Elecciones: equilibrios de poder en Veracruz

"MES: OCTUBRE"

El 6 de octubre se efectuaron en Veracruz las elecciones para renovar autoridades en 203 municipios.

El 7 de agosto anterior se había iniciado el proceso de selección interna de los candidatos del PRI a las alcaldías del estado, con la publicación, por parte del Comité Ejecutivo Estatal, de la convocatoria para el registro de precandidatos.

Los priistas locales habían detectado en varios lugares importantes divisiones de opinión respecto a los precandidatos a la nominación del partido. Estas diferencias provocaron que, en algunos poblados, se pidiera que la selección de los candidatos fuese por plebiscitos entre los miembros del partido. En algunas localidades del sur del estado las manifestaciones de desacuerdo fueron ordenadas, pero en otras los grupos descontentos provocaron enfrentamientos, bloqueos de calles y carreteras, así como ocupación de oficinas del partido o del gobierno estatal.

En realidad las elecciones transcurrieron con toda normalidad, pues Veracruz es un estado de caciques. Los diversos hechos de sangre ocurridos a lo largo del año, y que incluyen a familiares del gobernador Agustín Acosta Lagunes, son resultado de la actitud de acomodo de este último, que por cierto ha tenido buen éxito, pues en términos políticos, las fuerzas vivas del estado están totalmente “planchadas”, muy tranquilas. La entidad está caminando, y eso es algo que la prensa no refleja.

Sin embargo, se produjo una ola de violencia que culminó el 3 de noviembre, cuando se supo del asesinato de 21 agentes de la policía perpetrado en la madrugada del día anterior en la zona de Sánchez Taboada, al sur de Veracruz. Informaciones parciales, en ocasiones contradictorias, proporcionadas por los medios masivos de comunicación, indicaban que desde el 28 de octubre un grupo de miembros de la Policía Judicial Federal, encabezados por el comandante Jesús Cabrera, había preparado un dispositivo para decomisar un cargamento de 600 kilogramos de mariguana, que se sabía iba a ser negociado en el ejido de Sánchez Taboada. Además de los agentes de la PJF, el grupo estaba formado por elementos de la Dirección Federal de Seguridad, la Policía Judicial Estatal y policías municipales.

Las primeras noticias afirmaban que, al verse sorprendidos por la fuerza pública en el momento de pasar el cargamento de unas camionetas a varias lanchas, los narcotraficantes habían abierto fuego y, después de un tiroteo de tres horas, habían acabado con todos los policías, excepto dos agentes judiciales estatales que lograron huir. Al parecer los narcotraficantes habían sufrido también algunas bajas.

Poco después se dijo que no habían sido 21, sino 17 los agentes victimados, y que los guías de la expedición habían logrado sobrevivir y dar aviso de los hechos.

Sobre este “caso”, la explicación que me ha dado el gobernador es que los policías le jugaron rudo a los narcotraficantes, de los que eran socios, y éstos se vengaron.

La presencia de caciques, con la consecuente corrupción y violencia, es un hecho que será difícil cambiar, pues no existe el equilibrio de fuerzas para lograrlo. Tenemos que acomodarnos a las circunstancias y no darnos de bruces con ellas.

Mi plan, ante estas circunstancias, consiste en aumentar la importancia relativa de las gubernaturas, haciéndolas puestos más atractivos a los que cada vez aspire más gente. Sólo así encontraremos gobernadores más competentes, que logren modificar situaciones muy arraigadas. Hoy día, yo creo que ya es más importante en términos políticos una gubernatura que una secretaría de Estado.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.