Mis colaboradores: relevo en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal

"MES: DICIEMBRE"

El jueves 26 de diciembre, Victoria Adato de Ibarra asumió el cargo de ministra numeraria de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y, para ello, renunció a la titularidad de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, la cual quedó a cargo de Renato Sales Gasque.

El error fundamental de doña Victoria fue su incapacidad para comunicar los problemas que enfrentaba en la Procuraduría, y sus esfuerzos y logros al combatirlos. No supo lucir lo que estaba haciendo, y eso es una falla. Es una mujer excesivamente solitaria; no hizo las ligas institucionales que se requerían con el Departamento del Distrito Federal, con Gobernación y con las corporaciones policiales. Como consecuencia de su ensimismamiento, fue objeto de críticas recurrentes, internas y externas, que hicieron insostenible su posición.

Sin embargo, el balance de su gestión es bueno: conservó su honestidad, trabajó con entusiasmo y logró cosas positivas, entre las que destaca la desaparición de la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia en enero de 1983 y el encarcelamiento de aproximadamente 350 elementos corruptos de la Policía Judicial.

En fin, es claro que la procuradora fue desmantelando la mafia interna que encontró. Pese a ello, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal no registró los avances en saneamiento y eficiencia logrados en la Procuraduría General de la República, pero esto se debe a que en esta última se encuentran los delincuentes de elite, en tanto que en la Procuraduría del Distrito Federal van a parar los delincuentes que componen el basurero de la sociedad: pandilleros, robachicos, drogadictos, lenones, en fin, los de más baja laya.

En septiembre decidí separarla de su puesto, pero el escándalo provocado a raíz del derrumbe del edificio de la PGJDF como consecuencia de los sismos del 19 y 20 de septiembre, cuando fueron encontrados entre los escombros los cadáveres de seis colombianos que, según versiones de prensa y de los representantes de diversos partidos de oposición, mostraban huellas de tortura, me impidió hacerlo.

Al respecto, doña Victoria presentó un dictamen realizado por médicos forenses en el que se señalaba que no había huellas de tortura en los cadáveres. Sin embargo, circularon versiones distintas que hicieron el asunto confuso ante la opinión pública, la cual insistentemente demandó la renuncia de la procuradora. En esas circunstancias su relevo era imposible, pues hubiese sido interpretado como una confirmación de su culpabilidad, de la que nunca tuve pruebas y que, por tanto, no quise juzgar públicamente.

La procuradora sabía que existía la tortura y la combatía con decisión. En una ocasión me contó que al hacer una revisión en los separos de la Procuraduría encontró a un detenido gravemente golpeado: tenía las costillas rotas. Al verlo, preguntó quién lo había golpeado y, cuando le indicaron que había sido uno de los mismos agentes de la Procuraduría, dio instrucciones a otro elemento de la corporación para que en su presencia le rompiera las costillas a quien había golpeado al detenido. Así que doña Victoria demostró ser una mujer con agallas. Sin embargo, yo siento que su condición femenina influyó en el rechazo de que fue objeto por algunos grupos de opinión.

En diciembre se presentó la situación ideal para su relevo, al abrirse un puesto en la Suprema Corte de Justicia. Ello me permitió darle una salida decorosa. En realidad, cuando yo era candidato ella me dijo que, después de su larga carrera judicial, la máxima ambición de su vida era ser magistrada de la Suprema Corte. Yo le ofrecí la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y ella aceptó, pero me pidió que no olvidara lo que me había dicho.

El nuevo procurador tendrá que vencer las dificultades inherentes a la función. Renato Sales Gasque es un jurista prestigiado, ha hecho carrera en el Poder Judicial, tiene prestigio académico, fue presidente de la Comisión de Justicia del Senado; en fin, creo que tiene un buen currículum. Además, tengo la impresión de que posee habilidad política, y es honesto.

Ahora bien, el mejoramiento de las policías en el país y en la Ciudad de México todavía requiere muchísimo esfuerzo. Hemos hecho purgas considerables; creo que, cuando menos, todos nos reconocerán la importancia de haber acabado con los malandrines que formaban la DIPD. Purgamos la Policía Judicial Federal, separando de su cargo a cerca de 500 agentes. En la Policía Preventiva del Distrito Federal se ha sancionado a cerca de 7 000 elementos. En la Judicial del Distrito Federal se metió a la cárcel a 247 agentes, y de la Federal de Seguridad salieron 553 elementos.

Por otro lado, hemos tratado de implantar mecanismos de selección y capacitación, en fin, de profesionalización de la policía, pero esto lleva tiempo y es relativo lo que se puede lograr en el corto plazo. También les hemos aumentado los sueldos, a fin de hacer posible una carrera policial. Lo que sí queda claro es que hacía mucho tiempo que no se realizaba un esfuerzo de esta magnitud para mejorar los sistemas de seguridad.

Los programas de seguridad pública en los estados han avanzado. Es significativo que la seguridad constituye ahora una prioridad en cada uno de los gobiernos estatales, cuando antes no lo era.

Al empezar mi gobierno había cinco academias de policía; hoy hay 29, es decir, prácticamente una por estado. Esto es la base, el cimiento. De los dirigentes de las policías federales, el único superviviente es el general Mota; los demás han sido sustituidos.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.