Cambio de gobernador en Chihuahua

"MES: SEPTIEMBRE"

El 19 de septiembre, el Congreso del estado de Chihuahua aceptó la solicitud de licencia del gobernador Óscar Ornelas Kuchle para separarse de su cargo por tiempo indefinido. Fue sustituido por el tesorero del estado, Saúl González Herrera.

Esta remoción se debió a que el establishment priista consideró que la permanencia de Ornelas a la cabeza del estado sería un riesgo para la próxima elección de gobernador y alcaldes, que se va a realizar en julio de 1986, pues tenía al PRI estatal desarticulado y dividido. La Secretaría de Gobernación coincidió con esta apreciación, asegurándome que nada se podía hacer en el terreno del manejo político o de la eficacia administrativa, sin el apoyo del ejecutivo estatal.

Aprobé la moción de sustituirlo, y Gobernación se ocupó de hablar con él. Ornelas no presentó absolutamente ninguna objeción, de manera que me inclino a creer que vio en su salida un descanso.

El desastre político del estado se había hecho público a raíz de los siete reportajes que publicó Excélsior entre el 14 y el 20 de agosto. En ellos se ofrecía una imagen de descontrol y debilitamiento general del sistema político en la entidad, como producto de la crisis, de la labor del clero, de pugnas internas en el PRI y, finalmente, del manejo político ineficiente del gobernador Ornelas.

Dichos reportajes aseguraban que una ola derechista, encabezada por el PAN, el clero y los grupos de poder económico, se había apoderado del estado con la anuencia del gobernador Ornelas. De éste se decía que había colocado a panistas reconocidos en cargos clave de la administración y que su limitada capacidad de negociación y conciliación había propiciado que surgiera entre amplios sectores de la población un sentimiento de abandono político y de vacío de poder, que haría muy difícil el triunfo del PRI en las elecciones para gobernador de 1986.

Excélsiordecidió publicar esa serie de artículos contra el gobernador Ornelas, como periódico que pretende ejercer influencia sobre el desarrollo de la nación. Gobernación no controla, ni puede controlar, a la prensa en ese nivel y, desde luego, no partió de Gobernación la iniciativa de esos artículos. Lo que pasa es que Ornelas estaba tan desprestigiado, que pueden haber sido muchos grupos los que los propiciaron.

La situación en que había caído el gobierno de Ornelas pone de relieve la importancia que tienen los gobernadores para el buen funcionamiento del sistema. Frecuentemente se oye decir que López Portillo me dejó una herencia nefasta de gobernadores, pero en realidad esto no es cierto, pues hay de todo.

Hay gobernadores buenos como Alfredo del Mazo, del Estado de México; Enrique González Pedrero, de Tabasco; Enrique Álvarez del Castillo, de Jalisco; Lauro Ortega, de Morelos; Alfonso Martínez Domínguez, de Nuevo León, y Samuel Ocaña, de Sonora, aunque éste lo haya sido sólo en el terreno administrativo y económico, y no en el político. Podría también añadir a Emilio González, de Nayarit; Tulio Hernández, de Tlaxcala; Guillermo Jiménez Morales, de Puebla; Rodolfo Landeros, de Aguascalientes; Pedro Vázquez Colmenares, de Oaxaca, y José Guadalupe Cervantes, de Zacatecas.

En realidad hay de todo entre los gobernadores, y lo mismo va a ocurrir con los que yo deje, porque uno los selecciona, pero igual no crecen o se descomponen.

Así que ése es el riesgo del mando.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.