Partido Revolucionario Institucional: método de selección de candidatos a diputado

"MES: FEBRERO"

El jueves 28 de febrero se dieron a conocer los nombres de los 300 precandidatos del PRI a diputados federales. Así culminó un proceso que se inició en noviembre de 1984 y del que me empezaron a informar a partir de enero de 1985. Se trata de un trabajo mucho más complejo de lo que piensa la gente, que cree que todo se resuelve con un simple dedazo del Presidente.

En noviembre, el CEN del PRI les pidió a sus sectores que presentaran sus propuestas, lo que de inmediato movilizó a las organizaciones en todos sus niveles. Por ejemplo, en el sector obrero, que fundamentalmente es la CTM disfrazada en el Congreso del Trabajo, se empieza a negociar con las federaciones nacionales y estatales, pues todas las agrupaciones quieren colar cada vez más candidatos, y cada uno de los líderes obreros está dispuesto a dar una verdadera lucha por impulsar a sus hijos y a sus yernos.

En el sector campesino sucede algo análogo; la CNC tiene que atender las demandas de las ligas agrarias. En la CNOP la situación se complica por la diversidad de organizaciones existentes, lo que también abre la posibilidad de colocar en ese sector a quienes el Poder Ejecutivo considera necesarios.

Tanto el PRI como Gobernación recaban opiniones para ir formando listas tentativas. El PRI tiene abiertos los mecanismos de diálogo con los sectores y con una multiplicidad de grupos, en tanto que Gobernación dialoga con los gobernadores y con los líderes. Yo mantengo abierta e independiente mi comunicación con estos dos canales de información.

La primera decisión que me pidieron, en enero, correspondió a la distribución de posiciones en el Congreso de la Unión. Mi indicación fue que se respetara lo más posible la distribución existente, pese a las presiones de los diferentes sectores por aumentar su representación. El Ejército, por ejemplo, que cuenta tradicionalmente con cuatro curules, mandó 16 recomendados.

Además de los líderes sectoriales —en todos los niveles— y de los gobernadores, los secretarios de Estado también tienen interés en colocar gente de su confianza en la Cámara de Diputados. Ello se debe a que les interesa que haya diputados conocedores de su tema que los representen en las comisiones respectivas. A mí también me interesa la presencia de legisladores capaces, dispuestos a defender la posición del Ejecutivo. Así que yo confío en que no actúen como representantes de un secretario, sino como agentes del Poder Ejecutivo.

El CEN del PRI, por su parte, trata de promover, a guisa de premio, a personas con militancia partidista. En esta ocasión tenía la idea de incluir a grandes personajes del pasado reciente, pero a mí me pareció que esto sería inadecuado, pues podría ser entendido como un síntoma de debilidad.

Para cada curul llega a haber 10 candidatos: ahí empiezan los cedazos. Gobernación prepara estudios sobre la naturaleza del distrito, calificando si es difícil o no y por qué, así como las fichas biográficas de los precandidatos. En ellas debe determinarse, entre otras cosas, si tienen referencias abiertas de corrupción o antecedentes penales.

Cuando analizo las listas, parto del principio de que todas las personas que vienen listadas quieren ser diputados. Como de hecho no se les consulta directamente, cuando empiezan a filtrarse nombres en las columnas políticas, aquellos que no quieren serlo se encargan de hacérnoslo saber. El soltar nombres a la prensa también nos sirve para sondear la aceptación del público.

Yo veo difícil que el proceso se realice de otra manera, pues la enorme sopa que se cocina suma todos los ingredientes de la política nacional.

De lo que estoy convencido es de la necesidad de que demos una clara apariencia de legitimidad a todo el proceso electoral. Las elecciones de julio tienen que despejar el ambiente de incredulidad. Yo creo que es aceptable que la oposición se lleve entre 20 y 25 diputaciones federales, así como las alcaldías y diputaciones locales que gane. Lo que sí creo es que no podemos perder ninguna gubernatura.

La noche del lunes 4 de marzo vi por televisión las asambleas en las que protestaron los candidatos del PRI. Me dejó un buen sabor de boca ver imágenes de auditorios llenos, alegres; de la capacidad de movilización del partido, e incluso del nivel de los candidatos, que se refleja en las declaraciones coherentes que muchos hicieron. Lo más admirable es la capacidad de movilización del aparato priista; de todos lados surgen personas, posibilidades y acción. Ése es el producto indiscutible de nuestra experiencia.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.