Grupos de presión: un esbozo

"MES: DICIEMBRE"

Los principales grupos sociales que enfrenta el Poder Ejecutivo son los empresarios, los obreros, los campesinos, las clases medias y la prensa. Al hablar sobre los empresarios hay que distinguir dos grupos: el primero es el de los ideólogos, compuesto por el Consejo Coordinador Empresarial, la Coparmex y el Grupo Monterrey. El segundo lo forman los pragmáticos, esto es, la Concamin, la Concanaco y la Canacintra. Los empresarios tienen un proyecto ideológico propio, ya que en el fondo son líderes políticos. Sin embargo, no sienten que los partidos políticos sean los instrumentos adecuados para su trabajo. A ellos hay que irlos manejando, entendiendo que ocasionalmente se atacan unos a otros, pero que esto es parte de su estrategia.

Del movimiento obrero organizado he recibido un claro apoyo. Yo cedí en sus peticiones en materia de impuestos (como bajar el IVA de las medicinas a 6%, en lugar de aplicarles una tasa de 10 o 15%) y en apoyar al Fonacot. Además, incluí al sector social en las reformas a la Constitución en el capítulo económico y respaldé públicamente, el 22 de diciembre, los planteamientos del Congreso del Trabajo. Considero que este sector está planchado.

Las declaraciones de Fidel Velázquez sobre la necesidad de imponer una escala móvil de salarios deben verse como una manifestación de los esfuerzos de este líder por quitarles banderas a sus adversarios, para presentarse como la vanguardia obrera, y no como una exigencia efectiva de esa medida. Al contrario, se modificó la Ley del Trabajo para evitar que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos pudiera reunirse a revisar el salario a petición de cualquiera de las partes, limitando esta posibilidad a la petición exclusiva del secretario del Trabajo. Con ello se impide que se promuevan intempestivamente los aumentos salariales de emergencia, ya que elevar de golpe los salarios para recuperar el poder adquisitivo es una falsa salida, pues esto desata la espiral inflacionaria y estimula la quiebra de empresas y el desempleo. En términos concretos, los obreros pedían aumentos salariales de 30 a 35% y se logró que aceptaran 25%. Esa medida será revisada en julio o agosto, cuando es de desearse que sólo se otorgue un aumento salarial de 12%. La serie de compromisos que hice con los trabajadores dio origen a la formación del paquete básico de consumo popular. Yo les torcí el brazo a los empresarios para que lo aceptaran, porque necesitamos hacernos cargo de que la inflación y la carestía es lo que más lastima la vida cotidiana. Ojalá funcione.

La presión de los campesinos no es menor que la de los empresarios o los obreros, pero se trata de un grupo menos verbalizado y más disperso, aunque no por ello menos importante. Si no se les atiende, surgen conflictos a lo largo y ancho del país. Su presión no es tan notoria por medio de su central, como lo es mediante su protesta múltiple.

En el sector campesino he comenzado un ataque a la corrupción y al burocratismo. Existen corruptelas en todos los niveles. Las hay de los funcionarios, de los líderes campesinos, de los acaparadores, de los mismos campesinos. Lo más difícil es que esas corruptelas están asociadas y forman un conjunto, un sistema complejo. Por el momento he decidido darles a los titulares de las dependencias un apoyo, un fortalecimiento para que inicien un sistema de control, de investigación, de capacitación. Quiero darles algún tiempo para realizar los ajustes que sientan necesarios, a fin de lograr el control político requerido para ir cerrando compuertas. También es importante fortalecer el ánimo de los líderes campesinos, para que, a través de ellos, se puedan ir detectando estos problemas.

Creo que se pueden detectar las corruptelas en todos los niveles mediante un sistema de vigilancia informal que, de hecho, no ha existido. Para este efecto, es necesaria una observación. Hasta ahora no ha habido nada sistemático, y se requiere el establecimiento de una policía confidencial que pueda ir detectando el enriquecimiento ilegítimo.

En lo que al burocratismo se refiere, habrá que ser cuidadoso en su tratamiento. No es posible concebir el despido masivo de todos los empleados excedentes, pues precisamente por el contacto que ellos tienen con el campo, me pueden hacer travesuras. Es necesario entender esto como un proceso gradual. En primera instancia, hay que congelar el problema, es decir, evitar que se contrate más gente. No es posible entender la modernización exclusivamente por la vía de los despidos masivos.

En el fondo, la situación del campo es tan mala que el solo hecho de imponer ciertos principios básicos de orden hará que se obtengan resultados sorprendentes. No se pueden tomar, en este momento, medidas más radicales. Existen fenómenos compensatorios. Desde diciembre ha empezado a llover, y esta lluvia ha ayudado enormemente a tranquilizar la inquietud en el campo y a que mejoren las perspectivas de los campesinos. Estoy muy alentado porque esto me da un respiro. Espero que mi buena estrella continúe.

Las clases medias presionan con el rumor, la incertidumbre y la falta de confianza. Tienen ciertos foros de expresión, como son los sindicatos universitarios o los colegios de profesionistas, estos últimos cooptados por el PRI. La heterogeneidad de este grupo hace difícil su acercamiento, por lo que he decidido reforzar la CNOP para hacerla más efectiva.

La prensa también debe considerarse como grupo de presión, aunque su heterogeneidad hace imposible tratarla como unidad política. Con ella, lo que sirve más es el diálogo y apretar tuercas.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.