Seguridad pública: robo al periódico Excélsior

"MES: NOVIEMBRE"

El tema de la seguridad pública resurgió vigorizado el 7 de noviembre, cuando cinco individuos armados robaron la caja de la Cooperativa del Excélsior, llevándose alrededor de 36 millones de pesos de la nómina que debía pagarse al día siguiente. De nuevo los hechos me provocaron suspicacia, pues el asalto se dio en condiciones muy particulares. Realizado en el interior de unas instalaciones en las que hubiera sido posible disponer por teléfono que se cerraran las puertas mientras los ladrones llegaban, el asalto fue aprovechado otra vez para ensañarse contra Mota y exagerar su crítica hasta el ridículo.

Víctor Payán se dedicó a picar periodistas. Se habló de que la Ciudad de México está en manos de la delincuencia, de que la ciudadanía vive completamente insegura y de la absoluta ineficiencia y complicidad de la policía. En todos los tonos se pidió la remoción del general Mota Sánchez.

Quienes sienten antipatía por el gobierno vieron en el problema de la seguridad pública elementos suficientes para demostrar su inoperancia y la falsedad de la renovación moral. Tan exagerada fue la situación, que hubo reacción en su contra. Algún editorialista llegó a denunciar la participación de Víctor Payán y a preguntarse en su artículo si la inquina mostrada contra el general Mota no tenía, entre otros propósitos, el tender una cortina de humo alrededor de Durazo o hacer que éste fuera añorado bajo el grotesco supuesto de que durante su jefatura, con todo y la corrupción, habíamos tenido seguridad.

De cualquier forma, el ambiente se fue poniendo muy pesado y, sin embargo, las críticas a Mota no fueron frenadas con respuestas concretas por parte del gobierno. Los ataques al gobierno llegaron a un punto que me pareció inaceptable, cuando algunos comentaristas señalaron que la responsabilidad del problema de la seguridad pública en la Ciudad de México correspondía al Presidente de la República. Le hablé al regente y le dije: “Ramón, la gente está planteando esto como si fuera mi problema, y esto no se vale”.

Aguirre justificó su falta de ánimo para defender a Mota, porque no está satisfecho con él. Lo acusa de ser difícil y de tener mal ambiente. Dice que está encerrado en su oficina y no se hace presente en las colonias y frente a los comerciantes; en fin, que no atiende las relaciones públicas que su puesto exige. Aguirre insiste en que Mota tiene que hacer más faena política.

El general Mota es leal, disciplinado y honesto, pero efectivamente le ha faltado malicia política. A la prevención con que es visto en el DDF debe sumarse que no tiene la simpatía del actual mando del Ejército, lo que también me obliga a hacer una ponderación. Sin embargo, no quise destituirlo en medio de la tormenta, preferí aguantar el chaparrón para luego reflexionar con tiempo.

Por otro lado, hay gente que se cree con la calificación para sustituirlo, pero cuando me mencionan algunos nombres, pienso que son inadecuados. No voy a cambiar a Mota si no tengo a alguien mejor para ese puesto.

El problema es complejo y requiere la atención del Presidente. Es necesario estudiar caso por caso, corporación por corporación, porque todos hablan mal de todos.

Si uno se apoyara en lo que un grupo dice del otro, no quedaría títere con cabeza.

Yo he tratado de poner el acento en los límites que son tolerables dentro de cada corporación. He dado instrucciones para que no se pasen de ciertas líneas. He forzado acciones, como en el caso de la lucha contra el narcotráfico, que ya están dando resultados. Esto se hizo evidente el 10 de noviembre, en que se informó que se habían localizado y destruido 3 000 toneladas de mariguana.

La opinión pública se encuentra muy preocupada por los problemas de seguridad y es muy crítica. Se ha trabajado mucho, pero no es suficiente. El problema de la seguridad es muy grave en todas las policías. Tenemos que trabajar de manera hábil y prudente.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.