunto, ese mismo día el gobernador Florencio Salazar Martínez ofreció una conferencia de prensa en la que acusó a los dirigentes de la coalición PAN-FCP de estar coludidos con miembros del clero local y con empresarios acaudalados del estado para "desestabilizar a la nación".

Como consecuencia de la torpeza con que se manejó la situación, el 6 de enero se llevó a cabo una manifestación de protesta para exigir la desaparición de poderes, tanto estatales como municipales. Además de unir a los grupos mencionados, la manifestación estuvo apoyada por el PSUM, el PDM, el PRT y la Asociación Nacional de Abogados Democráticos.

La CTM brindó su apoyo para sacar adelante la situación y ésta empezó a calmarse, aunque en realidad el problema duró todo el mes. El asunto llegó hasta la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, en la que el PAN solicitó formalmente que el gobernador Salazar Martínez fuera sometido a juicio político.

La respuesta del gobernador a todos estos problemas fue torpe y refleja una falta absoluta de manejo político. Todo empezó con su enfrentamiento abierto con el ex gobernador Jonguitud, quien le respondió creándole un clima muy negativo en el estado y, tal vez, metiendo las manos para promover la violencia política.

Por otra parte, su decisión de meter a la policía a golpear a los manifestantes el primero de enero provocó la ruptura del pacto que había logrado con Nava. A ello se debieron las renuncias en su gabinete.

En términos públicos, el incidente le ganó un gran desprestigio, pues días después de la golpiza se vio obligado a reconocer que las fuerzas públicas habían actuado con brutalidad. La presión en su contra fue tan grande que tuvo que consignar a algunos policías que fueron identificados por la televisión o los medios impresos como participantes en los hechos.

Lo ocurrido en San Luis Potosí me llevó a decirles a los gobernadores, en la tradicional reunión en la que vienen a presentarme sus saludos de Año Nuevo, que yo no creía en la ortodoxia política, si por esto se entiende hacer la política como se hacía hace algunos años. Lo dije, pues me parece que el gobernador de San Luis Potosí cometió errores por aferrarse a fórmulas del pasado.

Durante esta reunión con los gobernadores, les insistí, pues me preocupa la posibilidad de que se repitan errores que generen violencia, que en las elecciones de 1986 quería legalidad, limpieza y honestidad. Les dejé claro que si bien su deber consistía en trabajar para retener el poder, yo no creía en la política de "carro completo". Les recomendé que le dejaran sus espacios a los grupos minoritarios, dependiendo de su dinámica real.

Concretamente me preocupan las elecciones en Chihuahua, donde el panismo es muy fuerte, así como en Sinaloa y Tamaulipas. Creo que estas últimas pueden ser las más difíciles. En Sinaloa, Clouthier se va a presentar como candidato del PAN. Tiene una personalidad fuerte y la solidaridad de grupos de poder en el ámbito nacional. En Tamaulipas existe la posibilidad de un pleito interno, pues se trata de un estado totalmente deshilvanado y abandonado. El doctor Martínez Manautou realmente no lo ha gobernado. Su nominación fue una de esas decisiones emotivas, uno de esos arranques de López Portillo.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.