Sindicato petrolero: sucesión en la dirigencia

"MES: JULIO"

Existe el rumor de que Joaquín Hernández Galicia busca nuevamente ser elegido secretario general del sindicato petrolero. Algunos interpretan su deseo de ocupar el liderato abierto de los petroleros como una maniobra relacionada con su deseo de suceder, en su momento, a Fidel Velázquez.

Todavía no tengo información suficiente para saber qué tan viable es esta supuesta aspiración de "La Quina". Lo que sí sé es que Joaquín Hernández Galicia considera que Chava Barragán Camacho no debe reelegirse en la secretaría general del sindicato, pues está desprestigiado por los abusos que ha cometido y, sobre todo, porque según su pacto interno, el puesto le toca ahora a la sección sur.

También sé que Chava quiere reelegirse, pues me lo ha dicho él mismo, y que Sebastián Guzmán, el supuesto sucesor arreglado, es, en palabras de "La Quina", "un traidor y un corrupto al que habrá que poner en orden".

Hasta ahora, Hernández Galicia no me ha dicho abiertamente que quiere ser el líder, pero sí me ha mandado recaditos en ese sentido por interpósita persona. No ha sido tan franco como Salvador Barragán, que cuando se ha entrevistado conmigo me dice: "Yo sí quiero reelegirme, y si el gobierno me apoya… puedo lograrlo". La forma de plantearlo parece la petición de un favor, que me obliga a hacerme el desentendido y contestarle: "Qué interesante, platícalo con Joaquín y luego me informan cómo van las cosas".

Me pregunto si los líderes petroleros estarán dispuestos a aliarse con "La Quina", o si la ruptura del pacto traería consecuencias graves. Tengo la impresión de que Hernández Galicia tiene, dentro del sindicato, el mayor poder de liderato. Sin embargo, no ha habido ninguna acción extraordinaria que pueda comprobarlo. Sólo ha habido escarceos. Nadie actúa sin la aquiescencia del gobierno, pues teme que una maniobra de esa magnitud provoque a sus enemigos internos.

Desde el punto de vista del gobierno, el brindar apoyo es una facultad que debe manejarse con cautela, pues existe el riesgo de favorecer a un núcleo que no cuente con el apoyo interno y de propiciar, en consecuencia, una imposición impopular. Antes de determinar cualquier acción, esperaré los informes de la Dirección de Pemex y de la Secretaría de Gobernación.

Sin embargo, por el momento resulta claro que la iniciativa la lleva "La Quina". Chava ha sido muy vulnerado. Prueba de ello es que en la primera semana de julio su secretario particular fue consignado por vendeplazas. Por otro lado, en la reunión masiva que me organizaron los dirigentes petroleros en Tampico el 4 de julio, resultó evidente el mayor arrastre de Hernández Galicia.

Esa reunión, en torno a la cual organicé una gira de trabajo por el estado de Tamaulipas, fue promovida por los líderes petroleros, quienes quisieron llevarme a su mera mata para demostrarme que están conciliados con el gobierno. La reunión fue imponente. Había allí más de 15 000 petroleros organizados para hacerme sentir, con sus porras y gritos, la fuerza real de su sindicato.

Su acercamiento a la política del gobierno consiste en demostrar, según ellos, que están dispuestos a llevar a cabo la renovación moral del sindicato. Para lograrlo han metido a la cárcel a varios líderes vendeplazas e, incluso, hacen la faramalla de rendir cuentas a sus agremiados. Así que por lo visto los líderes petroleros consideran conveniente pregonar su acercamiento con el gobierno, dejando claro que hemos superado incidentes sin llegar al pleito.

Por mi parte, he respondido positivamente a sus aproximaciones, y he aprovechado la ocasión para voltearles sus afirmaciones sobre el avance de su renovación moral, hasta convertirlas en retos permanentes. He insistido, como lo hice durante esa reunión masiva en Tampico, en que el sindicato está en su derecho de exigir a los líderes que traicionan a los trabajadores que paguen con la sanción correspondiente su conducta ilícita. Así que a mí también me conviene tenerlos cerca, para poder maniobrar.

Un presidente debe tomar en cuenta los factores reales de la sociedad, entendiendo que todos los grupos sociales tienen su historia y su presente. Creo que es importante incidir sobre los procesos internos en un sindicato tan importante como el petrolero. Por el contrario, no me interesa fomentar la crítica de quienes acusan al gobierno de ser bravero, de quienes dicen que ya me peleé con los empresarios, con los obreros, con los Estados Unidos y con los periodistas, como ocurrió durante el "mayo negro". No quiero darles bases para sus argumentos.

Reconozco, sin embargo, que el desprestigio de los petroleros me toca al acercarme a ellos, pero yo tengo que evitar aislarme de los interlocutores en los diversos grupos de la sociedad. Debo tratar con ellos, y no solamente los petroleros tienen aspectos negativos, los tienen también los líderes de muchos otros sindicatos, al igual que los empresarios, los periodistas y prácticamente todos los grupos de la sociedad.

No gobierno en el paraíso terrenal, no puedo estar rodeado de arcángeles y querubines. Tengo que tratar con los grupos que componen esta sociedad. Por eso recuerdo lo que dijo algún maquiavelista: "Hay que aprender a lavarse las manos en agua sucia".

 
.:: Miguel de la Madrid Hurtado: Cambio de Rumbo ::.