Día del Trabajo: ausencia de trabajadores independientes en el desfile

"MES: MAYO"

Cerca de un millón de trabajadores de organizaciones pertenecientes al Congreso del Trabajo participaron en el desfile conmemorativo del primero de mayo. Los contingentes del movimiento obrero organizado demandaron mejoras salariales, un combate más enérgico contra la carestía y castigo para los comerciantes especuladores. También expresaron su solidaridad con nuestra política exterior. El desfile transcurrió en un ambiente de absoluto respeto y tranquilidad.

Tras esta apabullante expresión de apoyo del movimiento obrero organizado al gobierno, estuvo la decisión, en respuesta a la solicitud expresa de Fidel Velázquez, de impedir a los trabajadores independientes sumarse al desfile. Esta decisión tuvo su costo, pues en cuatro ocasiones hubo escaramuzas entre los elementos de seguridad pública y los contingentes de trabajadores independientes que pretendieron integrarse al desfile. El saldo fue de 49 lesionados y 27 detenidos. Por su parte, el Congreso del Trabajo “disciplinó” a sus contingentes más combativos para evitar manifestaciones agresivas.

Naturalmente nos llovieron críticas de parte de los sectores “liberales” de la sociedad, a quienes no les corresponde, para su beneficio, ponderar los factores que determinaron nuestra forma de actuar. El hecho es que la indignación de los líderes del Congreso del Trabajo por el bombazo que opacó la presencia del movimiento obrero organizado en el desfile de 1984 los llevó al extremo de insinuar que, si no garantizábamos que no se repetirían incidentes similares este año, ellos preferirían no participar en el desfile.

Por mi parte, siento que es necesario dar la sensación de que tenemos un límite. De no ser así, las cosas se nos pueden ir de las manos hasta producir un rompimiento del orden social. Éste sería provocado no por los agitadores que en realidad son insignificantes, sino por las fuerzas reales de poder, que tienen al orden como primera meta.

Fidel Velázquez le ha comentado a Emilio Gamboa que en ocasiones siente que mis reacciones son demasiado suaves. Ello me preocupa, pues si cunde un ambiente en el que se me considera un Presidente débil, se crea el clima propicio para un golpe de Estado. Yo no puedo permitir que los obreros, el Ejército, los norteamericanos o la sociedad en su conjunto piensen que soy blando. La mayoría de la sociedad quiere un gobierno fuerte que garantice la seguridad y la estabilidad, y evite una situación de anarquía, que desembocaría en la explosión de la lucha de clases y en la violencia social, clima que propiciaría la intervención extranjera.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.