Problemas de la Cervecería Moctezuma y de otras empresas

"MES: SEPTIEMBRE"

El 26 de septiembre, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal dispuso que la Cervecería Moctezuma fuese intervenida. Esta agrupación de empresas vinculadas con el proceso cervecero fue fundada hace 138 años, y actualmente da empleo a más de 4 000 trabajadores.

La intervención fue consecuencia de la demanda que en su contra presentaron varios bancos acreedores, encabezados por el Bank of America, debido a la negativa de la empresa, desde hace dos años, a negociar la liquidación de sus deudas.

Para ubicar la magnitud de la empresa y de sus problemas, vale la pena anotar algunas cifras. Sus adeudos totales en el extranjero, según información de la Bolsa Mexicana de Valores, ascienden a poco más de 87 000 millones de pesos, de los que ha ingresado al Ficorca casi 76 000 millones de pesos, a un tipo de cambio de 145 pesos por dólar. Esto representa casi 90% del valor de sus activos. Entre sus principales acreedores extranjeros destacan el Chase Manhattan Bank, el Bank of America y el Morgan Guarantee Trust.

Por otro lado, la empresa debe más de 7 000 millones de pesos por concepto de diversos impuestos. Sus ventas en el segundo trimestre de 1984 mostraron un incremento de 29.8%, al alcanzar los 20 000 millones de pesos, con una pérdida acumulada de 1 500 millones de pesos.

La animadversión surgió porque no hubo un diálogo adecuado entre los directivos de la Cervecería Moctezuma y sus acreedores. Dicen que Bailleres, el principal accionista y presidente del grupo, no actúa de buena voluntad, que tiene dinero que no quiere destinar a resolver el problema y que ha administrado mal la empresa.

Bailleres, por su parte, reconoce que ha habido errores administrativos, por lo que ha cambiado al personal. Afirma que su penetración en el mercado ha bajado como resultado de las prácticas inmorales de mercadotecnia de sus competidores, tales como la obtención de exclusividad en determinados pueblos o municipios, donde mediante sobornos han comprado a las autoridades locales.

Por otro lado, Bailleres dice que no tiene dinero fuera de México, pero que, además, no considera conveniente mancomunar los problemas de la Cervecería Moctezuma con los de sus otras empresas. Acusa a los acreedores de haberse comportado en forma rígida e intolerante.

Durante largo tiempo hubo todo tipo de presiones para que el gobierno entrara a resolver esta situación. Sin embargo, nos mantuvimos al margen para obligar a la empresa a enfrentar sus problemas. Ahora, en cambio, ante la posibilidad de que se declare la quiebra de la Cervecería Moctezuma, tenemos que actuar. A México no le conviene que una empresa de esa magnitud falle en el pago a sus acreedores.

El principio de dejarla a su suerte, haciendo que quienes le prestaron dinero a la ligera carguen con los efectos, es bueno, pero no creo que el estatus crediticio de México permita en este momento apegarse a él. El gobierno no debe meter dinero a este pleito, pero sí ayudar para que haya un arreglo razonable y a que, de ahora en adelante, se cumplan los compromisos adquiridos.

El 2 de octubre, la Secretaría de Hacienda informó la decisión del gobierno federal de apoyar a los consorcios industriales del sector privado mexicano que, como en el caso de la Cervecería Moctezuma o del Grupo Alfa, entre otros, no tienen la capacidad económica suficiente para cumplir con los compromisos derivados de su endeudamiento externo. Se determinó también que el sistema bancario nacionalizado integre un comité especial para adquirir “temporalmente” acciones de empresas establecidas en territorio nacional.

Ese mismo día se decretó la suspensión de pagos de la Cervecería Moctezuma. El jueves 4 de octubre, el apoderado legal de la Cervecería anunció que el gobierno federal había concedido a la empresa un plazo de tres años para el pago de impuestos sobre la producción y servicios correspondientes a los últimos 20 meses. Al día siguiente, la Cervecería anunció que transcurridos los tres años en que estén suspendidos los pagos de capital e intereses liquidará totalmente su deuda en un solo documento por 80 000 millones de pesos.

Es evidente que particulares y gobierno tenemos que buscar soluciones que eviten la quiebra o paralización de las empresas endeudadas con el extranjero. El Grupo Alfa ha estado en tratos con sus acreedores externos y ha planteado, entre otras cosas, la posibilidad de que éstos acepten acciones como pago parcial del adeudo que tiene con ellos. En estos casos, los problemas surgen porque la negociación incluye la participación en el control de la empresa.

La fórmula es aplicable a las empresas paraestatales. Nosotros ya estamos tratando de conseguir capital extranjero para la siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, porque nos damos cuenta de que no tenemos dinero para continuar la operación de esa empresa y que pararla representaría una pérdida gigantesca.

Tenemos que reconocer que la única forma de continuar con ese proyecto es atrayendo capital extranjero. Si lo logramos, habrá que hacer una amplia labor de comunicación social para que se entienda por qué, aun en proyectos prioritarios, nos vemos en la necesidad de dejar entrar al capital extranjero.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.