Prensa: surgimiento de "La Jornada"

"MES: SEPTIEMBRE"

El diario La Jornada, fundado por Carlos Payán, Héctor Aguilar Camín y Miguel Ángel Granados Chapa, inició su publicación el 19 de septiembre. Surgió como resultado de un pleito interno en el periódico Unomásuno y, por tanto, se planteó como otra válvula de escape de la izquierda.

Arrancaron con la convicción, que no sé de dónde sacaron, de que el gobierno los iba a apoyar. Esto no es posible; no podemos crear un periódico al gusto y de cada capilla o cada vez que un grupo se divide. Tampoco corresponde al gobierno arbitrar las diferencias entre grupos privados. ¿Con qué criterio determinaría quiénes son los buenos, los capaces, los honestos? ¿Cuál sería su situación si a los meses de haber apoyado un nuevo periódico éste se subdividiera? ¿Cómo evitaría que surgieran divisiones en otros diarios?

En el caso en cuestión, correspondía al grupo separatista darse cuenta de que la situación económica no permitiría al gobierno mantener un número mayor de periódicos. Debieron dirimir internamente sus diferencias, entender que el gobierno no podría asumir como suyo el problema de que Manuel Becerra Acosta, director de Unomásuno, les haya escamoteado las acciones.

Además, Payán y su grupo conocían la decisión de mi gobierno de racionalizar la situación de la prensa nacional. Sabían que, dado que ningún periódico es autosuficiente, el gobierno había decidido apoyar selectivamente, de acuerdo con su circulación y prestigio, a los 10 diarios más importantes. Era evidente que el gobierno considera un sinsentido la proliferación de periódicos en la Ciudad de México.

En ese contexto, suponer que les daríamos facilidades para abrir un nuevo periódico fue absurdo, porque los recursos que se requieren para ello son gigantescos y el país no está para tanta generosidad.

Por otro lado, los articulistas de La Jornada tienen las puertas abiertas para escribir en diferentes lados. De hecho, lo están haciendo en las revistas Punto, Nexos, Siempre! y a veces en Proceso. Yo les llegué a sugerir la posibilidad de fortalecer la revista Nexos, haciéndola más frecuente.

Así que no fue por falta de espacio en los medios de comunicación por lo que decidieron crear un periódico. Lo hicieron porque desean cristalizar en La Jornada la fuerza crítica y opositora que no logran concretar los partidos de izquierda. Con el nuevo periódico pretenden crear un foro no institucionalizado para el diálogo con el gobierno o, más probablemente, un instrumento político para atacar y desgastar al gobierno, pues su proyecto de país es diferente del nuestro.

Esta gente ha desertado de los partidos políticos de izquierda porque los encuentran desordenados, conflictivos e ineficaces, y porque no funcionan a la altura de sus expectativas. Prefieren dejar, a quienes estamos dispuestos a enfrentar la realidad, el compromiso que significa la participación en un partido político.

Más aún, quieren que el gobierno, al que desprecian por transigir con los grupos de poder, por tener que aceptar sus limitaciones y deformaciones, y por tener que relacionarse con los Estados Unidos, les proporcione los medios para hacerlo.

Existen foros para que estas personas se expresen: están los partidos políticos que son el medio institucional para ello. Preferiría apoyarlos para que hagan periódicos partidistas, porque cuando menos no habría el engaño de una supuesta objetividad. Pero planteada la situación en los términos actuales, no veo ninguna razón por la que les deba dar apoyo.

Además, es imposible ignorar que son gente con biografía. Granados Chapa anuncia cada semana el estallido de algún problema que demostrará la incapacidad del gobierno; Aguilar Camín augura cada mes “idus” destructivos, y la mujer de Payán es activista del PSUM que participa en la “pinta” de paredes y actividades similares.

No puedo apoyarlos, aunque ello implique la frustración de muchos, aunque haya talento que se amargue y se vuelva contra mí. El problema de esta gente —que no me corresponde resolver— es que poco a poco va manifestando sus propias frustraciones e incapacidades al centrar su esfuerzo en criticar al gobierno, en oponerse a todo, sin buscar salidas en el ámbito de la realidad.

Existen oportunidades que ellos no quieren aprovechar; información que no quieren conocer. Actúan motivados por prejuicios o, cuando menos, éstos dominan su afán de saber y expresarse. Son ingenuos y agresivos, por ello tengo que desalentarlos.

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.