Sindicato magisterial: enfrentamiento con la SEP

"MES: OCTUBRE"

El 12 de octubre, Alberto Miranda Castro, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, hizo público el enfrentamiento existente entre ese organismo y la Secretaría de Educación Pública. Miranda Castro señaló a la prensa que "el sistema operativo de la SEP y su titular Jesús Reyes Heroles están fallando".

Como es evidente, la relación entre la SEP y el SNTE es de desconfianza recíproca. El secretario de Educación se queja del sindicato y éste lo tacha de autoritario. La relación entre ellos siempre ha sido mala; tienen un ciclo recurrente de crisis y de arreglos en que se avanza un poquito. Es en los momentos de avenencia cuando Reyes Heroles puede avanzar en su proyecto de descentralizar la educación e imponer el bachillerato para los maestros.

Naturalmente, esta relación tirante inhibe el avance de la revolución educativa. Por ejemplo, en el terreno de la descentralización, que el SNTE ve como una amenaza a su integridad e influencia, se ha dado una situación muy ambigua. Al inicio de este régimen, se creó un tipo de comité consultivo estatal para la descentralización educativa, en el que el sindicato tenía una amplia participación. Al terminar el primer año de gobierno se disolvieron dichos comités en algunos estados, a fin de crear otro tipo, en el que la participación del sindicato fuera más limitada. Sin embargo, la confusión aumenta, pues en otros estados se sigue creando el primer tipo de comité.

En cuanto al bachillerato obligatorio para los maestros, los líderes del SNTE dicen estar de acuerdo con Reyes Heroles en cuanto a su conveniencia, pero señalan que disienten de la forma en que se ha organizado y sostienen que ellos tienen derecho de imponerle las modalidades que juzguen adecuadas.

En realidad, desde el 23 de marzo en que se publicó el Acuerdo Presidencial que establece que la educación normal tendrá el grado académico de licenciatura, de modo que para cursarla será requisito indispensable acreditar previamente los estudios de bachillerato, las diferencias entre la SEP y el SNTE se han ventilado públicamente.

El mismo día en que apareció el Acuerdo, el SNTE lo calificó de “unilateral” y de “golpe a la educación normalista”, juzgando que no tomaba en cuenta la opinión de los maestros, ni preveía que quienes obtuviesen el bachillerato no querrían continuar con la carrera de maestros, en tanto que los grupos marginados no tendrían acceso a este tipo de educación. Obviamente, ellos ignoran el argumento esgrimido por la SEP, en el sentido de que se están formando maestros en cantidades superiores a las requeridas, por lo que el esfuerzo debe ahora centrarse en elevar su nivel académico. La lógica del sindicato es simple: entre más maestros, mayor será su fuerza.

El episodio se repitió en septiembre, cuando se dio a conocer el plan de estudios para la licenciatura del maestro normalista. Por otro lado, el problema de la educación normal encuentra en la Universidad Pedagógica Nacional un foro de enfrentamiento permanente. La UPN está subutilizada, pues ha caído en manos de extremistas que forman parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y que se autodenominan “movimiento democrático”. El problema es que este grupo no ha sabido qué hacer con ella.

Tanto la SEP como el SNTE reconocen que la UPN está muy mal, que hay que cambiarla, pero no se ponen de acuerdo en cómo hacerlo. El SNTE quiere su control y la SEP no se lo quiere dar. Mientras tanto, la Universidad Pedagógica está paralizada en toda la República, pues tiene ramas en todos los estados.

Cuando Jonguitud me solicita una entrevista, y nunca sé si va a venir en su calidad de gobernador de San Luis Potosí o de presidente vitalicio de Vanguardia Revolucionaria, me dice: “Yo soy muy amigo de Chucho”, para luego achacar todos los problemas a que éste tiene un carácter muy difícil, a que no lo llama a dialogar ni le consulta las decisiones que afectan al magisterio. Yo, sin embargo, tengo que dar toda la autoridad al secretario.

De cualquier forma, me pesa que no podamos resolver los problemas, que no podamos avanzar en un terreno tan importante.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.