Mis colaboradores: comparecencias en la Cámara de Diputados

"MES: SEPTIEMBRE"

Durante el mes de septiembre, en un nuevo ejercicio de información y colaboración de poderes, los secretarios de Estado, el jefe del Departamento del Distrito Federal y los procuradores de Justicia presentaron personalmente, ante las respectivas cámaras, sus informes de labores.

El objetivo de este ensayo fue darle sentido a un trámite que no tenía valor alguno. Los informes de actividades de las secretarías no eran conocidos ni por los secretarios del ramo, quienes se limitaban a firmar el oficio de remisión al Congreso de la Unión. Al llegar los informes al Poder Legislativo, ni siquiera entraban a asamblea, sino que se turnaban directamente a la comisión respectiva, la cual no les daba ninguna respuesta.

Al obligar a los secretarios a realizar personalmente su informe ante la Cámara, los estoy forzando a que realmente se den cuenta de lo que dice, lo que necesariamente los hará recapacitar sobre el conjunto de la actividad de su Secretaría. Además, como seguramente irán acompañados de sus colaboradores, éstos podrán enterarse de lo que está ocurriendo en las diferentes áreas de la entidad don- de trabajan.

El informe presidencial, por necesidad, cada vez tendrá que ser más sintético. Es necesario complementarlo con los informes de los secretarios de Estado. Pero hay que entender que se trata de un informe y no de una comparecencia. No puede ser una comparecencia, porque ello sólo beneficiaría a la oposición, al crearle una tribuna que no tiene.

Las comparecencias sólo deben ocurrir cuando haya una justificación para su realización. Este año, comparecieron ante el Poder Legislativo 10 secretarios de Estado y el jefe del DDF.

En general, las comparecencias han sido mal manejadas. El desfogue de los diferentes diputados, particularmente los de la oposición, pero también los del PRI, hace que sus preguntas se conviertan en verdaderas peroratas, lo que desprestigia al Congreso. En el fondo, la actitud del Poder Legislativo es como la de los adolescentes: quieren lograr cosas, pero no saben cómo, ni tienen la consistencia necesaria en su trabajo.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.