Negociaciones salariales: acuerdo sin tropiezos

"MES: DICIEMBRE"

La negociación para determinar el monto de los salarios mínimos se dio sin mayor fricción y concluyó, el 27 de diciembre, con el otorgamiento de un porcentaje menor que el esperado. Ello fue sorprendente, sobre todo después de tres años consecutivos en que ha disminuido el poder adquisitivo de los salarios.

Considero que esto se debe a que los obreros tienen conciencia de que la economía no aguanta un salario muy alto, como tampoco lo aguanta el gobierno, que no tiene dinero para pagarlo. También se dan cuenta de que las empresas están en una situación muy dispar, por lo que prefieren tomar una posición moderada frente a los salarios mínimos, orientando su lucha a los salarios contractuales y las prestaciones.

En realidad, los trabajadores organizados saben de sobra que si la economía se desquicia, también ellos serán afectados, pues en un momento de confusión pueden ser rebasados por los sindicatos independientes y perder el control de sus propias bases. Así que por ahora están, simple y llanamente, defendiendo el empleo, que tienen mucho miedo de perder. En estos momentos funciona la ley de bronce, que señala que si la masa laboral es excesiva, necesariamente caen los salarios.

La actitud política de los trabajadores ha sido de aguantar la fiesta. Sin embargo, creo que las negociaciones contractuales van a estar más difíciles, pues voy a tratar de que los empresarios y los obreros se arreglen solos, aunque cuidando que no haya grandes pleitos o enfrentamientos entre ellos.

Ya es tiempo de trasladar la lucha salarial a la arena de la negociación directa, porque hasta ahora las partes siempre han pedido a los conciliadores de la Secretaría del Trabajo que determinen el salario. Por ejemplo, en esta ocasión, Fidel Velázquez empezó pidiendo 60% de aumento salarial; cuando se le preguntó si realmente creía que el país aguantaba una sacudida de esa naturaleza, dijo que desde luego que no, pero que México es el país del regateo.

Por su parte, Claudio X. González, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, señaló que si el aumento salarial era superior a 25% se generarían graves problemas. Silvestre Fernández dijo que el aumento de los salarios sería de 30% y los líderes de la Canaco afirmaron que éste no podría ser menor a 40 por ciento.

Cuando finalmente llegamos a la cifra mágica de 32%, los obreros nos dijeron que nunca pensaron que se lograría un aumento superior a 30%, en tanto que los empresarios reconocieron que jamás pensaron que sería menor de 35%. Aparentemente, las dos partes quedaron satisfechas.

La realidad es que las cosas no se han violentado más porque todo mundo le tiene miedo al pleito, y eso es natural en circunstancias tan difíciles.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.